QAnon: la secta distópica que adora a Trump y asaltó el Capitolio

Es de QAnon Jack Angeli, conocido como Q-Shaman, el llamativo personaje vestido con pieles de animal que protagoniza las fotografías de las revueltas dentro de la sede del congreso en Washington.

Según ellos, el mundo está gobernado por una secta satánica y pedófila que se droga con la adrenalina que extraen de niños asesinados. Dicen que Hillary Clinton está al frente de ese gobierno mundial en las sombras; que Angela Merkel es la nieta malvada de Hitler, que Kim Jon Un es agente de la CIA y que Donald Trump es el nuevo y único mesías.

Por mucho que parezca el argumento de cualquier película distópica, en realidad son solo los titulares en la narrativa de QAnon, el creciente grupo político-religioso de extrema derecha que lideró el asalto al Capitolio en Estados Unidos el pasado 6 de enero y que hoy, contra cualquier pronóstico, se expande como espuma por el mundo.

Es de QAnon Jack Angeli, conocido como Q-Shaman, el llamativo personaje vestido con pieles de animal que protagoniza las fotografías de las revueltas dentro de la sede del congreso en Washington, igual que muchos de quienes le acompañaban. Y son ellos mismos quienes el año pasado viralizaron una información infundada sobre pedofilia que sumió al mundo en la paranoia.

Aunque la mayoría de sus creencias fundamentales parezcan sacadas de descabelladas leyendas urbanas, la agrupación, nacida al calor de las redes sociales hace menos de un lustro, crece y se ramifica con vigor, con células en todo el mundo, incluyendo América Latina.

¿De dónde viene QAnon?

Puntualizando, las creencias de QAnon se basan en una teoría conspirativa enarbolada por primera vez en 2017 en las plataformas 4cha y 8cha, y más tarde viralizadas en twitter por una persona anónima (Anon) que se hace llamar “Q”. Este personaje, que nadie ha visto ni conoce, se identifica como un alto funcionario del sector energético en Washington, con rango suficiente como para enterarse de asuntos clasificados que se ventilan tras bastidores del gobierno de Estados Unidos, los cuales filtra a sus acólitos como un aporte para esparcir la verdad al mundo.

Para algunos, los Qanon no son más que los mismos grupos neonazis de siempre con un nuevo nombre y una nueva identidad mucho más pintoresca.


Para algunos son grupos neonazis 

Aunque ante todo son supremacistas blancos, algunos de sus postulados fundamentales, si se miran al descuido, hasta parecerían de izquierda para un lector desinformado: son antisistema, adversan a los grandes medios de comunicación, a las grandes farmacéuticas, a las grandes tecnológicas, a las multinacionales y están en contra de todo tipo de gobierno.

La diferencia es que la izquierda mira a todas estas entidades desde el lugar de los explotados. QAnon, en cambio, afirma que todas las antes citadas quieren llevar al mundo hacia esa palabra que la derecha usa como entelequia siempre que quiere meter miedo: “el comunismo”.

Aun así, hasta ahora ninguna de sus profecías se han materializado. Las primeras eran muy explícitas con nombres y fechas (la lista completa está en Wikipedia). Las más recientes son tan crípticas que solo parecen caracteres tecleados al azar. Su máximo vaticinio, su apocalipsis, es el día del Gran Despertar, cuando el gobierno mundial secreto -al que llaman “Estado profundo” (Deep State)- finalmente será derrotado.

Para los de QAnon, Donald Trump es el nuevo y único mesías

Ese evento aún no tiene fecha, pero sí tiene un héroe. Para los de QAnon, si hay un único líder capaz de comandar esa cruzada de proporciones bíblicas, es Donald Trump; por eso, naturalmente, es inaudito que abandone la Casa Blanca.

Hay mucha información sobre Qanon en Internet. Tanta que es difícil diferenciar lo real de lo fantasioso, lo noticioso de la parodia, los hechos de lo especulativo. Esto es porque, en primer lugar, ellos mismos han armado una robusta operación de propaganda; y, en segundo lugar, porque al ser sus teorías tan estrafalarias, todo el que escribe sobre el movimiento, aun manteniendo el máximo afán de rigurosidad, tiende a caer en la tentación de ficcionar sobre lo que ya luce como una ficción.

El escritor Travis View, que escribe para el Washington Post, ha documentado ampliamente la historia de QAnon y hasta conduce un podcast dedicado al tema. En sus investigaciones registra las primeras apariciones públicas de los seguidores del grupo en eventos masivos de Trump en 2017 en Florida, Pennsylvania y Ohio. Allí los miembros portaban en su ropa la distintiva letra Q que los identifica.

