En carro volvió el cine a las noches caraqueñas

Carro encendido, o solo con la llave pasada. Vidrios arriba. Aire acondicionado prendido. Radio sintonizada en 91.5 FM. Luna llena en el cielo amenazada por nubes. Proyector encendido. Buck, un perro todopoderoso en pantalla: los autocines volvieron a las noches caraqueñas.

Así se vivió este viernes la experiencia CinexAuto en la zona rental de la Universidad Metropolitana, que estuvo a medio llenar, donde se proyectó El llamado salvaje, con Harrison Ford.

Las puertas se abrieron tarde, tomando en cuenta que la primera función estaba pautada para las 7 pm. Al final, esta sería la única. Justo a esa hora fue que los primeros vehículos lograron ingresar al área donde con letras se delimitaban las áreas para estacionar. Después del primer control, desde el vehículo se podían retirar los combos de cotufas y refrescos que incluyen los tan polémicos precios de las entradas, que en la Unimet es de 35 dólares por carro.

Los automóviles se intercalaban con un puesto de por medio, lo que permitía que el de adelante no tapaba al de atrás. La pantalla, de las utilizadas en los conciertos, se veía desde cualquier punto. Claro, mientras más cerca lograba estacionarse, mejor se apreciaba. Los de la última fila si corren el riesgo de ver la imagen pequeña, pero anoche no fue el caso.

Las indicaciones del personal de seguridad son claras y el público, en reglas generales, las siguió tal cual se las dijeron: el uso del tapabocas es obligatorio, solo una persona a la vez puede bajar para ir al baño y no se puede pasear.

Jóvenes con máscaras, tapabocas y guantes se encargaban de llevar cualquier encargo de la caramelería al auto.
Aunque los primeros vehículos lograron salir sin problema, al cierre de esta edición, reportes en redes sociales daban cuenta de que la Alcaldía de Sucre se presentó a la salida de la función porque no se habían tramitado los permisos. Algunos espectadores quedaron varados hasta tanto concluyó el procedimiento.

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