Fuera tranca

Lea aquí la columna "El mago de OS" de Orlando Suárez

Desde finales del año pasado se hablaba en los pasillos de las negociaciones iniciadas, para llegar a un acuerdo que permitiera el regreso de Luis Miguel a los escenarios venezolanos, después de una década. Se mencionaba un mes, después otro y así sucesivamente, sin que hubiese una confirmación oficial, mientras la fanaticada permanecía expectante.

La incertidumbre terminó esta semana, cuando el propio intérprete compartió, a través de las redes sociales, las fechas de la gira que emprenderá en 2024. El 12 de febrero aparece reservado para el estadio Monumental Simón Bolívar de Caracas, confirmando el último lugar que había surgido en medio de las especulaciones. Este detalle tiene una particular importancia en el feliz desenlace de la firma del contrato.

El hecho es que, según se había conocido, al inicio de las conversaciones se planteó la terraza del Ccct como destino del show. Sin embargo, los representantes del cantante mexicano no estaban conformes, debido al aforo que ronda las 6.000 personas. Insistían en que debía ser el Poliedro, ya que, de lo contrario, el artista no vendría. Algún desencuentro, sin embargo, impedía que el espectáculo se realizara en el coso de Coche.

La salvación surgió con el recinto deportivo inaugurado el 2 de febrero de este año, que tiene capacidad para recibir a más de 36.000 almas. El nuevo estadio está en la línea de lo que acostumbra la estrella mexicana, si se toma en cuenta que está cansado de llenar el Poliedro, el antiguo estadio de béisbol de La Rinconada y el campo de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, donde ofreció el que, hasta ahora, es su último concierto en suelo patrio, el 9 de noviembre de 2013.

Ese ha sido el resultado de la relación entre Luis Miguel y el público nacional desde que vino por primera vez, para presentar su disco “Busca una mujer”, cuatro años después de haber ganado su primer Grammy, por la canción “Me gustas tal como eres“, junto a la escocesa Sheena Easton.

A partir de aquel 1989, comenzó con modestas presentaciones en el Gran Salón del extinto Hotel Caracas Hilton hasta llegar a la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño. No obstante, el complejo cultural le quedó pequeño y los empresarios comenzaron a apostar fuerte con lugares de más aforo. La taquilla no los defraudó.

En los 90, el cantante vino, prácticamente, una vez cada año. Su presencia se espació en las dos primeras décadas de este siglo. Problemas familiares, asuntos legales e inconvenientes de salud, lo alejaron de los escenarios, hasta que hace algunos meses reapareció con mejor aspecto físico, romance con la diseñadora cordobesa Paloma Cuevas y nueva residencia a España. Parece que ahora sí volvió, volvió… volvióoo.

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