InicioChévereJorge Díaz: Me veo como un loco pero no soy improvisado

Jorge Díaz: Me veo como un loco pero no soy improvisado

Once años. 200 programas. Eso fue la primera temporada de Cuatro ruedas y un morral, el programa de turismo que Jorge Díaz, junto con su hijo Rodrigo, tenían en La Tele, antes de que el canal cayera en una disputa legal.

Ahora, Díaz quiere retomar el proyecto, también acompañado por Rodrigo, y dedicárselo no solo a seguir haciendo turismo nacional sino también a ampliar sus horizontes y abarcar producciones internacionales. Ya el espacio está “palabreado” con otro canal nacional, Vale TV, y se espera por la fecha definitiva para la salida al aire.

Esta nueva temporada será de 12 programas, los cuales comenzó a grabar el 23 de diciembre en Chichiriviche de la Costa. Asimismo, tiene contemplado hacer lo que será la llamada Ruta de Humboldt y Bonpland, que comprende el trecho que une lo que es hoy México, Cuba, Venezuela, Ecuador, Colombia y Perú.

Ese proyecto lo presentarán a Conatel porque, si bien la ruta es internacional, “vamos a detenernos en los lugares que ellos visitaron en Venezuela. Descubrieron muchos rincones que son tan emblemáticos como imponentes. Es bueno que quienes no conocen nuestra geografìa e historia puedan conocerlos ahora. Mucho de lo que hicimos en la primera etapa fue gracias a ese organismo y por eso estamos preparando todo para presentarles esta nueva entrega”, dice.

Díaz es productor, quien tiene su casa realizadora, Melón Frito, en la que además del programa hace cuñas, otros especiales y documentales. Su ópera primera en esta categoría será Daniel Suárez, entre la pasión y la razón, que es acerca de este artista plástico y restaurador, que se estrenará en marzo.

Jorge es dueño de una explosiva y divertida personalidad.

Rodrigo, quien lo acompaña desde muy pequeño en las aventuras, inició estudios de Comunicación Social y se limita a reírle las ocurrencias de su padre. Él también explica de qué trata el proyecto que se traen en manos.

¿Cómo hacer un programa de turismo que no sea repetitivo e igual a los otros?
En Cuatro ruedas y un morral nos fuimos tal cual nuestro nombre. Interactuamos más allá de lo que todo el mundo conoce porque ciertamente hay unas cosas que son íconos. No puedes hacer un programa de la Gran Sabana y no mostrar el Salto Ángel, por ejemplo, pero nos distinguimos porque vamos a la esencia de la gente: la espontaneidad con la que reciben a los turistas y sobre todo cuando saben que los vas a grabar. Eso es lo más divertido.

La idea de hacer el proyecto internacional no solo es ambicioso sino que requiere equipos, recursos, personal.
Por eso se lo presentaremos a Conatel. Los equipos y todo lo que se refiere a la producción técnica está cubierto con mi productora. También llegamos a un acuerdo con la empresa Blue Dragon para transmitir esta serie de programas afuera. Ellos distribuyen documentales en Europa. En la primera temporada, gracias a que nos vieron en España, unos inversionistas se enamoraron del proyecto y nos contrataron para hacerlos para una TV de Asturias. Vinieron, nos conocieron y se dieron cuenta de que, a lo mejor, me veo como un loco pero no soy improvisado.

¿Ustedes han considerado los obstáculos?
También. Uno de los principales riesgos de los PNI (productores nacionales independientes) es que la inversión no se recupere totalmente. Pero para eso nos estamos preparando.

¿Cómo va el documental sobre Daniel Suárez?
Estuvimos más de un año en preproducción y retrata a ese gran artista. En 45 minutos quisimos resumir lo que ha sido la vida de este escultor, quien también es promotor cultural. Tiene una labor muy importante que mostrar y, hasta ahora, no se había hecho.

Un poco más

Elia Schneider, José Ramón Novoa, Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas y Rodolfo Santana fueron, entre otros, los maestros de Jorge Díaz en sus inicios.

Argentina, México, Puerto Rico, al igual que Orlando, Miami, Nueva York, Boston y Washington estuvieron en su agenda.

Así como hace audiovisuales, también estuvo en la radio con los programas Exitosamente usted y La hora del bacalao, en los cuales su hijo también participó. “Él es mi gran compañero de viaje, de trabajo, de aventuras. El que continuará con mi trabajo cuando me retire”, dice con orgullo.

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