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Bolsonaro veta la entrega de productos de higiene menstrual

El pasado mes de octubre, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro firmó un proyecto de ley para promover la salud menstrual en la población femenina, sin embargo, excluyó la continuación de la distribución gratuita de productos de higiene menstrual para mujeres de bajos recursos.

La pobreza menstrual es aquella que se define como la falta de productos necesarios durante el periodo menstrual de la mujer, causando un impacto en su vida productiva y educativa. Según una Encuesta Nacional realizada por la antropóloga Mirian Goldemberg, investigadora de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), una de cada cuatro jóvenes ha faltado a clases en los últimos meses debido a que no cuenta con los recursos para comprar tampones.

En las justificaciones, Bolsonaro dijo que la distribución de tampones para estudiantes de bajos ingresos iba en contra del interés público porque no había “compatibilidad con la autonomía de las redes y establecimientos educativos”.

«No voy a crear ni a aumentar impuestos para financiar esto», sostuvo.

No obstante, la decisión de Bolsonaro desató una gran indignación entre la población; ya que la medida afecta al menos a 5 millones de mujeres de bajos recursos y en etapa de estudios, en Brasil.

Vanessa Moraes, de 39 años y residente del Complexo do Alemão, una de las mayores favelas de Rio de Janeiro, explica que muy pocas veces puede permitirse comprar productos de higiene, «Las toallas higiénicas son caras, por eso usamos un pañal, una tela, una funda de almohada», dijo a la AFP.

A pesar que este es un problema constante en millones de mujeres brasileñas, el tema saltó al centro del debate después de que el presidente Bolsonaro vetara su distribución gratuita, agudizando la situación.

«Cuando se rompe un pañal de mi hijo, pienso: Se convertirá en toalla higiénica», contó Vanessa.

Por su parte, Miriam Firmino, de 51 años, es madre de tres niñas; dice que desde pequeña siempre ha usado «tela», pero espera que con la ayuda de donaciones sus hijas no pasen por el mismo problema.

«Para comprar (toallas), hay que buscar promociones. Cuando no podemos comprar, nos conformamos con lo que tenemos», indicó Firmino.

Asimismo, Karla Cristina de Almeida, una adolescente negra de Complexo da Maré, otra gran favela de Rio, consigue a través de la ONG paquetes que comparte con su hermana.

«A veces tenemos un solo paquete, otras no tenemos. Cuando no lo tenemos, ni salgo de casa. Ya falté a la escuela por eso», confiesa.

Según un estudio del fabricante Sempre Livre, publicado en septiembre, se estima que el 28% de las mujeres de bajos ingresos padecen pobreza menstrual, es decir, la falta de condiciones mínimas de higiene durante el período.

Debido a esto gobernaciones municipales, alcaldías y distintas personales públicas del país se han unido para protestar y buscar soluciones al problema.

Una de las campañas más destacadas, es el programa «Livres para Estudar» (Libres para Estudiar), anunciado por la alcaldía de Rio, que tiene como objetivo distribuir más de 8 millones de toallas higiénicas por año a alrededor de 100.000 estudiantes del sistema educativo municipal, cubriendo también a los niños trans y a las personas no binarias que menstrúan.

Además, se espera la decisión del Congreso en cuanto a la suspensión de la veta de la distribución de productos de higiene a las mujeres en brasil.

Finalmente, de acuerdo con un informe de Unicef sobre pobreza menstrual en Brasil, 713.000 niñas jóvenes no tienen baños ni duchas en casa y más de cuatro millones no «tienen acceso a la higiene necesaria en las escuelas». /Agencias