Bajan las expectativas alcistas de precios

El ritmo alcista de precios perdió en enero pasado algo de ganas por seguir afectando el costo de la vida, y de acuerdo a variables económicas captadas en los primeros días de febrero, pareciera inclinarse por continuar reduciendo la presión inflacionaria.

El Banco Central de Venezuela informó que la inflación de enero de este año se ubicó en 46,6 %, en baja respecto al avance de 77,5% ocurrido en diciembre de 2020.

La disminución del ritmo alcista de precios es más notoria cuando se observan sus movimientos anuales durante los tres últimos años. En 2018 tuvo el mayor impacto. Escaló 130.060,2%.

Pero después de haber marcado este récord histórico, cayó en 2019 a 9.585,5%, para luego continuar su tendencia a la baja en 2020, cuando la canasta de bienes y servicios usada por el BCV para detectar las variaciones en los precios subió 2.959,8%.

Eso de establecer perspectivas inflacionarias es asunto harto difícil, más cuando en nuestro país hay infinidad de variables que inciden para que los precios se muevan en una u otra dirección.

Valga citar el estudio del BCV titulado “Rangos de inflación en Venezuela y cálculos marginales para algunas variables de política”, elaborado por Elsy Paracare, Jennyn Osorio y José Zambrano, quienes de entrada alertan:

“Desde finales de los años 70 la evolución de la inflación en Venezuela, de acuerdo con la literatura, ha estado condicionada al comportamiento de su persistencia y a la evolución de las variables fiscales, monetarias y cambiarias, así como, a la percepción de los agentes económicos, la conflictividad política y los shocks externos. La combinación de estos factores ha permitido el incremento de la inflación, generando una alta volatilidad en la misma en los últimos años”.

El análisis clasifica los episodios inflacionarios según Dornbush y Fisher (1992), quienes definen un nivel de inflación “bajo” cuando el resultado anual es menor a 10%; “moderado”, cuando oscila entre 10%-30%; “alto”, 30%-100%; “extremo”, 100%-1.000%; e “hiperinflación”, más de 1.000%.

Según estos autores, aún estamos en hiperinflación, pero cuando se ve la abrupta y significativa caída desde de 2018 es posible apreciar que algunos de los factores que inciden sobre la inflación comienzan a perder empuje en el alza de los precios. 

Un primer factor citado en el trabajo es la persistencia heredada de fluctuaciones de los costos marginales, es decir, en la baja actual, para las empresas varían menos los costos por producir una unidad más de sus productos.

El otro factor es que la inflación depende de su propio pasado, en otras palabras, los precios instalados en la cadena de producción  se resisten menos a cambiar hacia la baja.

Y el otro es la persistencia inflacionaria debido a la formación de expectativas de continuidad en el alza de precios, la cual se expresa cuando ocurren compras innecesarias hoy ante la presunción de que los precios subirán mañana. O cuando el comerciante fija hoy un precio mayor para reponer los inventarios que comprará mañana.

Sobre esta última variable podría haber una reducción de compras por adelantado, así como la fijación de menores precios hoy para reponer las compras que se realizaran mañana.

“Cada una de estas tres fuentes de persistencia relaciona la inflación con su propio rezago, la expectativa de inflación futura, la brecha del producto y un choque de costos”, señalan.

Durante los primeros días del actual mes de febrero, el BCV informa que el dólar arrancó en 1.789.000 bolívares y el pasado dia 12 se ubicó en 1.728.000 bolívares, caída que reduce las expectativas de alza en los costos de producción y de los precios al consumidor, debido a la fuerte influencia del tipo de cambio en el proceso inflacionario.

Además, algunos precios de productos básicos de la canasta alimentaria se doblegaron, tal como el de la harina de maíz dominante en el mercado, cuyo bulto de 20 paquetes pasó de 24 dólares en diciembre de 2020 a 20 dólares en la actualidad.

Contrario a estas bajas, ha habido ajustes en las tarifas de las telecomunicaciones, las cuales deberían ser compensadas con mejoras en los servicios, los cuales a su vez redundarán en mayor dinamismo para la economía, con el consecuente menor de alza en los precios.

 

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