InicioChévereAna Victoria Silva: "Mi estilo de dirigir es conciliador"

Ana Victoria Silva: “Mi estilo de dirigir es conciliador”

El Grupo Teatral Tabula Rasa con la pieza Asia y el Lejano Oriente, original de Isaac Chocrón y dirigida por Ana Victoria Silva Salas, inaugurará este 20 y 21 de febrero desde las cinco de la tarde el I Festival Teatral de Universitarios, a efectuarse en el teatro Luis Peraza de Caracas.

Luego seguirán, en el mismo horario, el 22 y 23 Esperando a Godot, versionada y dirigida por Camila Rodríguez; 24 y 25, El Gato Simple de Fidel Galván, dirigida por Oscar Villanueva; cerrando el  26 y 27 con El Hombre de la Rata, dirigida por Ignacio Fernández.

La directora y también actriz Ana Victoria Silva Salas, graduada en artes en la Universidad Central de Venezuela (UCV) conversó sobre su montaje, que ya tuvo otras temporadas en Caracas.

– ¿Por qué montar Asia y el Lejano Oriente?

– Asia y el Lejano Oriente es una obra que me persigue desde hace unos tres años. La he tenido en la cabeza desde hace mucho, pero no me encontraba dispuesta a dirigir, de hecho, antes de montar la versión breve para el segundo Ciclo de Teatro Breve, tenía desde el año 2015 sin dirigir. Asia ha sido mi retorno a las tablas desde la dirección y me ha enseñado mucho. La obra fue escrita en 1961 por Isaac Chocrón, en otro tiempo, con otro presidente y otras realidades, pero al leerla y al darle vida, me doy cuenta de que somos exactamente lo mismo. Esta obra nos refleja a nosotros como venezolanos, visibiliza lo que somos, lo que siempre hemos sido. 

– ¿Cómo es tu estilo a la hora de dirigir?

–  A ver, si tuviera que escoger una palabra, diría que mi estilo es conciliador, no porque sea dócil, sino que dentro de la estética y la visión que propongo con las obras que monto, entiendo que los actores son creadores y ellos al final del día son los que representan el texto y la puesta en escena. Ellos también tienen derecho a proponer, a dar ideas sin que sean menospreciadas. Creo que mi labor como directora es tener una propuesta sólida y enamorar a mis actores de esa idea, convencerlos, que se monten en el barco conmigo, hacer que la obra sea nuestra, que, en este caso Asia y el Lejano Oriente, sea un producto colectivo del que todos se sientan partícipes. Para mí, la mano del director debe ser una mano invisible y el proyecto es como un hijo, das a luz, lo moldeas, lo trabajas y luego él corre por su cuenta.

– ¿Ser multifacética no afecta tus proyectos teatrales?

– No creo que el ser multifacética afecte mis proyectos teatrales, al menos no de forma negativa, más bien, los enriquece. El trabajo se transforma y se sensibiliza ante otras áreas dentro del mismo quehacer teatral y se llena de conocimientos que no hacen otra cosa que agrandar el panorama y favorecer el producto final que es la obra en sí misma.- Actuar o dirigir, ¿con qué te quedas?- Es difícil, pero actualmente me quedo con la dirección. Creo que cada campo en el mundo teatral tiene su búsqueda y sus caminos, cada área es importante y considero que en mi caso, no podría dirigir si no hubiera actuado antes. Mi perspectiva sería distinta. 

– ¿La dramaturgia es un proyecto pendiente?

– Sí. De hecho, me gusta escribir, escribo artículos para el portal digital Caracas Chronicles y recientemente para Cinco.8. Claro, la dramaturgia es un tipo de escritura distinta, pero sí me atrae. Desde hace un año, aproximadamente, me ronda en la cabeza una idea, una obra que habla sobre la descomposición social venezolana, sobre lo que estamos viviendo. He hecho algunos borradores, pero no he tenido el tiempo para escribirla… Tengo una deuda con Chuíto.

– ¿Cómo fue tu reciente vista a España?

– El viaje a España fue toda una experiencia, una experiencia de vida, sumamente enriquecedora. No fue ir de viaje por placer o vacacionar, fue ir de gira teatral a trabajar y a mostrar el producto que es la obra Tropical de Igual a Uno Teatro en otro continente a un público completamente distinto al venezolano. Estuvimos de gira por Almagro, León y Barcelona. La obra fue muy bien recibida y fue encantador ver la reacción del espectador foráneo y también ver la del venezolano fuera de nuestras fronteras que se reencuentra con algo tan propio y que añora recrear en la lejanía.

 – ¿Y qué pudistes ver y aprender?

– Estar allá, presentarse y haber visto obras de otros latinoamericanos o de españoles llena el alma, te hace reconciliarte con el teatro y ves que el lenguaje teatral está lleno de variedad y que hay vida en él, que es reconciliarse con lo humano. Tuve la oportunidad de ir al Corral de Comedias de Almagro, el único original que queda. Fui también al Museo de El Prado en Madrid y a tantos otros lugares. ¿Qué aprendí? Cada cultura es infinitamente rica y es necesario desmitificar la visión que solemos tener de Europa, pensarla como el ideal no es real, es mera ficción. Nuestra búsqueda y nuestro sentir son tan valiosos como los que se emprenden allá. 

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