InicioChévereLiberarte | La poesía desenfadada del Chino Valera Mora

Liberarte | La poesía desenfadada del Chino Valera Mora

Han pasado 84 años desde aquel viernes 27 de septiembre de 1935 cuando nació en el estado Trujillo, quien sería, y aún es, una de las figuras más resaltantes de la poesía venezolana, el Chino Valera Mora.

Nació en la ciudad andina de Valera y fue bautizado bajo el nombre de pila: Víctor, no se equivocaban sus padres, el obrero y la campesina, al colocarle con ello el título de “El vencedor”, porque el Chino, como lo llamaban, triunfó ante una generación, que en la década de los años 60, buscaba darle un sentido más humano a la vida y acabar con la opresión social.

De ello habló en sus poemas, fueron sus letras un canto de esperanza insurrecta y de un profundo amor en el que dejó claro que fueron los que amaban, el objetivo a matar de la trinanía, así como acabar con la tiranía es el fin último de los que aman.

Ese amor que era amenaza lo llevó a la cárcel y era de esperarse; el chino, fue un estudiante de sociología, casi como todos sus colegas, abiertamente comunista. Y fue esta condición, uno de esos caminos que llegan Roma, donde en la década de 1970, escribiera sus 70 poemas estalinistas, el tercero de sus poemarios, por el cual se le premiaría en 1980.

Sangre y alma. De allí brotaban sus palabras, duras y a veces burlescas, irónicas y delatadoras de la barbarie que atacaba con la lanza de la cultura, de las palabras bien esbozadas que atacaban directamente al corazón como flecha asesina a los gobernantes, altos funcionarios y titiriteros del mal.

De ese mismo sentir brotaron las alabanzas y bálsamos para el alma de los agredidos por sus amenazados, de amor por las mujeres, por sus amigos, por sus quereres.

En su lista biográfica, son impelables, su participación en la Generación del 58, la publicación de su primer libro Canción del soldado justo (1961), y su aporte como fundador de la peña cultural, la Pandilla Lautréamont, que se reunía en bares de Sabana Grande.

También publicó, en el año 1971, Amanecí de bala y al año siguiente, el poemario Con un pie en el estribo. Su último libro, fue 70 poemas estalinistas (1979). De manera póstuma se publicó Del ridículo arte de componer poesía, una compilación de obras escritas entre 1979 y 1984.

Las cartas de amor que escribí en mi infancia (poema)

Las cartas de amor que escribí en mi infancia

eran memorias de un futuro paraíso perdido

Yo amo la perla mágica que se esconde en los ojos de los silenciosos,

el puñal amargo de los taciturnos,

mi corazón si hizo barca de la noche y custodia de los oprimidos,

mi frente es la arcilla trágica,

el sitio mortal de los caídos,

la campana de las tardes de otoño

el velamen menos venturoso

o el más desposeído por las ráfagas de la tormenta

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