Juan Carlos Valdez: “el venezolano sí es capaz de producir”

Todos los martes y jueves a las 10 am aparece Juan Carlos Valdez en la pantalla de Venezolana de Televisión. Este experto en Economía Política, dirige el espacio televisivo Boza con Valdez. Se turna en los comentarios con Tony Boza para hablar de la economía de una manera “diáfana, transparente y sencilla” como suelen decir cuando los enfoca la cámara. Al despedir el programa, Valdez lo hace recodándole a los televidentes que VTV es el canal “que no amarga su vida”.

En contraste, a Valdez lo entrevistamos por temas que representan el dolor de cabeza para la economía venezolana, a decir del común que se monta en metro o aborda las camioneticas. Valdez es magistrado suplente de la Sala Constitucional del Tribunal de Justicia y actualmente asesor en la Asamblea Nacional. Antes, estuvo como embajador de Venezuela en Barbados. Es abogado con especialización en Derecho Tributario, pero su hermana Marielys Valdez le otorgó el título de Ingeniero Nuclear, porque antes de graduarse en leyes “pasó por todos los núcleos universitarios” donde se tituló de perito agrónomo y electrónica, entre otros, según ella.

—¿Cuál es la situación actual de la economía venezolana?

—Es incuestionable que la pandemia ha hecho que buena parte del sector privado tenga que hacer más lenta su actividad y en otros casos incluso paralizarse. Eso es a nivel mundial y Venezuela no escapa, además que la economía está entrelazada. Pero ya nosotros veníamos siendo afectados principalmente por el bloqueo financiero y comercial impuesto a Venezuela y desde mi perspectiva no desde el 2017 a partir de la llegada de Donald Trump. Ya desde el 2004 cuando Venezuela intentó comprarle a Estados Unidos los respuestos de los aviones F16, ellos se negaron aún cuando eso era parte del contrato. Y en el 2014 se aprobó una ley en Estados Unidos sobre el apoyo a la sociedad civil y allí se ataca al Banco Central de Venezuela. Y en el 2015 el famoso decreto de Obama donde nos declaran una amenaza inusual y extraordinaria. Apenas se emite ese decreto, de aquí se fueron la mayoría de las empresas trasnacionales. Es decir, lo que explica la actual situación no es la pandemia, sino las sanciones.

—¿Ante la caída del negocio petrolero, por el derrumbe de los precios, qué le queda a Venezuela?

—La caída del negocio petrolero como fuente principal de ingresos en divisas…claro, tenemos 100 años siendo un país monoproductor, jamás monoexportador. En ese sentido, esos ingresos han sido de suma importancia y ahorita con la caída de la producción petrolera y el bloqueo, evidentemente que ese es uno de los factores fundamentales en la crisis actual. ¿Cuáles serían ahora nuestras fortalezas? Por ejemplo, en el desarrollo de nuestra tecnología, recientemente hubo un acople en la hidroeléctrica de Caruachi de tecnología francesa, eso no lo habíamos tocado los venezolanos, siempre había que esperar a los franceses, bueno lo hicieron nuestros propios técnicos y lo hicieron perfectamente. El rescate del servicio eléctrico cuando hubo el mega-apagón, fueron nuestros técnicos, nuestros científicos quienes lograron levantarlo. Estamos en definitiva descubriendo que esos poderes creadores del pueblo de los que hablaba Aquiles Nazoa existen en Venezuela y se están manifestando.

—¿Qué ha cambiado en la economía venezolana a raíz de esta circunstancia que usted menciona?

—Ha habido cambios positivos y negativos. Éstos últimos son los más palpables, especialmente la caída de los ingresos petroleros. Pero ha habido cambios positivos, te lo mencionaba en la respuesta anterior. Ya el venezolano se está dando cuenta de que sí es capaz de producir, no está pensando solamente en el servicio público. Hay mucha inventiva, hay muchas cosas que estamos haciendo ahorita para surgir dentro de la crisis, activar nuestra economía familiar y esa activación de unos y de otros de alguna manera mantiene una dinámica en la economía venezolana.

