Héctor Monteverde… más que un muñeco

Hay figuras del medio artístico que no deben caer en el olvido. Sobre todo cuando se trata de quienes aportaron ilusión, mística, compromiso y buen hacer para que las siguientes generaciones pudieran llegar con la tarea bastante adelantada a la hora de asumir responsabilidades en el engranaje de los medios de comunicación. En resumidas cuentas, los pioneros que dieron un salto al vacío en terrenos hasta entonces desconocidos.

Entre ellos, Héctor Monteverde ocupa un lugar especial. Sus habilidades como locutor, cantante y actor lo convirtieron en ficha clave en el desarrollo de la radio, el cine y la televisión de Venezuela, otorgándole un nombre que le permitiría emprender actividades más altruistas. A propósito de haberse cumplido ayer 15 años de su desaparición física, bien vale la pena recordarlo.

Cantante galán. Pocos datos hay sobre la vida de Héctor Monteverde Baute. Se conoce que nació en Cumaná el 23 de diciembre de 1918. Inició su coqueteo con la radio a los 14 años y, sin haber cumplido la mayoría de edad, ya era un profesional frente a los micrófonos. La combinación de su estupenda oratoria con su talento para la música lo llevó a ser partícipe en la inauguración de distintas radioemisoras en todo el país como Ondas Populares, Radio Tropical, Ondas de los Médanos, Ondas del Lago y Ecos del Torbes, entre otras.

El talento unido a la galanura le abrió las puertas de la incipiente industria del cine nacional. Debutó en 1945, en la película Alma llanera al lado de Luana Alcañiz y Matilde Cassier, bajo la dirección de Manuel Peluffo. A este título siguieron otros como Venezuela también canta, Seis meses de vida, Yo quiero una mujer así y El reportero.

En su faceta como cantante tuvo la oportunidad de grabar distintos géneros con canciones como Negra la quiero; La perica, Noches larenses y El muñeco de la ciudad. Esta última causó tal impacto que con ese nombre se le conocería hasta el final de sus días.

Otros pasos. La llegada de la televisión a tierra venezolana se tradujo en nuevas propuestas para Monteverde, quien estuvo al frente de la comedia ¡Qué lindo es quererse! junto a Peggy Walker, Antonio Corma y Reina Hidalgo. Además de animar un espacio propio como Debutantes Phillips en Rctv, tuvo la misión de suplir a Víctor Saume en El show de las doce y a Renny Ottolina en sus espacios, cuando debieron ausentarse por diferentes motivos.

En la pequeña pantalla también participó en telenovelas. El bandido de Aragua, La loba, Daniela, La zulianita, Los Donatti, Intermezzo y La sombra de Piera (último trabajo) contaron con su crédito como actor.

 

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