Pablo Hasél, el poeta de la discordia

“Si me van a juzgarme por combatir el fascismo, me declaro culpable, en la cárcel seré el mismo / Si van a juzgarme por solidario, me declaro culpable y no coserán mis labios”. Esa lírica la entonaba Pablo Hásel hace exactamente dos años, el 23 de febrero de 2019, en el puente  Tienditas que separa Venezuela de Colombia a propósito del concierto Para la guerra nada, al que asistieron artistas de varios países para expresar solidaridad con el país en contracara al evento de derecha Venezuela Live Aid.

Hoy, es el compositor y artista urbano catalán quien recibe solidaridad del mundo entero. El pasado miércoles fue hecho preso bajo acusación de incitación al terrorismo e injurias contra la corona por un buen puñado de tuis y de letras en las cuales se queja en tono incendiario de su país y sus autoridades. Su proceso y encarcelamiento ha trascendido el ambiente del rap y provocado un intenso debate sobre el respeto a la libertad de expresión en España.

Las protestas por su encarcelamiento ha llenado de protestas a las principales ciudades de España

De modo que es un preso político para quienes lo defienden, aunque aquellos que lo acusan lo consideran tan solo un vándalo. Repasemos la historia de este controversial personaje.

Pablo Hásel, poeta

Si se tipean las palabras “Pablo Hásel” en Google, el buscador inteligente, antes de terminar de escribir, inmediatamente completa la frase como “Pablo Hásel, poeta”. En efecto, aunque es conocido como rapero, él mismo se define como un cultor de la palabra desde una mirada y una acción mucho más amplia.

Su nombre de pila es Pablo Rivadulla Duró. Tiene 32 años. Nació en Lérida, Cataluña, España, en 1988, y tiene una hermana. Se autonombra como comunista, antifascista y amante de los animales. Tiene una novia a la que nunca se le ve el rostro en sus redes sociales, y es amante del mar y de las croquetas que hace su mamá.

Si damos por hecho lo que afirma la prensa española, su cercanía con la izquierda no le viene precisamente de familia (o al menos no de la parte más sonada). Su padre fue un conocido empresario catalán que llegó a ser presidente del equipo Unió Esportiva Lleida del 2007 al 2010, gestión luego de la cual tuvo problemas con la ley por asuntos financieros.

Y su abuelo paterno fue oficial de alto rango en la época franquista, de hecho, uno de los más sonados en los combates entre el ejército de Franco y los “maquis” (guerrilla de resistencia antifranquista) en octubre de 1944 en el Valle de Arán.

En 2005 Pablo Hásel irrumpió en la escena del rap underground de Cataluña. Su apellido artístico es una referencia a un cuento árabe que leyó siendo adolescente donde había un personaje llamado “Hasél” con el cual se sintió identificado. Hoy, el por qué asumió al mote como identidad suena a presagio salpimentado de humor negro.

“Había un personaje, un guerrillero que ejecutaba a una monarquía. No recuerdo el nombre completo, pero una parte era Hasél. Me lo quedé”, le dijo el rapero al Periódico de Cataluña.

En entrevistas cuenta que se acercó primero a la poesía, pero fue el poder telúrico del rap en dónde se sintió más libre de expresar las líricas políticas que escribía. Le dijo en otra entrevista disponible en YouTube, que, a diferencia de la poesía a secas, el rap le permitía “escupir palabras”.

Desde entonces, ha sido tan prolífico como polémico. Ha editado varias decenas de discos, todos los cuales pueden descargarse en internet libremente, también ha publicado varios poemarios que pueden encontrarse en internet, y toda esa producción creativa está dedicada al arte político que signa su narrativa; eso le ha valido el permanente escrutinio de la ley y unas cuantas visitas a los tribunales.

Es ofensivo, le gusta incomodar. Su libro Veinte poemas de odio y dos corazones descuartizados, escrito a cuatro manos junto a Aitor Cuervo, dice en sus primeras páginas como advertencia al lector: “Otoño de 2011. Editado en Sirte por la resistencia Gadafista. Producido por Fidel Castro y Hugo Chávez. Distribuido por la agencia norcoreana de Inteligencia”.

A España le reprocha la existencia misma de la monarquía, pero además la clase política a la que pertenece; denuncia los abusos policiales, los crímenes contra los migrantes, la participación (por acción u omisión) de España en las guerras, el avance del capitalismo, y en general vocifera sobre resistencia y revolución. Lo dice con un verbo de fuego, pero afirma que ni siquiera se trata de sus opiniones, sino que son relatos de hechos objetivos, que están a la vista y que son públicos y notorios.

