Un plan para recuperar El Esequibo | Luis Britto García

Para orientar nuestras acciones con respecto a la Guayana Esequiba: 

En lo atinente al territorio, debemos acopiar toda la información disponible sobre su geografía,  hidrografía, fauna,  flora, recursos naturales, vías y medios de comunicación, y formular proyectos para optimizar el aprovechamiento y la razonable preservación de tales elementos en favor de sus habitantes.

En lo relativo a la demografía,  compilar los datos más fidedignos sobre su población, tasa de crecimiento, longevidad, problemas sanitarios, su índice de pobreza, índice de Desarrollo humano, estratificación socieconómica y grado de desigualdad expresado en el índice de Gini. La población de Guyana no es homogénea: consta de un sector de afrodescendientes; otro de ascendencia hindú; uno más de amerindios, mestizados de indígenas, y otro de pueblos originarios. El sector amerindio ha protagonizado marcados conflictos con los restantes, que culminaron en la sublevación  reprimida con la masacre de Rupununi. Dicho grupo   prepondera demográficamente en la Zona en Reclamación, se rebeló  y fue duramente reprimido por sus actitudes favorables hacia nuestro país. Una cantidad no bien determinada de guyaneses ha migrado hacia Venezuela e incluso se ha nacionalizado: es pertinente investigar si cooperarían con nuestro país de ser subsanado el despojo. 

En relación con la economía, es preciso analizar las actividades productivas fundamentales de la región Esequiba, las tasas de desempleo, niveles de remuneración y conflictos socioeconómicos presentes o latentes en ella, a fin de determinar en cuál grado podría Venezuela contribuir a su solución.Debió y debería Venezuela activar proyectos de cooperación socioeconómica con los habitantes de la Zona en Reclamación, que evidencien los aspectos favorables de la administración socialista. De particular interés es el análisis de las relaciones de la República Cooperativa de Guyana con las transnacionales Hess, Apache y Exxon Mobil, así como las condiciones en las cuales éstas operan en su territorio, y sus avanzadas hacia la Zona en Reclamación. 

En lo que respecta a la política, es indispensable un estudio pormenorizado de los distintos partidos que operan en la región, así como de sus actitudes explícitas o implícitas hacia Venezuela. Históricamente, el National Party, o partido amerindio, ha mostrado simpatías hacia nuestro país. Se debe investigar cuáles partidos, organizaciones o movimientos comparten tales tendencias, y establecer contactos con ellos. 

En lo referente a las relaciones internacionales, es obvio que Estados Unidos y Gran Bretaña mueven y moverán todos sus mecanismos en los organismos internacionales para lograr decisiones desfavorables a nuestro país. Ello no impide que existan irreconciliables diferencias entre ambas potencias en relación a la nacionalidad de las empresas llamadas a explotar las riquezas del Esequibo y, dado el caso, entrar a saco en las de Venezuela. De nuestra fuerza y coherencia internas depende nuestra supervivencia.  Debemos intensificar relaciones con los No Alineados, Unasur, la Celac.   

 En el plano estratégico, las fuerzas armadas de la República Cooperativa de Guyana son muy modestas. Pero la entrega por su  gobierno de concesiones de recursos naturales a potencias hegemónicas, y la enemistad de estas últimas hacia Venezuela hace muy peligrosa nuestra frontera con la Zona en Reclamación. La República Cooperativa ha autorizado supuestos ejercicios militares conjuntos con fuerzas de otros países sin más finalidad que la de hacer notar la presencia de éstas. La firma en enero de 2021 de un Acuerdo Marítimo con Estados Unidos conocido como “Shiprider” por el Secretario del Departamento de Estado de dicho país Mike Pompeo tiene como excusa perseguir el narcotráfico, y por finalidad real permitir la presencia en el espacio marítimo, territorial y aéreo de Guyana y de la Zona en Reclamación de unidades militares estadounidenses. De ser posible, urge mantener vigilancia satelital y con drones sobre  nuestra zona fronteriza y  su mar territorial. Su defensa  ha de ser ejercida con extrema prudencia, pues gran parte de los conflictos de Estados Unidos han sido iniciados con el pretexto de responder a atentados de falsa bandera, seguidos de desproporcionadas agresiones. Nuestras autoridades deberían examinar las hipótesis sobre diversas posibilidades de tal índole, y planificar respuestas para cada caso. 

El área cultural debe ser objeto de particular atención. Reivindicamos nuestros legítimos derechos sobre un territorio, pero la información sobre los habitantes del mismo es limitada. Pocos estudios hemos realizado sobre su cultura, idiosincrasia, identidades, creencias, tradiciones, valores, motivaciones, actitudes y conductas. Los amerindios que preponderan demográficamente en la Zona en Reclamación simpatizan con Venezuela. En el  mismo sentido, poco es lo que la población venezolana ha dado a conocer de sí misma a la guyanesa. No conozco estudios sobre el grado de penetración de los medios venezolanos en la Zona en Reclamación. Posiblemente hemos desarrollado programas de becas,  intercambio cultural, apoyo educativo, sanitario y social y de ayuda económica con la República Cooperativa, como lo con la mayoría de nuestros vecinos: tales programas no son suficientemente difundidos ni conocidos por nuestro  público, y supongo que menos por el del Esequibo. No hemos aplicado con la necesaria diligencia  el llamado soft power: la táctica de crear actitudes favorables hacia un país mediante la difusión de su cultura y actos generosos y ostensibles de cooperación, fraternidad y humanidad. 

Así como la imagen de la mayoría de los venezolanos sobre  Guayana Esequiba es insuficiente, seguramente también lo es la de la mayoría de los pobladores de la región sobre Venezuela. Procedería activar un poderoso y fecundo intercambio cultural, con vistas al logro de las mejores relaciones con una población  a la cual es indispensable atraer y que en definitiva decidirá el destino de la región.

 

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