InicioMundo"Perruqueo" el término que marca un polarizado fin de campaña en Perú

«Perruqueo» el término que marca un polarizado fin de campaña en Perú

La polarizada campaña electoral en Perú está llegando a su recta final, pero en esas instancias la dividida sociedad limeña ha acuñado un nuevo término a la jerga política: “perruqueo”. El término viene de la relación que adjudican a los dueños de perros que simpatizan con la izquierda de ese país, percibida como radical por la derecha extremista.

El nuevo sustantivo resulta de la simbiosis de «perro» y «terruqueo», término con el que los ultraconservadores llamaban a los seguidores de Sendero Luminoso, organización tachada como terrorista durante los años 80 y 90 en ese país.

Este término surgió esta semana y se viralizó este miércoles en el fragor de las redes sociales, luego de que corriera como la pólvora el anuncio de un hotel para perros que indicaba que no hospedaría a mascotas de «familias comunistas».

«No recibimos perros de familias comunistas. Amamos los animales y por experiencia sabemos que en Venezuela, por hambre, han tenido que comerse a sus mascotas», publicó en Facebook Camila Lucioni Struque, dueña de la empresa de hospedaje canino Perrotel Boutique.

El mensaje se difundió en uno de los momentos más álgidos de la campaña electoral en Perú, a menos de dos semanas del duelo que definirá el próximo presidente del país, entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el progresista Pedro Castillo.

Ante el flagrante hecho de discriminación política, y en este caso “perruna”, las redes sociales no tardaron en estallar de indignación contra la empresaria y quienes apoyan lo que llamaron “perruqueo” y convirtieron en tendencia en Twitter la etiqueta #NoAlPerruqueo.

Para mostrar su rechazo a la decisión de la dueña del hotel para canes, miles de usuarios, dotados de una cierta dosis de humor e ironía, llenaron las redes de memes y fotografías de cachorros y mascotas, muchas de ellas acompañadas de símbolos comunistas: con ropas rojas, sombreros de Che Guevara o emblemas de la hoz y el martillo.

Discriminación fujimorista

El término “perruqueo” parece haber llegado para quedarse en el imaginario político peruano, pero eso no tiene nada de simpático. Su uso, despectivo por naturaleza, comienza por excluir a perros de dueños que se identifiquen con la izquierda, pero podría ir mucho más allá.

Siguiendo la lógica del argot político en Perú, del «perruqueo» surgirían el verbo «perruquear» y el adjetivo «perruco», potenciales términos a ser utilizados por adeptos del fujimorismo que relacionarían con el terrorismo a perros de familias izquierdistas.

Pero también tiene unas implicaciones peyorativas, que le adjudican la condición de animales a los adversarios políticos, práctica muy común en los regímenes totalitarios fascistas, que buscan la deshumanización del rival para justificar su eliminación.

¿Quién es la hotelera canina?

El uso de la palabra “terruco” ya era familiar para los peruanos, que lo usaban para desacreditar a la izquierda y vincularla con Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Con la publicación hecha por la hotelera canina, llega “perruco”, para darle un calificativo aun más despectivo al término.

El vínculo entre ambos términos se manifiesta de forma evidente en el mensaje ya eliminado de la empresaria Lucioni Struque, convertido ahora en objeto de múltiples burlas en las redes sociales, pero también en el ejemplo paradigmático del «perruqueo».

La dueña del hotel y guardería canina justificó el polémico comunicado de la siguiente manera: «Entre un comunista rojo izquierdista (por no decir terroristas) y yo no tendremos nunca nada en común».

«Si no quiero clientes comunistas para mi negocio, menos me importa quedarme con diez gatos de amigos pensantes», concluyó.

La empresaria es hermana de Guido Lucioni Struque, quien desde Chile fue relacionista público del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000), el padre de Keiko que cumple 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad y corrupción.

El vínculo de Luicioni Struque con el fujimorismo, explica sus manifestaciones de odio político en las redes sociales y revela otra de las tantas cicatrices que dejó el legado político del expresidente condenado por violación a los derechos humanos.

Con información de agencias