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El mago de Os | El gallo pelón

Ya el tema resulta fastidioso. Todo indica que la reconciliación de José Luis Rodríguez con sus hijas mayores Liliana y Lilibeth es inviable. Así lo ha dejado claro el cantante en las contadas ocasiones en que ha respondido a la pregunta que suele estar vetada al momento de concertar cualquier entrevista con él. Ni siquiera el difícil trance de salud que vivió entre 2014 y 2018 por la fibromatosis pulmonar produjo el acercamiento, a pesar de que a las mujeres solo les faltó recurrir a una paloma mensajera.

Mucho menos habrá un reencuentro con su primera esposa Lila Morillo. Desde el sonado divorcio de la pareja en 1986, ha quedado claro que la diva zuliana nunca superó la ruptura matrimonial y que el vocalista caraqueño jamás ha querido caer en el juego de las provocaciones que han sido muchas y muy publicitadas.

El Puma, simplemente, formó una nueva familia con Carolina Pérez y solo tiene ojos para su tercera hija, Génesis. Punto y final, parece haber escrito con su garra.

Así como cada cabeza es un mundo, cada familia es otro difícil de explorar. El origen de la discordia, los motivos del distanciamiento radical, las razones del borrón y cuenta nueva son secretos que ninguna de las partes ha querido compartir públicamente. No existe una versión conocida de lo que sucedió para llegar a una posición tan extrema. Algo grave, muy grave, cabe suponer para que un padre se niegue a restituir relaciones son sus retoños, con el matiz adicional de que se trata de un hombre que, a cada rato, reivindica su amor por Cristo.

Saber la causa de por qué José Luis rompió la comunicación con Liliana y Lilibeth sí sería noticia. Lo demás es cuento repetido. Él no quiere y ellas sí. Él no quiere y ellas han agotado todos los recursos. Él no quiere y ellas se han resignado. Cero novedad. Por ello resulta sorprendente que cada cierto tiempo surjan las mismas declaraciones, aparezcan titulares referidos a la situación y se reactive la polémica entre quienes fijan posición de un lado o de otro, apoyándose en hechos de dominio público, pero sin conocer los detalles de lo que realmente pasó.

Y aunque resulte fastidioso, al final hay que entender que en tiempos de confinamiento escasean los escándalos y que hay temas que alborotan el morbo por los personajes involucrados, generando buen número de clics.

Hubo una campaña adeca que decía: “Si en el más allá se vota, allá votaré por Acción Democrática”. ¿Por qué viene a cuento esa línea política? Porque una idea parecida es la que ha repetido El Puma: el reencuentro con su ex y con sus hijas será en el cielo.

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