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Asia Villegas: Las familias también son unidades productivas, generan calidad de vida

En el seno de una familia de izquierda nace Asia Villegas Poljak, hija del dirigente social Cruz Villegas, quien fue presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela y vicepresidente de la Federación Sindical Mundial; y de la periodista y luchadora social, Maja Poljak de Villegas. Este núcleo familiar está conformado por cinco hermanas y tres hermanos, quienes se han destacado en su lucha por las reivindicaciones sociales.

Asia se graduó como doctora en Ciencias Médicas en el Instituto de Medicina de Kiev A.A. Bogomolets, en Ucrania. También ha realizado estudios sobre problemas de género como políticas públicas, pobreza y género y sobre derechos humanos.

Ella se ha caracterizado por ser militante del movimiento feminista venezolano, así como por su incansable lucha para romper la brecha de la discriminación y el reconocimiento del papel de la mujer en la transformación de sociedad socialista.

Asimismo, se ha desempeñado como asesora de la presidencia del Instituto Nacional de la Mujer, viceministra para la Salud, viceministra para la Igualdad y Equidad de Género y luego como ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género. En 2021 inició su camino como diputada de la Asamblea Nacional.

Nunca se planteó ser diputada, pero cuando le encomendaron esta tarea la asumió con un gran compromiso con el pueblo. Destaca que ha sido una misión honrosa, en la que ha vivido un año intenso de trabajo y de grandes desafíos.

El Parlamento se ha vuelto un lugar de mucho aprendizaje, donde además ha estudiado para honrar la responsabilidad otorgada como presidenta de la Comisión Permanente de Familias.

En este espacio de debate y trabajo permanente ha impulsado grandes proyectos como la Ley para la Prevención y Erradicación del Abuso Sexual contra Niñas, Niños y Adolescentes, la Ley para la Promoción y Uso del Lenguaje con Enfoque de Género, la Ley Orgánica para la Atención y Desarrollo Integral de las Personas Adultas Mayores, la Ley del Sistema de Cuidados para la Vida y recientemente la Ley para la Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad.

—¿De dónde surge el proyecto de reformar la Ley para la Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad?

—Cuando la ley de 2007 fue promulgada estaba la diputada Cilia Flores como presidenta de la Asamblea Nacional y fue muy interesante porque vino a abordar el tema sobre las familias y de hecho está la “s”  de familias. La legislación vino a ponerse a tono con el texto constitucional de 1999 que tiene en su Capítulo V los derechos sociales y de las familias, pero esta ley de 2007 respondió, por supuesto, a lo que en ese año eran nuestras principales luchas como parte del primer lustro; y ya entrando en el segundo lustro de los años 2000 vino a responder a unas necesidades del reconocimiento a las familias y sobre todo a su protección social e integral. Aún no teníamos el sistema Patria y estaba emergiendo el sistema de misiones y grandes misiones, por lo menos las misiones fundamentales; sin embargo, respondió en su momento. Cuando nosotros y nosotras estábamos en campaña en noviembre del año 2020, el presidente Nicolás Maduro hace una gran encuesta nacional en el sistema Patria y uno de los temas que salió a relucir fue el de la necesidad de la protección a las familias, que posteriormente se convirtió en un lema de campaña. 

Entonces tenemos dos cosas: un compromiso de la campaña electoral que llamó a la unidad, al encuentro y a la reconciliación; y el otro era que se evidenció como uno de los temas que apuntalaban la expectativas de nuestra nación para ser abordado por la nueva Asamblea Nacional. Así que sancionando esta ley nosotros y nosotras respondemos a las expectativas de esa gran encuesta y honramos un compromiso.  Esta propuesta fue lo primero que metimos en el plan legislativo en febrero de 2021 porque teníamos una ley de 2007 con algunas brechas que resolver, entre ellas, la legislación no tenía finalidad, tenía unos criterios para acceder a los programas de apoyo social, había que demostrar que eras pobre o que estabas en condiciones de vulnerabilidad, cuando hoy el sistema Patria tiene 21.600.000 personas que están protegidas a través de una plataforma tecnológica que los caracteriza y tenemos una coyuntura que nos pone en una condición especialísima, que son las más de 300 medidas coercitivas unilaterales. Igualmente teníamos que cumplir con esta ley la promesa de campaña y el resultado de la gran encuesta de noviembre 2020. A lo largo del año 2021 trabajamos el proyecto para llevarlo a la primera discusión, y luego fue a la consulta en todo el país, a través de la plataforma tecnológica diseñada para eso. Ese proceso de la consulta lo encabezó la diputada María Rosa Jiménez, quien es la presidenta de la Subcomisión de la AN para las Familias.