—¿Hacia dónde nos conducirá esa dinámica?

—Eso pudiera conducir a que la mentalidad productiva del venezolano cambie. Aunque creo que nada cambia de un día para otro, todo requiere un tiempo, sobre todo las conductas humanas. Si durase la crisis un poco más, esto que estamos viendo, este cambio de conducta, pasaremos de ser un país rentista a uno productivo. Porque lo que hace un país rentista y un país productivo es la mentalidad de la gente. No porque tangamos petróleo, eso es irrelevante. hay muchos países que tienen mucho petróleo y su mentalidad no es rentista.

—¿Volveremos a ese estado de bienestar que siempre recuerda el presidente Nicolás Maduro, vivido entre 2005 y 2010?

—Ese estado de bienestar no comenzó en 2005. Estoy casi seguro, lo que pasa es que no nos dimos cuenta, nuestro estado de bienestar comenzó desde el 2001. A Chávez le dieron el golpe de Estado en el 2002 teniendo nosotros las mejores variables históricas en lo social, en lo económico que hayamos tenido. Porque estaban viendo que si al socialismo lo dejan tranquilo es exitoso, tienes que sabotearlo. Con esa mentalidad pensaron los golpistas. Si nos dejan en paz por supuesto que volveremos a eso. Pero volveríamos además fortalecidos, porque ya las debilidades que hemos visto en la actualidad, si somos medianamente inteligente, no volveríamos a tenerlas. Especialmente en el tema de la dependencia tecnológica. Esa es la mayor debilidad nuestra y la que nos está asfixiando de alguna manera. Pero estoy convencido de que vamos a salir de este atolladero y fortalecidos.

—Ley Antibloqueo. Un comentario.

—La veo como un llamado que hace el Estado venezolano a cualquier inversionista extranjero, para que se atreva mediante una serie de facilidades destinadas a cubrir su identidad, ya que es por demás sabido que a todo aquél que intente tener relaciones económicas con Venezuela lo amenazan con sanciones. Es una ley que en el marco de la legislación venezolana crea una serie de condiciones para hacer más atractiva la inversión en Venezuela y en ese sentido, los inversionistas puedan temerle menos o sopesar las sanciones que pudiera imponerle Estados Unidos con las ganancias que pudieran obtener aquí. ¿Que necesitamos inversiones en Venezuela?, sin lugar a dudas, creo que tirios y troyanos están de acuerdo con eso. Sí tenemos que preguntarnos qué tipo de inversión queremos nosotros y sobre esa base darle fuerza a la ley.

—¿El proyecto de Zonas Económicas Especiales apunta en esa dirección?

—El proyecto de ley de Zonas Económicas Especiales es parte del desarrollo de la Ley Antibloqueo. Aquí ha habido muchas especulaciones, pienso que algunos camaradas han jugado posición adelantada en cuanto a cómo sería el desarrollo de las zonas económicas especiales. Aunque es necesario y es obvio que hay que dar una serie de condiciones muy favorables a la inversión extranjera, no podemos relajar jamás la protección al trabajador venezolano, eso desnaturalizaría incluso nuestra condición de revolucionarios.

—Tres medidas necesarias para la economía venezolana.

—Hablemos de tres medidas, algunas urgentes y otras importantes. La primera, para fortalecer la estabilidad política que tenemos en este momento, sería el incremento de los salarios del sector público y de los pensionados. Porque cuando hay estabilidad política siempre es mucho más fácil trabajar el tema económico y fortalecerlo.

—¿Eso es factible en este momento?

