23F-2019: el día que intentaron convertir a Venezuela en Libia

Esta fecha es conmemorada como la Batalla de Los Puentes

Libia se encuentra actualmente en una guerra civil librada por las diversas “tribus” que se encuentran en este territorio. Todo este clima de inestabilidad se suscita tras el derrocamiento de Muamar Gadafi como consecuencia de una operación militar internacional que culminó con la muerte del lider libio el 20 de octubre de 2011.

Todo este operación impulsada por la Organización del Atlático Norte (OTAN) se hizo bajo la premisa de “liberar al pueblo libio de la dictadura de Gadafi” que aseguraban cercenaba los derechos humanos en un país que ostentaba, entre otras cosas, el poseer el mayor Índice de Desarrollo Humano de toda África y las reservas internacionales más grandes de la región las cuales superaban los 200.000 millones de dólares.

Gobierno paralelo. Todo se incio con las protestas de inicios de ese año 2011, teniendo como fechas claves el 17 de febrero cuando los opositores a Gadafi crean la “Coalición 17 de febrero” en la ciudad de Bengasi que habían declarado como “territorio liberado”, y el 27 de febrero cuando se esa coalición toma el nombre de Consejo Nacional de Transición (CNT) que se proclamó como “representantes legítimos del pueblo libio”, por lo que solicitaban a la comunidad internacional que se les reconociera como “gobierno legítimo” y se les brindara el apoyo militar para alcanzar el derrocamiento de Gadafi.

Deserciones. En medio de las protestas que intetaban ser aplacadas por el Gobierno de Gadafi se genera la deserción del general Ejército, Abdul Fatah Yunis, quien hasta el día de su renuncia 22 de febrero de 2011 había fungido como ministro de Interior. A él se fueron uniendo varios miembros del gabinete del Gobierno libio y altos mandos militares.

Reconocimiento internacional. Este llamado fue respondido en marzo cuando se inicia un proceso de sanciones y bloqueos de cuentas de las inmesas reservas libias por parte de los Gobiernos de Europa y Estados Unidos, países que en los meses posteriores declararían su reconocimiento al CNT como “representantes legítimos del pueblo libio”.

El Presidente Barack Obama junto al presidente de Consejo Nacional de Transición de Libia, Chairman Mustafa Abdel Jalil / EFE

Intervención militar. Los primeros en ofrendar la petición de reconocimiento al CNT fueron Francia, Portugal y Reino Unido el 12 de marzo, siendo secundados un día después por el Consejo de la Unión Europea. Siete días después avalados en este reconocimiento llevaron a cabo el 19 de marzo una serie de bombardeos contra unidades militares del Gobierno libio, bajo el argumento de imponer una zona de exclusión aérea para evitar que Gadafi utilizara sus Fuerza Aérea para “masacrar al pueblo libio”.

Conquista del poder. Estas operaciones fueron determinantes para garantizar el avance de los rebeldes sobre el resto del territorio libio, que apoyados en la artillería aérea de la OTAN y sus constantes bombardeos contra las unidades militares leales a Gobierno libio, el 20 de octubre en la ciudad de Sirte logran la captura de Muamar Gadafi, quien es asesinado por sus captores que declaran la victoria de la coalición opositora agrupada en el CNT.

Esta operación internacional liderada por EEUU que consistió en la autoproclamación de un Gobierno, su reconocimiento por parte de Europa y Estados Unidos, la creación de un territorio liberado y el posterior apoyo militar por parte de sus aliados para el avance sobre la capital, se le bautizó como “Operación Protector Unificado”.

Arranca el plan libio en Venezuela

Ocho años habían transcurrido de esta operación en Libia, cuando el 23 de enero de 2019, en la plaza Juan Pablo II de Chacao, el entonces diputado Juan Guaidó quien fungía como presidente de la Asamblea Nacional en desacato, se autoproclamaba como “presidente interino” y solicitaba a la comunidad internacional el reconocimiento y el apoyo para derrocar al Gobierno liderado por el presidente Nicolás Maduro.

Al igual que en Libia, pero con mayor celeridad, los Gobiernos de Estados Unidos y Europa, brindaron su reconocimiento a quien bautizaron como “el representante legítimo del pueblo venezolano”.

