Sara García: la abuelita adoptiva de América Latina

Para los televidentes venezolanos que cada sábado a la una sintonizaban el espacio Cine mexicano por Venevisión, resultaba habitual encontrarse con una anciana, a veces dulce, otras recia, que sin ser la protagonista, tenía una participación estelar en cada historia.

Así fue como el rostro de Sara García se hizo familiar para las generaciones que llegaron tarde al momento de máximo esplendor de la industria del séptimo arte desarrollada en territorio azteca, con gran influencia en la región latinoamericana.Igual que la inolvidable Reneé de Pallás se mantiene como la eterna “abuela de la televisión venezolana”, García conserva el título de “La abuela del cine mexicano”.

Ni la mexicana ni la venezolana han tenido sucesoras en un mundo tan amnésico e impredecible como es el show business. Quién sabe por cuáles motivos.

Tal día como hoy, pero hace cuarenta años, una serie de embolias derivada de una caída por escaleras produjo el paro cardiorrespiratorio que puso fin a la vida de esta actriz en el Centro Médico Nacional de Ciudad de México. Tenía 85 años cumplidos.

La noticia causó pesar entre el público y el gremio artístico que despidieron con lágrimas y aplausos a una de las figuras más queridas del entretenimiento.

Es un cliché, pero vale la pena repetirlo: murió la persona y nació la leyenda. El tiempo la mantenido en el recuerdo de muchos.
Se dice que para cumplir con las exigencias de personajes que la superaban en edad, Sara aplicó algunos trucos: mandar a hacer una peluca que cubriera su oscura cabellera, aceptar que le extrajeran piezas dentales para modificar la morfología de su boca y alterar su dicción, y lograr la fractura de una rodilla para cambiar su forma de caminar y justificar el uso de bastón. Algunas parecen medidas extremas, pero… ella no está para confirmarlas o desmentirlas.

También hay apuntes que hablan de una mujer muy disciplinada, pero de mal carácter que se comportaba como una diva y veía a los demás por debajo del hombro. Tampoco puede defenderse de no ser cierto.

Lo verificable es una filmografía que suma 145 títulos desde que debutó como extra en la película En defensa propia de 1917 hasta que rodó Sexo vs. Sexo el mismo año de su fallecimiento.

En muchas de estas cintas compartió créditos con los grandes del cine mexicano: Pedro Infante, Cantinflas, Jorge Negrete, Tin Tan, Vicente Fernández, Silvia Derbez, Pili y Mili, Silvia Pinal, Luis Aguilar y Lucía Méndez, entre otros.

Sara García también participó en diez telenovelas y su imagen fue utilizada para una serie de historietas y para identificar a una bebida achocolatada que, a pesar de haber sido absorbida por Nestlé, aún conserva el rostro de la famosa Abuelita.
Asi de vigente estará su rostro en el imaginario colectivo mexicano.

De luto

Fue la última y única sobreviviente de los 11 hijos que tuvieron los andaluces Isidoro García Ruiz y Felipa Hidalgo Rodríguez, cuando se establecieron en Orizaba, Veracruz. Allí nació el 8 de septiembre de 1895. Solo registró un matrimonio con el actor Fernando Ibáñez, de quien se separó al poco tiempo de nacer su única hija: Fernanda Mercedes. La pequeña inició carrera como actriz hasta que murió por fiebre tifoidea
en 1940.

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