—¿Cuál fue la participación de los movimientos sociales y del Poder Popular para llevar a cabo la propuesta?

—Nosotros hicimos primero una lectura en el seno de la comisión y vimos cuáles eran los temas que había que abordar y los que se debían reformar. Luego se constituyó un núcleo de preguntas generadoras para lo que se instaló un sistema de consulta y además tuvimos encuentros con algunos sectores como los movimientos sociales, con el Movimiento Bolivariano de Familias y el Movimiento Eulalia Buroz. También emitieron opiniones científicos sociales. En el año 2021 debatimos el texto para llevar a primera discusión las propuestas y pusimos criterios universales para toda la población. Se tomó la proyección de que somos 32.000.000 de habitantes y que somos cercanos a 6.200.000 hogares a razón de cuatro a cinco personas por hogar. Evidentemente, deben diseñarse políticas con principios de igualdad y equidad.

—¿Cómo fue la recepción de las preguntas generadoras?

—Excelente, participaron más de 26.000 personas a través del sistema Patria, inclusive un fin de semana se hizo un call center, se creó un Google Forms para la consulta y se hicieron asambleas con todas las medidas de bioseguridad. Luego se realizaron asambleas con el Movimiento Bolivariano de Familias y en el Movimiento Eulalia Buroz, donde participaron las promotoras comunales de parto humanizado. Hubo un mundo de formas organizativas de las mujeres de base comunitaria que participaron en esas asambleas, en las discusiones y nuestro bloque parlamentario también se sumó en todos los territorios. Finalmente la propuesta del documento sale a segunda discusión con un informe técnico, cuántas preguntas fueron, cuáles eran las preguntas y a qué responden. El parlamentarismo de calle en el proceso de consulta tuvo un aporte, que fue toda la base tecnológica al servicio de estos temas.

En la comisión hacen vida diputados de la oposición, ¿Cómo fue la relación con ellos para desarrollar esta reforma de ley?

—Nosotros llevamos una discusión rigurosa, metódica de artículo por artículo, allí no hubo improvisación, pero además hubo discusiones duras. Nuestra primera vicepresidenta nos acompañó, también la diputada Gladys Requena y la presidenta de la subcomisión, María Rosa Jiménez, quien viene de trabajar con el Movimiento Eulalia Buroz y la Gran Misión Hogares de la Patria.  A pesar de que tanto ella como yo nos estrenábamos como diputadas, había una sólida experiencia porque yo venía de ser ministra. Existía todo un grupo de compatriotas, promotoras comunales de parto humanizado, defensoras comunales de los derechos de las mujeres y sobretodo un interés importante de los distintos sectores. También tuvimos el acompañamiento de Carlos Mogollón de la Comisión de Desarrollo Social Integral. El acompañamiento y el interés en este tema nos llevó a una sólida discusión previa. Cuando vamos a segunda discusión lo interesante es que habíamos consensuado los temas más complejos.

—¿Cuáles fueron esos temas más complejos?

—Por ejemplo, el tema de la paternidad creo que es uno de los más importantes. Luego incluimos la maternidad y las edades para el reconocimiento de la paternidad. Le sigue lo de la pluralidad de las familias, que también lo conversamos en su momento con Aloha Núñez porque las 42 comunidades y pueblos indígenas tienen formas organizativas distintas. Finalmente hicimos un concepto de familias que abarcara la pluralidad.

¿En esta reforma de la ley se tomó en cuenta a la comunidad LGBTI?