—Estamos hablando de siete millones de personas entre pensionados y funcionarios públicos. Eso aumenta la demanda de las familias, incrementa el producto interno bruto, estimula la producción. Esa medida es factible, porque las políticas monetarias son herramientas económicas. El dinero es una herramienta económica, no es parte de la riqueza y en este momento se utilizaría para incrementar los ingresos de las familias satisfaciendo más necesidades.

—¿Ese aumento de salarios no desataría una ola inflacionaria en el precio de los productos de primera necesidad como ha ocurrido otras veces?

—Proponemos inicialmente alrededor de un petro (o 60 dólares) como promedio en la Administración Pública y para los pensionados. Además, indexado, eso significa que en la medida que la inflación aumente, aumente (el salario) en la misma proporción y eso traduce que no aumentarían las cantidades demandadas. Porque corremos el riesgo de que digan que si aumenta el salario va a generar más inflación. No es verdad. En una primera etapa hay un aumento real del salario con un petro; pero las indexaciones no suponen aumento de salario real; porque si la inflación sube 50% y tu salario sube 50%, vas a poder seguir comprando las mismas cosas que has venido comprando, no menos. La indexación es para frenar la caída del poder adquisitivo de las personas.

—¿Cuál es el factor determinante de la inflación en Venezuela?

—En Venezuela lo que determina la inflación es la manipulación del dólar. Entonces bajo ese esquema de la indexación puedes manipular el dólar todo lo que te dé la gana, pero el efecto social y político que tiene la manipulación del tipo de cambio, porque afecta el ingreso del trabajador y desestabiliza a la familia venezolana, eso ya no podría ser, porque al indexar, el salario va a subir en la misma proporción. No se sigue deteriorando.

—¿Cómo ha sido la experiencia de países que han indexado los salarios?

—Buena parte de los países que han caído en hiperinflación, lo primero que han hecho es indexar los salarios y otros valores de la economía.

—Algunos economistas dicen que la inflación en Venezuela está relacionada con la circulación del efectivo.

—Algunos monetaristas tienen esa absurda idea; de que la cantidad de bolívares que está circulando hoy en Venezuela trae inflación. Eso no tiene nada que ver. La liquidez para que se traduzca en inflación tiene que traducirse en demanda y esa demanda tiene que ser de tal magnitud, que supere los bienes que se producen en el país. Eso no está ocurriendo en Venezuela, ni remotamente. Todos los bolívares que existen hoy en Venezuela los puedes comprar con alrededor de 350 millones de dólares.

—Usted habla de la circulación de los bolívares y su eventual costo en dólares. Entonces debe saber cuántos dólares circulan en Venezuela.

—El último cálculo que yo vi en un estudio serio que se hizo sobre la cantidad de dólares que circulan en efectivo en Venezuela, finales de 2019, principios de 2020, hablaban de unos 3.600 millones de dólares. ¿Qué te dice eso?, que hay más dólares que bolívares. Más dólares no cuantitativamente, sino en valor. Pero si sumamos ambos, estamos hablando de que esa liquidez física ronda los 4.000 millones de dólares. Bueno, el producto interno bruto de Venezuela, es decir, el valor de todo lo que se produjo en el país en 2020 estuvo alrededor de 46.600 millones de dólares. No llega ni a 10% la liquidez entre dólares y bolívares. Hay que incrementar la liquidez para incentivar la producción.

—Faltan dos medidas de las tres que le solicitamos para aplicar a la economía venezolana.

—Necesitamos un plan de desarrollo nacional con sus etapas bien definidas, con sus tiempos bien definidos, con sus costos bien definidos. Todo en función del desarrollo nacional, dependeríamos mucho menos de factores externos, saldríamos realmente fortalecidos. Lo otro es trabajar en la producción interna pero incorporar necesariamente a las universidades en el desarrollo del Estado. Es decir, la ciencia y la tecnología que nosotros podamos desarrollar internamente tiene que estar al servicio de ese plan de desarrollo nacional. En la actualidad es caso imposible desarrollar un país sin la aplicación del avance tecnológico. En el nivel que tengamos. No se trata solo de enseñar sino de aplicar esa enseñanza; es decir, que si necesitamos ahorita sembrar, las universidades tienen que buscar las maneras y decirnos las mejores técnicas.