De 9 meses a 20 años

Con el puño en alto y al grito de “muerte al estado fascista”, Pablo Hasél fue capturado esta semana en la Universidad de Lleira, donde se había atrincherado junto a una decena de amigos, luego de que se le condenara a 9 meses de prisión y se agotara el tiempo en que debía presentarse a la policía voluntariamente.

El momento de su captura en la Universidad de Lleida.

Se trata del corolario de un largo proceso legal que llevaba varios años. En específico, a Hasél se le siguió un proceso en el que fue acusado por ″enaltecimiento del terrorismo”. La sentencia se basa en una ley antiterrorista aprobada en 2015 bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, a pesar de la crítica internacional. A la normativa se le bautizó en la calle como “ley mordaza”.

Los tuits y letras de Hasél que causaron la discordia llaman a la monarquía española “Banda de ladrones”. Dicen cosas como “Pena de muerte ya a las Infantas patéticas, por gastarse nuestra pasta en operaciones de estética”; o “En mi escuela pública había violencia y no era etarra sino de retratos de la monarquía encima de la pizarra”; o “La policía asesina a 15 inmigrantes y son santitos. El pueblo se defiende de su brutalidad y somos violentos, terroristas, chusma, etc”; o “Miles de ancianos pasando frío y sin un techo seguro mientras monarcas dan lecciones desde palacios”.

En otra entrevista publicada en YouTube Hasél asegura que aunque eso diga la sentencia por la que ahora se le captura, no son nueve meses de prisión lo que le esperan, y que el tiempo podría extenderse hasta los 20 años, debido a que no pagará la multa de 30 mil euros que se le impuso y a que hay más tiempo de cárcel que se le ha acumulado en el pasado y que se le podría acumular en el futuro por otras causas que mantiene abiertas.

Aunque Hasél está (o estaba) lejos de ser una persona realmente famosa en España más allá de un público muy segmentado, su encarcelamiento ha ocasionado días de disturbios en las ciudades más importantes del país y manifiestos de solidaridad de diverso origen.

El partido Unidas Podemos, que encabeza el vicepresidente de España Pablo Iglesias, introdujo en tribunales una petición de indulto, y más 200 artistas del país ibérico entre los que se cuentan Pedro Almodóvar, Javier Bardem y Joan Manuel Serrat, firmaron un manifiesto en el que se pidió expulsar del Código Penal “delitos que no hacen sino cercenar el derecho, no solo de libertad de expresión, sino de libertad ideológica y artística”.

El Gobierno, por su parte, respondió que llevarán a cabo “una revisión de los delitos relacionados con excesos en el ejercicio de la libertad de expresión”, con el objetivo de que se impongan penas “disuasorias” y no de cárcel. La presión, a cuentagotas, ha dado resultados parciales porque la portavoz del gobierno, María Jesús Montero, reconoció que no había “proporcionalidad” en la condena a Hasél, no obstante, las últimas noticias solo reportan que se han ido añadiendo acusaciones a la causa.

Amnistía Internacional consideró “injusto, excesivo y desproporcionado” el proceso contra Hasél aprovechó la ocasión para lanzar una campaña para exigir la reforma del Código Penal español, puesto que considera que algunos de sus artículos vulneran el derecho a la libertad de expresión.

Amigo de Venezuela

Más allá de España, Hasél ha despertado la solidaridad del mundo con el cual él ha sido solidario. Venezuela, por ejemplo. Aquí, hasta el presidente Nicolás Maduro ha alzado la voz para reclamar por los derechos vulnerados del cantautor.

Hasél ha sido un amigo histórico de la Revolución Bolivariana, a la que le ha dedicado decenas de líricas. Ha colaborado con raperos venezolanos y ha visitado el país para participar en actividades políticas.

“En el Estado español ya nos han condenado a prisión a 14 raperos. Siempre digo ¿os imagináis que fuera en Venezuela donde encarcelaran a decenas de artistas? ¿qué pasaría? aparecería en los noticieros de todo el mundo diciendo que Venezuela, como ya dicen, es una terrible dictadura. Pero como pasa en España, los medios del imperialismo silencian que nos están encarcelando por hacer canciones. También nos condenan a prisión por decir verdades y contar lo que hace la monarquía fascista española que está apoyando el golpe de Estado aquí en Venezuela”, dijo Hasél en tarima durante aquel concierto en Tienditas.

Por ahora, Hasél asume con estoicismo su encarcelamiento, y como lo ha afirmado, recurrirá ante tribunales europeos para pedir revisión del caso, no como una forma de salvarse de la prisión sino para “seguir desacreditando al Estado español”.

En una de sus últimas entrevistas en libertad señaló: “Cuando la gente me dice a veces ‘es que en ocasiones te pasas un poco’, yo siempre les respondo que me quedo muy corto, y que de hecho deberían agradecer que nos desahoguemos con palabras”.


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