Gracias a Sandokán

Apenas una temporada. Solo seis capítulos. No hizo falta más, a pesar de que la fuente de inspiración literaria estaba formada por 11 volúmenes firmados por el escritor italiano Emilio Salgari. La puesta en pantalla y la comercialización con distintas televisoras del mundo de la miniserie Sandokán convirtieron al actor indio Kabir Bedi en un símbolo sexual que protagonizó las fantasías de muchas jóvenes, en la medianía de la década de los 70.

La producción de factura ítalo-germano-francesa catapultó a la fama al artista que cinco años antes comenzaba su formación sobre las tablas en su país natal. Por aquel entonces, recién estrenaba 30 años, pero ha corrido tanta agua que hoy celebra 75, con una carrera a sus espaldas que abarca desde Hollywood hasta Bollywood, las dos industrias más poderosas del séptimo arte

Sacar las garras. Nacido el 16 de enero de 1946, en Punjab, Kabir Bedi creció junto a dos hermanos en el seno de una familia multicultural. Por un lado, su padre, Baba Pyare Lal Singh Bedi, se dedicada a la escritura y a la filosofía, mientras luchaba por la independencia de India de la corona británica. Y por otro, su madre Duby Freda, de origen inglés, se convirtió en la primera mujer occidental en ser ordenada en el budismo tibetano.

Cumplidos los estudios regulares, Kabir decidió seguir su vocación en 1971: las artes escénicas. Un lustro después fue seleccionado como protagonista del proyecto desarrollado por Sergio Sollima, a partir de la serie de libros Piratas de la Malasia.
Productoras de Italia, Alemania y Francia unieron capitales para darle forma a la miniserie estrenada por la RAI el 6 de enero de 1976, sin prever lo que sucedería: audiencia histórica de 27 millones de personas siguiendo las aventuras de Sandokán, rebautizado como “El tigre de la Malasia”. El episodio final vio luz el 9 de febrero del mismo año.

Entre las televisoras que retransmitieron la producción, haciéndose eco del impacto internacional, estuvo Venevisión que no solo puso al aire la media docena de capítulos, sino que contrató al actor para Sábado sensacional. Al lado de Amador Bendayán resultaba más obvia su estatura y su corpulencia.

La proyección que le dio el personaje lo llevó a Hollywood, donde se convirtió en Gobinda, el villano enemigo de James Bond (Roger Moore) en Octopussy, estrenada en 1983. Además, intervino en series como Dinastía, Murder, Magnum P.I. y Highlander.
Del trabajo en la industria de su país destacan dos títulos: Taj Mahal: An Eternal Love Story, en la que interpretó al emperador que ideó el famoso monumento; y Kites, primera película de Bollywood en llegar al top ten en Estados Unidos, tras su estreno en 208 salas.

Tres y tres

Un indicio del éxito de Kabir Bedi entre las mujeres se encuentra en su vida personal. Lo que se conoce oficialmente es que estuvo casado con Protima, Susan y Nikki y que a sus 75 años de edad tiene el estado civil “divorciado”. De esas uniones nacieron sus hijos: Pooja, Siddharth y Adam. En paralelo a sus relaciones amorosas, ha logrado mantenerse vigente en el mundo de la actuación.

El egresado de la Universidad de Delhi supera los 60 títulos de películas en las que ha intervenido. Además, durante el nuevo milenio, se ha desempeñado como presentador de diferentes eventos, incluyendo certámenes de belleza.

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