—Nosotros y nosotras tenemos aquí un principio de la igualdad y la no discriminación que se basa en la no discriminación por razones de identidad, expresión y orientación de género, que son los supuestos de la discriminación. En el mismo seno de la comisión hacen vida movimientos religiosos porque tenemos la subcomisión de libertad de religión y culto. Comprendíamos que ese concepto de familias debía abarcar no solo la pluralidad cultural de las 42 formas organizativas de las diferentes familias de las comunidades indígenas, sino también lo que existe. Así entonces nosotros reconocemos los distintos vínculos más allá de la consanguinidad que son las formas de relacionamiento por afecto, por cultura. Las familias tienen raíces comunes, la historia, la cultura y el territorio y tienen afectos, vínculos sociales, culturales y en su mayoría consanguíneos, pero no es la única forma. Nosotros y nosotras en nuestra identidad cultural reconocemos a las familias como un espacio colectivo, es el primer espacio de socialización, somos seres sociales, somos seres colectivos y hay un cuido y un cuidado de los más cercanos que te hacen una persona adulta, capaz, independiente y soberana, pero es ese proceso de socialización. Además, en el marco de la Lopna, ese niño o niña tiene por supuesto el principio del libre desarrollo de la personalidad y la prioridad absoluta. Cuando decimos que nosotros todos y todas tenemos derecho a tener familia es que si una persona en su diversidad tiene una expresión, orientación o identidad diversa, no lo podemos execrar, existen y son parte de nuestras familias y tenemos que reconocerlos y no pueden ser execrados, como no puede ser execrada una persona por discapacidad o porque tenga una edad distinta y sea longevo o sea el abuelo o la abuela de nosotros. Todos y todas tenemos derecho a conocer esa familia de origen. Nosotros y nosotras en el seno de la comisión, discutimos el reconocimiento a toda forma de familias, toda forma organizativa social, cultural e histórica que nosotros hemos construido y a la que tenemos que volver también para reconocernos todos y todas sin principios de desigualdad, ni brechas de la discriminación. Allí logramos diseñar un concepto de familias que no está en la ley de 2007.

—¿Cuáles son las mayores conquistas en la reforma de la ley?

—Primero, el derecho de todas y todos a tener familia a reconocernos en nuestra familia de origen a conocer nuestra familia de origen, y por supuesto la mayor es que es un tema que hoy se establece como tema político estratégico, las familias fueron cruelmente golpeada con las medidas coercitivas unilaterales y con el bloqueo económico. La unidad familiar en este momento es contundente para la resistencia, para el renacer y para el revolucionario. Creo que uno de los temas importantes es el reconocimiento de que las familias también son unidades productivas, generamos calidad de vida, la mujer es la gran generadora por su trabajo, el trabajo doméstico proporciona calidad de vida, produce bienestar, reconocemos el cuido y el rol fundamental de las mujeres. El otro tema fundamental tiene que ver con el reconocimiento a la paternidad, en un país donde el 40% de esos hogares son mujeres solas, son jefas de hogar, los hombres en ese ejercicio de la paternidad responsable también puedan reconocerse padres y que tengan el desafío ético y moral de reconocer su rol.  Eso en lo concreto, si yo voy a presentar a mi hijo o mi hija y digo quién es el papá, le tocará demostrar al sujeto que no es y se citará. Pero además estamos estableciendo que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar los estudios específicos, en este caso el ADN para demostrar que no es. Pero no es la mujer la que tiene la carga de la prueba.

—En la ley se hace mención a la creación de un Centro de Estudios de las Familias ¿En qué consiste este nuevo organismo?

—Todos y todas aprendimos a ser padres haciéndolo, pero es muy importante que nosotros podamos vincularnos de manera sana, armónica, libre de violencia, en paz y sobre todo conociendo las herramientas que nos permitan acompañarnos como madres, como padres, pero también a nuestros hijos y nuestras hijas y por supuesto a los otros miembros de la familia. A veces lo aprendemos a golpe y porrazos o con el ejemplo de los padres y las madres, pero también a veces se aprende con ejemplos dolorosos complejos y difíciles. Así que esta será una escuela de padres y de madres y para todos los miembros de la familia. También hablamos de la necesidad de hacer investigación histórica y cultural sobre la historia de las familias en Venezuela en todo su territorio.

—¿En qué consisten las unidades productivas familiares?

—En el seno de las familias hay una unidad productiva, producimos calidad de vida, bienestar, cuido y, por supuesto, eso también generaría la posibilidad de políticas públicas dirigidas a las familias, que en este momento tienen el gran desafío de emprender para la superación de la pobreza. El presidente de la República, Nicolás Maduro, nos puso una meta para el 2030 de pobreza extrema cero. Este conjunto de leyes, no solo la de familias, viene a articular, armonizar, tiene una línea que conduce al reconocimiento del trabajo doméstico, de esos vínculos que generamos en los espacios colectivos y por supuesto anclada en toda la arquitectura del poder popular, en las formas de organización hasta para el ejercicio de las nuevas ciudades comunales. Está la Ley para el Fomento y Desarrollo de Nuevos Emprendimientos, así que está la posibilidad de que ese emprendimiento no sea individual, no es una respuesta individual al proceso de superación de las dificultades económicas, los desafíos que conciernen, sino la posibilidad de hacerlo en ese espacio colectivo de las familias.