La cota Lil | El Decreto 4.349

Tenemos los salseros venezolanos muchas razones para regocijarnos hoy. Y es que, aunque no dependemos de nada para ser nosotros con nuestra libertad y nuestra irreverente alegría a flor de piel, asistimos a una reivindicación muy importante.

¿Cuántos años tratando de legitimar el proceso de nuestra propia sabrosura? Nos reconocemos salseras y salseros venezolanos, parte de la familia caribeña del ritmo y la melodía, integrantes de la irreductible alegría de ser latinoamericanos, de hacer nuestros los aportes de nuestros hermanos africanos y aborígenes, y de saber que la salsa es carta de identidad incuestionable ante el planeta entero… Y más allá.

Ahora se cuenta con una herramienta refrendada por el Estado venezolano, no solo para festejar el Día Nacional de la Salsa y a Phidias Danilo Escalona sino para avanzar en asuntos urgentes y necesarios: establecer una auditoría obligatoria y salsera para saber dónde están nuestros compositores, arreglistas, intérpretes, investigadores y así un largo etcétera.

Hacer el banco de datos que nos permita apoyar a quién demande medicinas, estu-dios, espacios. Hacer nuestra bibliografía y también para contar con la herramienta que nos permita —porque ella es un hecho cultural— deslastrarla de tanta banalidad encubierta en el cuento de la innovación, que en nada ayuda para realzar la magnifi -cencia de la salsa parida acá, con sabrosura propia.

Como bien lo apuntó Orlando Castillo, Watussi: que sea un Día Nacional de la Salsa y un Día para la Salsa Nacional, esa que tiene sabrosura, memoria y vista larga. El Decreto legitimante de nuestros anhelos es el 4.349 emitido el 14 de octubre de 2020, firmado por el presidente Nicolás Maduro, secundado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez y por el ministro para la Cultura, Ernesto Villegas. Más ná.

@lildelvalle

Enlaces patrocinados