La cota Lil | Dos en uno, caraqueños

No queda claro en qué parte del camino se encontraron Francisco de Paula Aguirre y Leoncio Martínez “Leo” en beneficio de la música venezolana. Ambos fueron caraqueños, contemporáneos, y el genio de Leoncio otorgó letra a diversas composiciones de Francisco de Paula Aguirre. Hablamos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX y hablamos de temas como Dama Antañona, Amalia y Claveles de Galipán.

Este domingo se cumplen 144 años del natalicio de Francisco de Paula Aguirre, quien vino al mundo en 1875 para sumar su nombre a la larga estela de músicos que dedicaron su vida a enriquecer el repertorio musical de Venezuela, sobre todo en esa etapa de cambio de siglo, llena de la riqueza de talentos como los de Heraclio Fernández, Laudelino Mejías, Antonio Carrillo y Antonio Lauro, entre otros.

Aguirre compuso valses de la estatura de Qué bellas son las flores, pero cuando intervino la pluma de Leoncio Martínez para tres de esas composiciones, éstas escaparon del salón para entrar en otra dimensión, más cercana al pueblo que pudo tararearlas.

Dama Antañona, Claveles de Galipán y Amalia son verdaderos clásicos venezolanos, y en esta última pieza están contenidos aquellos definitorios versos de Leoncio Martínez: Para cantar la chipola/mi mano temblando amarra/al cuello de mi guitarra/tres cintas en una sola/Amarillo color de oro/Azul de la azul esfera…/y Rojo que reverbera como la sangre del toro. Digo con mi canto/lo que yo aprendí en la escuela/bandera de Venezuela/por qué yo te quiero tanto.

Alí Primera la parafrasearía para indicar el ultraje oligárquico a la tricolor (“Por qué te han manchado tanto”).

Hoy seguimos luchando y cantando para que prevalezca la querencia.

 

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