—¿Venezuela está produciendo actualmente, pese a esas circunstancia que usted menciona?

—Sin lugar a dudas estamos produciendo. De hecho más del 80% de lo que consumimos se produce en Venezuela. El presidente Nicolás Maduro dijo recientemente que era el 82%.

—En anteriores respuestas usted dijo que el dinero no es riqueza. ¿Qué es la riqueza?

—La riqueza se produce a través del esfuerzo humano. No hay riqueza sin esfuerzo humano, de un esfuerzo humano colectivo. El oro. Si usted el oro no lo extrae de la tierra, usted no tiene ninguna riqueza. Una riqueza que usted no puede disponer de ella, no es riqueza.

—Muchos atribuyen la riqueza al mucho dinero que una persona pueda poseer.

—El dinero no es riqueza. El dinero es un instrumento de medición de riquezas. El dinero en sí mismo no tiene ningún valor. Se tiene a confundir riqueza con dinero. El dinero te permite obtener muchas riquezas. Para un Estado el dinero es un instrumento económico, tanto así que en el artículo 318 de la Carta Magna le impone al BCV la obligación de la estabilidad de los precios.

—En algún momento el fallecido presidente Hugo Chávez dijo que ser rico es malo.

—En el sistema capitalista hay que ser malo para ser rico, porque hay un principio de identidad contable. ¿Qué significa eso? Cuando alguien gasta, a alguien le ingresa. Es decir, el dinero pasa de unas manos a otras. ¿Cómo interpretar la frase de Chávez?; primero, toda riqueza que se produce en el planeta a través del esfuerzo humano, es el resultado de un esfuerzo colectivo. Y si tú revisas hoy cómo está distribuida la riqueza, de acuerdo a cifras del Fondo Monetario Internacional del año 2015, el 8,1% de la población mundial era dueña del 84% de las riquezas del mundo. Lo que significa que más de 90% de la población del mundo subsistía con 16% de las riquezas. Esa desproporción tan enorme no se puede explicar sino en forma de latrocinio. Es decir, cómo es que tan poquita gente tiene tanto, porque es imposible que produzcan tanto, ellos solos. Esa producción es el resultado del esfuerzo de todo el mundo. Por eso es que Hugo Chávez decía que en el capitalismo ser rico es ser malo, o como decía Mafalda: nadie amasa en el capitalismo una gran fortuna sin hacer harina a un poco de gente.

Al Detal

”Las sanciones fueron concebidas como una advertencia para decirle a los aliados de Estados Unidos que el gobierno de Venezuela era enemigo de Estados Unidos. Y ese país tiene la política de que el amigo de mi enemigo es mi enemigo”.

“Un día entrevistaron a Leopoldo Díaz Bruzual cuando era presidente del Banco Central de Venezuela y dijo algo (él no es santo de mi devoción) que no dejaba de ser cierto: Venezuela no es ningún país rico, Venezuela es un país muy pobre, porque lo que hace rico a un país, es su gente y aquí en Venezuela nuestra gente no sabe apreciar lo que tenemos”

“Por muchos años hemos sido dilapidadores. Y todavía tenemos esa inercia de creer que tienen que regalarnos la gasolina, la luz, el agua, como si las cosas fuesen infinitas. Pero ha habido un desarrollo de la consciencia del venezolano en estos tiempos de crisis. Fíjate que cuando se habló años atrás del incremento de la gasolina, el respaldo enorme que tenía del pueblo esa medida fue impresionante”.

“Los venezolanos sí somos del tamaño del compromiso que se nos presenta y esa enseñanza que nos está dando la crisis va a ser que hagamos un país desarrollado”

 

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