China muestra poderío en el año del buey dorado

Para este año que comienza harán falta los atributos del buey: persistencia y laboriosidad

Aunque el Año Nuevo Chino es una celebración milenaria, las características que la rodean en 2021 no tienen precedentes. Eso es así por la misma razón que mantiene al mundo patas arriba: la covid-19, pero en este caso con la circunstancia agravada de ser el país donde todo comenzó. Justamente por eso, luego de un 2020 en el que el gigante asiático no pudo regocijarse con su efeméride más emblemática, este año se configura como de reencuentro para su pueblo, y ante el mundo, de reafirmar más que nunca su condición de potencia.

Hasta ahora la versión más extendida señala que el coronavirus proviene de Wuhan, en China central. Ciertamente, la ciudad y progresivamente el país, fueron las primeras víctimas masivas del nuevo coronavirus. Pero, así como el pueblo de Mao asistió en primera fila a la inauguración de la pandemia, hoy se muestra como el primer pueblo que la vence, y con creces. Repasemos solo algunas cifras y algunas perlas que son testimonio de la China potencia que en el año de la rata no se dejó doblegar por un virus.
Durante el peor año de la humanidad en décadas, China no solo fue la única potencia mundial en aumentar su PIB, sino que desarrolló logros científicos que la llevaron a las profundidades de tres territorios que aún constituyen misterios para la humanidad: lo microscópico del cuerpo humano, con sus cuatro vacunas aprobadas contra la covid-19; el espacio exterior, con viajes a la Luna y a Marte; y las profundidades submarinas, con una expedición inédita a las Marianas.

Potencia económica

Sobre el crecimiento económico, fue de 2,3%. Su producto interno bruto (PIB) llegó a los 101.598 billones de yuanes (12,97 billones de euros). Esto no solamente en el contexto pandémico, sino además tomando en cuenta las sanciones impuestas por el hoy ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que quiso ahogar la economía china con una declaración de guerra comercial que se manifestó en el cobro desmedido de aranceles y en el bloqueo de sus principales empresas, como las tecnológicas Huawei y Xiaomi.

Pero para dar cuenta del poder de China para sortear tempestades económicas, solo una postal: la marca comercial que más creció a nivel global en 2020 fue una marca china. Poco conocida en Occidente, Moutai, el principal fabricante de licores de China, logró el pasado año un aumento de 58% hasta escalar a los 53.755 millones de dólares.

La marca china de licores Moutai fue la que más creció a nivel mundial en el año 2020

Durante varios años esta marca que vende 98% de su producción en China y que hace un solo tipo de licor tradicional de lujo a base de sorgo, ha sido elegida como la compañía de bebidas alcohólicas más valiosa del mundo, superando a Diageo, la multinacional que posee marcas como Johnnie Walker, Baileys, Smirnoff y Tanqueray y que las vende en más de 180 países.
El crecimiento proporcional de Moutai en 2020 superó las estadísticas de gigantes empresariales como Netflix o Amazon.

Potencia científica y tecnológica

En lo que respecta a los logros científicos, cuatro vacunas chinas contra la covid-19 ya han sido aprobadas y se aplican con diferentes protocolos en distintas partes del mundo. Son: la Convidicea (o Cansino, producida en cooperación con Canadá), con más de 90 por ciento de efectividad; la vacuna de Sinopharm, con un 79,34 por ciento; la de Sinovac, con más de 91 por ciento de saldo positivo; y la Sinopharm-Wuhan, con 79 por ciento.

Si ahondamos en el programa espacial chino, 2020 fue su año de despegue. Luego de que en 2019 fuera el primer país en aterrizar en la cara oculta de la Luna, el pasado mes de noviembre el programa espacial asiático envió una nueva nave, la Chang’e 5, que alunizó en el satélite el 1 de diciembre y 16 días después aterrizó de vuelta en la Tierra trayendo un tesoro contentivo de dos kilogramos de rocas y polvo lunar. Antes solo Estados Unidos y Rusia habían podido ir a la Luna en viaje de ida y vuelta.
Ahora, justamente casi coincidiendo con el Año Nuevo Lunar, otro logro aeroespacial engalana al país asiático. La sonda Tianwen-1 llegó el 10 de febrero a la órbita de Marte, luego de un viaje que comenzó el pasado 23 de julio, desde el sitio de lanzamiento de naves espaciales Wenchang en la costa de la provincia insular de Hainan, en el sur de China.