View también menciona al joven político y magnate Charlie Kirk; a la actriz y comediante Roseanne Barr; y a Curt Schilling, antiguo pitcher de los Medias Rojas, como las figuras públicas estadounidenses más conocidas en dar su apoyo a QAnon, aparte del propio Trump, que si bien nunca los ha secundado de forma expresa, los ha retuiteado con frecuencia y los ha calificado simplemente como “personas que aman a su país”.

Secta 2.0.

QAnon es una secta nativa digital. Aunque adversan las redes sociales y a los medios de comunicación en general, nacieron en twitter y de allí han saltado a otros espacios virtuales, desde donde se organizan, se informan y se retroalimentan.

Mantienen páginas web en distintos idiomas y están en todas las plataformas. En Venezuela es fácil ubicar (y unirse) a algunas de sus células en Latinoamérica y España buscando “QAnon” en el buscador de grupos de telegram.

El auge mundial de QAnon explotó luego del episodio conocido como pizzagate, original de 2016 pero nuevamente viralizado en redes sociales en 2020. Se trata de una teoría conspirativa empaquetada como filtración de información clasificada que habla de la supuesta pedofilia institucionalizada por políticos del Partido Demócrata y personalidades de Hollywood, quienes tenían como sede para sus reuniones una pizzería en Washington. Otros temas como la muerte de Lady Di y metamensajes ocultos en videos de Justin Bieber también están en el coctel, que tocó todas las redes.

Otra teoría de QAnon que logró viralizarse fue la que postula que la vacuna contra la covid-19 inocula nanochips con los cuales el Estado profundo busca definitivamente controlar a la humanidad.

Luego del asalto al Capitolio, las grandes plataformas han anunciado su intención de erradicar al grupo de estos espacios. Twitter, por ejemplo, anunció el martes que ya ha eliminado 7 mil cuentas las cuales identificó como de promoción a QAnon y que calcula que en total bloqueará unas 150 mil. Facebook ya lo había hecho en octubre pasado, de cara a las elecciones presidenciales en EEUU.

Hubo apariciones públicas de los seguidores del grupo en eventos masivos de Trump

Amazon también retiró de su catálogo una de las biblias del movimiento, el libro “QAnon: An Invitation to The Great Awakening” (QAnon: Una invitación al Gran Despertar”, escrito por doce autores que se refieren a sí mismos como muy cercanos a Q, usando el pseudónimo “Todos para uno y uno para todos” pero por sus siglas en inglés WWG1WGA (Where We Go One We Go All).

Dice la sinopsis de la publicación: “¿Le han convencido las afirmaciones de los medios heredados de que Q es un engaño o una ‘teoría de la conspiración’? En su lugar, considere por qué los medios de comunicación insistirían en que usted, un adulto capaz y pensante, debería evitar Q a toda costa. Si es una mera ‘teoría de la conspiración’, ¿por qué tanta atención? ¿Qué ideas son tan peligrosas que nunca debería escucharlas? ¿Hay otra cara de la historia?”.

En América Latina

Las ideas de QAnon han logrado tener influencia en esta región. El diario costarricense La Nación, por ejemplo, publicó en 2020 una investigación sobre la página “QAnon Costa Rica”, creada el 28 de junio del año pasado con miles de seguidores en el país centroamericano, reseñó BBC.

También está el grupo “Q Anon en Argentina”, creado un par de semanas después que la página costarricense, el 14 de julio de 2020, también con varios miles de seguidores.

Y una rápida búsqueda en facebook también revela “grupos QAnon” en Colombia, México, Guatemala, Panamá, Brasil y Uruguay, donde no solo se habla de política, sino también de las vacunas, el cambio climático y la gravedad de la pandemia de coronavirus.

Milthon Agüero, un peruano miembro del grupo “Qanon Latinoamérica”, dijo en agosto pasado que lo que se comparte en ese tipo de grupos no son noticias falsas ni teorías de la conspiración, sino “información alternativa” a la de los “medios oficiales”, a los que este publicista de 32 años decía no creerles.

“Yo practico la alimentación naturista y la medicina natural y hace años que no confío en la medicina tradicional, farmacológica. Entonces, buscando información alternativa me topé con este grupo a finales de marzo, principios de abril”, contó Agüero a BBC Mundo.

Como supremacistas blancos que son, las profecías originales de QAnon no se refieren a América Latina. No obstante, sus teorías a veces se manejan como metateorías que pueden adaptarse a cualquier lugar en la que se planten, dado que en gran medida se ocupan de temas universales.

Venezuela aún no figura, al menos en redes sociales, como territorio de interés para este grupo, que, aunque crece y se disemina, no muestra interés en temas que no tocan directamente a las élites blancas.

Este año será de vida o muerte para el movimiento, que así como es nativo digital es nativo de la administración Trump. Con los demócratas en la Casa Blanca y las redes sociales determinadas a erradicarlas de tu terreno, ¿Qué destino le queda al Gran Despertar? Por acá seguiremos en sintonía de lo que pasa en el Norte, ojalá que con un buen paraguas.

 

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