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La Cota Lil | El son entero

Conservamos a buen resguardo la voz del poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén, cuando dice: “Todo se lo debo a Matamoros”.
Lo decía porque a través del trío había descubierto la inmensa riqueza musical y de pueblo del son.

No es casual que a partir de 1930 las obras de Guillén en su mayoría tengan la palabra “son” incorporada hasta en el título.
Motivos de Son en 1930, Sóngoro Cosongo en 1931, Cantos para soldados y sones para turistas en 1937, El son entero en 1947.
Cuando Matamoros graba en 1926 Olvido y El que siembra su maíz le estaba dando, sin saberlo, a Guillén tierra fértil.

El son fue la propia revolución. Guillén vio claramente que el son encarnaba al pueblo, su pueblo. Lo encarnaba a él. Y siguió sus pasos.

Este sábado nos afiliamos al júbilo de los todos cubanos cuando celebran por primera vez oficialmente el Día Nacional del Son en homenaje a Miguel Matamoros y a Miguelito Cuní, inmensos soneros, nacidos ambos un 8 de mayo. Matamoros en Santiago de Cuba en 1894 y Miguel Cuní en Pinar del Río en 1917.

Ese júbilo lo comparten el Caribe y todo el continente.

Este sábado en la tierra santiaguera se estrenará la monumental obra del septeto Ecos del Tivolí, un álbum con 30 temas compuestos por Miguel Matamoros y en el que participan nada más y nada menos que Gilberto Santa Rosa, Danny Rivera, Andy Montañéz y Mayito Rivera (ex Van Van), por nombrar algunos grandes intérpretes.

Si Pan con Queso estuviera por acá ya habría volado a Cuba a festejar con sus colegas soneros.

Pero tenemos a su heredero, tenemos al Sonero Clásico del Caribe, a la Séptima Bohemia, Los Tantan, al Madera original, y a muchos grupos venezolanos que cultivan el Son montuno, el del abierto futuro, el Son entero.

@lildelvalle