Explica la agencia XinHua que los planes para esta misión son que la sonda se mantenga orbitando el planeta rojo por varios meses haciendo exploraciones a unos 400 kilómetros de su superficie, para alunizar allí en mayo o junio próximos, exactamente en la parte sur de la Utopia Planitia, una llanura hasta ahora inexplorada por cualquiera de las sondas que han tocado el astro vecino. Se convertirá así China en el segundo país, después de Estados Unidos, en aterrizar y operar un rover en la superficie marciana.

El año 2020 fue el despegue del proyecto espacial chino

Finalmente, en lo que respecta a las profundidades submarinas, China realizó en 2020 una inédita expedición tripulada a la fosa Las Marianas, en el océano Pacífico, uno de los territorios más profundos e inexplorados de la Tierra, a casi 11 kilómetros de hondura. La nave Fendouzhe logró la hazaña en octubre, completando ocho inmersiones.

En cuanto al aspecto tecnológico, China contó con la red social más descargada de 2020 y de mayor crecimiento durante el año que culminó: Tik Tok, de la empresa Bytedance. “La primera gran aplicación de redes sociales creada más allá del ámbito de Silicon Valley”, como la calificó BBC, popularizó los videos de formato corto y desarrolló un algoritmo de recomendación que lo convirtió en uno de los competidores de video más fuertes del planeta.

El ascenso de Tik Tok fue tal que también fue objeto de restricciones por parte del Gobierno de Estados Unidos. Trump quiso vetarla y trató de obligar a sus creadores a venderla a capitales norteamericanos, orden que logró ser dilatada en tribunales y finalmente quedó en el limbo con el ascenso al poder de Joe Biden.

Claves del Año Nuevo Lunar

Luego de que en 2020 no pudiera celebrarse como se acostumbra, las fiestas de este Año Nuevo Lunar vienen repotenciadas. China lo celebra por todo lo alto y por la globalización, poco a poco el mundo se va contagiando, aunque todavía sea una efeméride un poco misteriosa para Occidente.

Para entender de qué va: las celebraciones comienzan el primer día del primer mes lunar, que este año cayó el 12 de febrero, y terminan quince días después, cuando se celebra el Festival de los Faroles. Durante este periodo se produce la mayor migración humana del planeta, el “movimiento de primavera”, con millones de personas viajando a sus lugares de origen para celebrar las fiestas junto a sus familias.

El Año Nuevo Chino cae en el día de la luna nueva más próximo al día equidistante entre el solsticio de invierno (entre el 21 y el 23 de diciembre) y el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo) del hemisferio norte. Este será el año 4.719 para China según su calendario tradicional.

Las fiestas de este Año Nuevo Lunar vienen repotenciadas.

Además, con cada fiesta de primavera se da la bienvenida a un signo del horóscopo chino. La astrología china es la más antigua del mundo con más de 4.500 años de historia ininterrumpida y está basada en ciclos de 12 años, que se representan con 12 animales mitológicos.

Este año, quienes nazcan a partir del 12 de febrero tendrán como signo al buey dorado, el segundo del orden zodiacal luego de la rata de metal, que predominó en 2020.

Esto quiere decir que las personas buey tendrán las características atribuidas al signo, a saber: tenaces, nobles y pacientes, rasgos que al parecer comparten con el vacuno. También son buey los nacidos en el año lunar de 1925, 1937, 1949, 1961, 1973, 1985, 1997, 2009 (aunque hay que tomar en cuenta que no es exactamente en el año tal como lo conocemos de enero a diciembre, porque el año lunar comienza y termina un poco después de eso; por ejemplo, los nacidos en enero de 2021 siguen siendo del signo de la rata.

El Año Nuevo Lunar no solo se celebra en China, sino que también enciende a otros países asiáticos como Singapur y Vietnam, y también a todas las comunidades de esas nacionalidades desperdigadas por el mundo, incluida Venezuela, a donde el pueblo asiático lleva esta celebración como símbolo de identidad y memoria ancestral.

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