InicioChévereEl centenario de “La voz que acaricia”

El centenario de “La voz que acaricia”

El bolero, ese género cubano nacido a mediados del siglo XIX, ha dado mucho de sí desde que irrumpió en la escena artística. La aparición de Tristezas, composición de José Pepe Sánchez, sustentada en guitarra y percusión, marcó un camino que ha sido recorrido por grandes voces del continente.

Los puertorriqueños Daniel Santos y Tito Rodríguez, el mexicano Javier Solís, el venezolano Felipe Pirela, los ecuatorianos Olimpo Cárdenas y Julio Jaramillo, los cubanos Rolando Laserie y Vicentico Valdés y el chileno Lucho Gatica integran la élite de los cantantes que se encargaron de conmover al público con una expresión musical que es puro sentimiento.

Para completar la decena, hay que agregar otro nombre: Leo Marini, bautizado como “La voz que acaricia” por el efecto que producía en sus audiencias y quien nació hace 100 años al sur del continente.

Sacar la garra. Luis Batet, dueño del restaurante Los Tres Hermanos, y Herminia Vitali, bodeguera, tuvieron un solo hijo: Alberto, quien nació el 23 de agosto de 1920, en Mendoza. Huérfano de padre a los cinco años, fue criado en el hogar formado por el segundo matrimonio de su madre, donde la radio tenía una presencia familiar. A través de ella, surgió la atracción por los vocalistas José Mojica, Alfonso Ortiz Tirado y Juan Arvizu, sus mayores influencias artísticas.

Estableció primer contacto con LV 10 Radio Cuyo que no causó mayor impacto. Consciente de que necesitaba formación, logró llamar la atención del tenor español Juan Díaz Andrés, quien aceptó darle clases durante un año. De su mano llegó nuevamente al mundo de las ondas hertzianas para recibir el apoyo de Francisco Fábregas. Ambos mentores propusieron presentarlo como Leo Marini. Y así quedó bautizado para la eternidad.

La aceptación obtenida en su tierra natal amplió horizontes, siendo Valparaíso y Viña del Mar las primeras ciudades extranjeras en recibirlo. En ellas grabó dos discos en compañía del pianista Isidro Benítez. De esas grabaciones surgió Virgen de medianoche, tal vez la interpretación más aplaudida del cantante que le significó un éxito inmediato.

En 1946 debutó en la gran pantalla y dos años después inició su primera gira continental que abrió y cerró en Venezuela, donde se ganó un lugar especial entre el público. Además, el recorrido incluyó presentaciones en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana.
Leo Marini registró dos matrimonios (Esther Salandari y Gloria Solanas) y dos hijos de la primera unión (Alberto y José Luis). Falleció el 5 de octubre de 2000, en su ciudad natal, por cáncer prostático.

La medalla

La aceptación de Leo Marini en Venezuela fue tal que, en 1978, el presidente Carlos Andrés Pérez lo condecoró en Miraflores junto a un grupo de destacadas figuras del mundo de la canción latinoamericana.

En esa ocasión, compartió aplausos con la argentina Libertad Lamarque, los mexicanos Toña La Negra y Pedro Vargas, el puertorriqueño Bobby Capó y el cubano Dámaso Pérez Prado. Puro cuarto bate.

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