Un día después de este evento, la AN en desacato dominada por la oposición procedió a declarar la “emergencia humanitaria en Venezuela” y en su discurso el “presidente” autoproclamado clamó por el apoyo internacional para ingresar al país “ayuda humanitaria”.

Juan Guaido, se autoproclama “presidente interino” desde una plaza pública en el este capitalino (AP Photo/Fernando Llano)

Esta petición tuvo una rápida respuesta por parte de Estados Unidos, que en voz de su entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, ese mismo día señaló que estaban listos para desembolsar 20 millones de dólares y llamó a sus aliados en América y el mundo a apoyar con recursos.

A la par se suscita una rueda de prensa en el despacho oval de la Casa Blanca donde el entonces presidente estadounidense Donald Trump manifiesta su apoyo “al joven líder” y lanza su primera amenaza contra Venezuela.

“¿Usted está considerando una intervención militar en Venezuela?”, fue la interrogante que hizo a Trump un periodista, obteniendo como respuesta: “no estamos considerando nada, pero todas las opciones están sobre la mesa”.

Cinco días después de estas palabras por parte del mandatario norteamericano, durante una rueda de prensa donde se anunciaban nuevas “sanciones” contra la industria petrolera venezolana para cortar el ingreso de divisas al país, el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, se presentó llevando consigo una libreta donde se leía: “Afganistán -> bienvenida a las conversaciones” y debajo de esta anotación estaba el texto: “5,000 tropas a Colombia”.

John Bolton con la libreta y detalle de las anotaciones /AP

A esto se sumó la declaración del asesor de Trump para Latinoamérica, Mauricio Claver-Carone, quien dijo que EEUU no descartaba la apertura de un corredor humanitario para garantizar el ingreso de ayuda a los venezolanos.

En busca del Bengasi venezolano

Bajo este ambiente de tensión generado por las amenazas de EEUU, el 12 de febrero, en medio de una concentración de opositores, el autoproclamado “presidente interino” invita a los simpatizantes opositores organizarse en “comités” para llevar a cabo la operación de ingreso de ayuda humanitaria al país con el apoyo de “la comunidad internacional” y fija como fecha el 23 de febrero.

“La ayuda humanitaria entra sí o sí”, fueron las palabras de Guaidó mientras que el Gobierno venezolano alertaba que este anuncio formaba parte de un plan para intervenir militarmente en Venezuela.

“Yo quiero la paz para Venezuela, todos queremos la paz para Venezuela. Que los tambores de guerra se alejen, que las amenazas de invasión militar se alejen y Venezuela diga con un solo coro, con una sola voz: ¡Queremos paz! ¡Queremos felicidad!”, fueron las palabras del presidente Maduro en discurso pronunciado tras culminar una marcha con motivo al Día de la Juventud ese mismo 12 de febrero.

Cúcuta el centro de operaciones

El 22 de febrero, un día antes de la operación fraguada por EEUU, sus aliados y el extremismo opositor venezolano, se lleva a cabo la salida de Guaidó hacia Colombia violando un dictamen del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que le había prohibido la salida del territorio venezolano. Para ello contó con la ayuda de un grupo paramilitar colombiano denominado “Los Rastrojos”, tal y como lo demotraron las fotografías que el autoproclamado se tomó con algunos de los líderes de esta banda criminal.

Entretanto, del lado colombiano, como parte de la publicidad en torno a estas acciones, el multimillonario británico Richard Branson había preparado un concierto como lo había hecho el 13 de julio de 1985 para recaudar fondos para el África, pero esta vez sería para contribuir con la “ayuda a los venezolanos” a través del “Venezuela Live Aid”. De los 100 millones de dólares que aspiraban recaudar solo alcazó la suma de 2 millones cuyo destino aún se desconoce.

Juan Guaidó junto a Jhon Jairo Durán Contreras, alias ‘Menor’ y Albeiro Lobo Quintero, alias ‘Brother’

Este mismo día acudieron a la ciudad de Cúcuta, -lugar desde donde se iniciarían las operaciones- los presidentes Iván Duque (Colombia); Sebastián Piñera (Chile) y Mario Abdo Benítez (Paraguay), a los que se unieron el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, el “enviado especial para Venezuela” por el Gobierno de los Estados Unidos, Elliott Abrams y el senador republicano Marco Rubio.

