Desinterés de Trump por el covid19 aceleró caída del precio del crudo

Las reiteradas incoherencias y contradicciones del presidente de EEUU, Donald Trump, en el tratamiento de la pandemia del Coronavirus, ha desembocado en el desarrollo más cruento de una recesión económica que ha puesto a mover el precio del petróleo en dirección contraria al número de contagios y fallecidos por el covid19.

El precio del petróleo West Texas Intermedie, WTI, se sumergió ayer a profundidades por debajo de cero, es decir, el que vende paga para que se lleven el crudo; mientras el Brent, de referencia en Europa, bajó 9 % a 25,57 dólares por barril, empujados, en lo mediato, por una contracción de la demanda de tal proporción, que ha obligado a la oferta a buscar con frustración dónde meterse, al toparse con una capacidad de almacenamiento mundial rebasada hasta más allá del tope.

No obstante, con mucha antelación, los valores del crudo gozan de un tobogán con lubricada suavidad brindada por la inundación de dólares, puestos en manos del sistema financiero mundial por el banco de bancos de EEUU, la Reserva Federal, en mayor cuantía a partir de la crisis denominada inmobiliaria ocurrida en 2008.

Regresemos. Un serio perjuicio que ha castigado a la economía estadounidense es la arbitrariedad cortoplacista y electoral con la cual Trump trató y aun trata a la pandemia, a la cual le restó importancia desde sus inicios llamándola “gripe china”, luego elimina el puesto de Observador de Salud en China; en enero, las agencias de inteligencia le presentan a Trump un detallado informe secreto sobre la nueva epidemia china y su posible expansión por el mundo, aun cuando ya había recibido del equipo de su antecesor, Barack Obama, un escenario concreto en caso de que hubiera una pandemia.

Y nada. Tan corta es la visión en la Casa Blanca sobre los efectos pandémicos del Covid19, que hasta el secretario de Comercio, Wilbur Ross, le dice que el coronavirus va a ser bueno para la economía del país, porque va a afectar la economía china.

En el reportaje de Página12, De cómo Trump dejó que tantos murieran, se detalla la secuencia de desprecios y menosprecios con los cuales el mandatario trató todo lo relacionado con el virus. Basta mencionar que el viernes 13 de enero de 2017 se realizó una de las reuniones de transición tradicionales en el sistema político norteamericano. Es cuando el equipo saliente le pasa la agenda en detalle al entrante, incluyendo información secreta. En este caso, el equipo de Barack Obama le pasó al de Trump un escenario concreto para el caso de que hubiera una pandemia.

“Curiosamente, esta reunión fue de las que más trumpistas convocó, ya que Trump públicamente despreció la transición. Dijo que no tenía nada que aprender y mandó futuros funcionarios de segunda a los encuentros. El economista y ganador del Nobel Paul Krugman definió esta actitud brillantemente cuando escribió que «Trump piensa que todos los que lo precedieron son idiotas».

Pagina12 relata que las conclusiones principales del encuentro fueron que el gobierno debía guiarse por la opinión de los científicos, que cada día contaba y había que actuar de inmediato y con energía, que que los esfuerzos tienen que coordinarse a nivel nacional y que las respuestas debían incluir cuarentenas y distanciamiento. Un detalle muy llamativo es que en toda la reunión no se habló de «si hay una pandemia», sino de «cuando haya una pandemia».

Pero para fines de ese año, el nuevo gobierno ya se había peleado con la ciencia y le prohibía a todo organismo público de investigación usar las frases «basado en los datos» y «en base a la ciencia». Mientras, el coronavirus tomaba fuerza exponencial y los desatinos de Trump daban empuje al alza exponencial de la curva de contagios, secundada por el creciente número de desempleados.

Y es que las razones de Trump entraban y entran en contraste a todo nivel. La crisis de 2008 fue paliada con altísimos volúmenes de circulante que fueron a parar al torrente financiero, que para sacarlo de sus arcas el Gobierno de EEUU favoreció una política de bajas tasas de interés, auspiciada por la Reserva Federal. Tal instrumento de política monetaria impulsó la petición de préstamos a la banca, entre los cuales estaban y están los productores de petróleo esquisto, fracking, cuyos costos de producción por barril son elevados y su sostén exige altas inversiones y precios del crudo por encima de los 30 dólares.

El asunto es que un volumen significativo de ese crudo es producido en Texas, un estado clave para Trump, quien requiere acumular votos para las supuestas venideras elecciones de noviembre próximo. El desdén con el cual el mandatario trató al covid19 buscaba la ilusión de mantener estable la economía y bajo el desempleo para así ganar votos, pero el maltrato al virus aceleró la echada de la gente a la calle, apuntaló la recesión y precipitó aun más la caída del precio del petróleo, todo lo cual pone riesgo los anhelados votos.

Ha sido tal la caída de los precios del petróleo, que Trump fue copartícipe y hasta celebró el reciente acuerdo Opep y países No Opep, como Rusia y México, entre otros, después de haber calificado a la Opep, en su libro Time To Get Tough, como mafiosos del petróleo, y haber sostenido que estamos transfiriendo centenares de miles de millones de dólares a países de la Opep que odian nuestro coraje y bullen de odio antiestadounidense.

“Necesitamos un presidente que se ponga duro con los que verdaderamente especulan con el precio: no tu estación de gasolina local, sino el cartel ilegal que ha tomado como rehén a la riqueza de EEUU, la Opep”, dijo Trump.

Difícil cualificar quién entre Trump y el coronavirus ha sido más responsable de la caída del precio del petróleo

 

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