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El Mago de Os | Productores de ayer y hoy

Tal día como hoy, pero hace 10 años, se difundió la noticia: un infarto puso fin a la vida del productor Ricardo Peña.

El cerebro detrás de Súper Sábado Sensacional no tuvo tiempo de despedirse, en la tierra que lo acogió, tras la decisión de abandonar su Buenos Aires natal.

La misma tierra en la que vio florecer el éxito de su labor y en la que sembró un legado que han continuado Helena Rosas, Luis González y Andrés Malavé.

En yunta con el gigante Amador Bendayán creó un espacio de variedades que ha permanecido al aire durante 47 años, siendo vitrina de grandes talentos y colgándose la medalla de ser el programa más longevo de la televisión nacional.

El aniversario luctuoso de Peña, como se le recuerda detrás de la pantalla, es la excusa perfecta para reflexionar sobre la importancia que tiene en la industria la figura del productor de variedades.

Uno ideal debería ser: creativo, intuitivo, resolutivo, pedagógico, callejero, líder, formado e informado.

Creativo para proponer programas con formatos innovadores o atractivos que se mantengan dinámicos, intuitivo para olfatear lo que puede gustar al gran público y detectar potenciales talentos, resolutivo para convertir los obstáculos en parte del anecdotario, pedagógico para hacer escuela con quienes “pasan por sus manos”, callejero para percibir lo que motiva a la “gente común” en su día a día, líder para inspirar respeto y llevar con tino las riendas de un equipo, formado para estar en capacidad de enmendar errores de conocimiento e informado para permanecer en sintonía con lo que sucede en el mundo tanto en su ámbito como en el general.

Hoy, la crisis ha desdibujado la figura del productor.

Los experimentados han fallecido, han pasado a retiro o a ocupar cargos gerenciales, mientras las responsabilidades han sido delegadas a jóvenes estudiantes o recién graduados que resultan más ligeros en las nóminas de las empresas y, en numerosos casos, solo buscan la oportunidad de ganarse un lugar en la pantalla.

Al final, la preparación -o falta de- y las prioridades se reflejan en los contenidos. En contraposición, la frescura y la ilusión sirven de combustible a la hora de crear gratos ambientes de trabajo.

Sin embargo, no hay que dejarse ganar por el pesimismo. Peña comenzó alguna vez, como estos chamos a quienes las circunstancias han brindado oportunidades que, si saben aprovechar desde la escucha y el estudio, los pueden convertir en futuros referentes.

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