Por su parte el Gobierno venezolano anunciaba el cierre de los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, así como el bloqueo con containers del puente de Tienditas, anuncios que estuvieron acompañados de un despliegue policial y militar con el objeto de impedir lo que calificaba como un intento de violación a la soberanía territorial y el inicio de una operación de intervención militar por parte de EEUU con el apoyo de Colombia y la extrema derecha venezolana, tal como lo denunció el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y entonces presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello en su cuenta Twitter.

Llegó el “Día D”

La mañana de ese día arrancó con la supuesta deserción de efectivos militares a bordo de “tanquetas”, lo que mediaticamente se presentó como el inicio de la rebelión militar para apoyar al autoproclamado, matriz que fue derrumbada al poco tiempo al comprobarse que solo se trataba de cuatro efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, sin liderazgo o mando dentro de las tropas apostadas para impedir el paso de los que calificaban como invasores.

Posterior a este evento se suscitó el primer mensaje por parte de Guaidó donde aseguraba que ya había logrado ingresar el primer cargamento de “ayuda humanitaria” a través de la frontera con Brasil, hecho que fue desmentido tanto por las autoridades venezolanas como por los militares brasileños.

Entretanto en los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander ya se había iniciado la confrontación entre quienes intentaban abrir paso hacia Venezuela con dos gandolas las cuales aseguraban eran parte del primer cargamento y efectivos de la Policía Nacional Bolivariana que formaron un cerco para impedir el acceso, valiéndose de equipos antimotines.

En medio de la confrontación, donde se observaba el apoyo que a los violentos prestaban policías y militares colombianos, el autoproclamado lanza un tuit para señalar que las fuerzas leales al presidente Maduro, intentaban quemar las gadolas que traían la ayuda humanitaria y aseguró que a pesar de esto “la avalancha humanitaria es indetenible”.

Tras largas horas de lo que se conoce como La Batalla de los Puentes, finalmente las autoridades venezolanas logran contener esta operación y repeler a los “voluntarios” que intentaron ingresar por ambos puentes, dejando tras de si dos gandolas incendiadas que al ser esculcadas por efectivos militares y policiales de Venezuela se confirmó la presencia de pitos, mascaras antigas, clavos, guayas, materiales utilizados con anterioridad por los grupos violentos durante las guarimbas. Posteriormente se demostró que el cargamento había sido incendiado por los que intentaron ingresar desde Colombia tal y como lo reseñó el New York Times meses después, confirmando la denuncia hecha por las autoridades venezolanas.

Imagen de una de las gandolas que fueron consumidas por el fuego ocasionado por las bombas molotov lanzadas por los partidarios de Guaidó

Todo este accionar tuvo como objetivo crear el enclave territorial del “gobierno interino” en el estado Táchira -como fue Bengasi para el CNT libio- y así lo confiesa Bolton en su libro “La habitación donde sucedió” al señalar que: “Fue decepcionante que más militares no desertaran (…). Y quedé sorprendido de que ni Guaidó ni los colombianos ejecutaran planes alternativos cuando los colectivos impidieron el ingreso de los cargamentos y los quemaran. Las cosas parecían desconectadas y hechas al azar y no supe en ese momento si por falta de planeamiento previo o voluntad”.

El primero de una larga lista de fracasos

Para el exasesor de la Casa Blanca la culpa en el fracaso de este plan fue del gobierno colombiano y los militares dce este país a los que calificó de cobardes.

“Nos enteramos mucho después que existían especulaciones sobre que a los colombianos se les enfriaron los pies temiendo que un choque militar en la frontera los arrastraría (a un conflicto) y que tras los años de guerras internas contra la insurgencia y el narcotráfico las tropas no estaban listas para un conflicto convencional contras las fuerzas armadas de Maduro. ¿Y nadie pensó en eso antes de ese sábado?”, cuestionó Boltón.

Este fracasada emulación de la operación aplicada a Libia, quedó marcada como el primero de una larga lista de fracasos de Donald Trump en Venezuela, que pese a haber cumplido paso a paso con algunos aspectos del guión (creación de un gobierno paralelo, apoyo de la comunidad internacional) no logró conseguir un general desertor dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana como lo fue Abdul Fatah Yunis para Gadafi y tampoco consiguió establecer en territorio venezolano ese Bengasi que le abrió paso a la intervención militar estadounidense en la hoy desmembrada nación libia.

 

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