InicioLa GuairaCarayaca es un pueblo que defiende su riqueza natural

Carayaca es un pueblo que defiende su riqueza natural

Carayaca fue fundada hace 330 años. Sus 40 mil hectáreas la hacen una de las parroquias más grandes de América Latina. De sus tierras, entre 6 mil y 7 mil hectáreas, son de uso agrícola, afirmó el presidente Instituto Autónomo de Desarrollo Rural y Tierras (Iadert), Pedro Morales. Su extensión territorial comprende bosques, terrenos montañosos y sembradíos que están rodeados por un clima fresco.

Esta parroquia es conocida por los artesanos de Tarma, las Voces Risueñas de Carayaca y sus agricultores. Aves de corral, cerdos, verduras y hortalizas es lo que encontrará quien se atreva a situarse a 700 msnm en esta zona del estado La Guaira.

“Los agricultores de Carayaca no se van a ir a otro lugar, porque la siembra es el patrón cultural que han visto durante toda su vida. Han trabajado la tierra en zonas que además son productivas”, señala Morales.

Carayaca cuenta con un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), un Servicio de Rehabilitación Integral (SRI), y aproximadamente 29 consultorios y ambulatorios. Tiene 42 centros de educación de distintos niveles, indicó el concejal de la parroquia, Carlos Andrade.

Carayaca, en el ámbito político, está declarada en alerta permanente, comenta Andrade. Dijo que se han formado 50 Unidades de Batalla Bolívar y Chávez (UBCH), “solo el pueblo salva al pueblo”, por lo que Andrade asegura que la permanencia en las calles es constante.

«Hemos declarado Carayaca en alerta activa. Rechazamos toda acción injerencista desde el gobierno de los Estados Unidos, dirigido por Donald Trump y en alianza con el opositor Juan Guaidó», destacó. 

Sus pobladores se mantienen en constante vigilancia ante la presunción de irregulares escondidos en sus montañas, donde fueron localizados casi una docena de los que entraron por las costas de Aragua, en el marco de la Operación Gedeón.

Andrade señaló que «los cinco tanqueros iraníes vienen a darle respuesta y mejorar las condiciones de nuestro país. Nos declaramos en alerta para defender la soberanía de nuestro pueblo, y por eso estamos en constante monitoreo y acción en las calles».

La permanencia en las calles en medio de esta pandemia, ha implicado la atención de 70.500 personas, desde las áreas rurales hasta los asentamientos campesinos de la zona.

Recordó que actuarán tal cual lo hicieron «los compañeros de Chuao, estamos decididos a defender la patria a costa de nuestras vidas».

 900 agricultores. La localidad tiene unos 900 agricultores que aportan sus productos a las ferias del campo a cielo abierto que se realizan en la entidad; sin embargo, estos ahora arriman su producción para conformar los combos agrícolas que son llevados casa a casa en distintas comunidades, a un costo de Bs 380.000 y que contienen tomate, cebolla, papa, zanahoria, remolacha, lechuga, cebollín, cilantro, calabacín, y brócoli.

La parroquia cuenta con pequeños agricultores, cuyo terreno puede ser desde 0,5 hectáreas y 2,5 hectáreas. “En una semana hemos podido producir hasta 33 mil kilos de cambur por parte de diferentes cambureros”, contó Morales.

El concejal Andrade también acotó que cuentan con más de 200 Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), y 587 jefes de calle. «Actualmente vamos a instalar una mesa ampliada, conformada por representantes de 52 comercios de la parroquia, además de Sunagro, Sundde, y Sumat, a fin de vigilar el cobro de los precios acordados”.

Cultura. La Asociación de Artesanos y Artesanas de Tarma está integrada por 15 personas. “Esto no es comida, pero es una labor rentable, hemos vivido de esto por años y lo hemos hecho por amor”, expresa Marisol León, artesana de la zona.

Cuenta que Tarma es una fusión indígena y afro y aún en el 2.020 mantienen labores. “Buscamos enseñar lo que sabemos. Esto para mí significa recordar a nuestros ancestros, aunque no los conocí, es un homenaje. Es más que obtener algún dinero, creo que te transporta a la tranquilidad, a ser mejor ser humano, a enseñar, a educar. Nosotros nos forjamos no solo para hacer artesanía sino para el trabajo social”, destaca que dictan talleres en las comunidades.

Asegura que dentro del gremio hay quienes tienen más de 40 o 50 años haciendo artesanía. Hacen pulseras, zarcillos, y esculturas, con coral. “Aprovechamos la riqueza de nuestra naturaleza, nuestras playas. El artesano siempre anda soñando, ve un árbol, o una nube y se imagina cómo puede transformar algo”.

Ollas, tazas, platos, budares, salen de las manos de estos hacedores de arte. “A la gente le gusta, porque saben que el metal puede hacer daño”, expresa.

Se entristecen porque con la pandemia, no se podrá hacer el tradicional encuentro en la plaza de Tarma este año, aunque se proyecte para junio, el panorama luce desalentador. “En el sector artesanal hay una nobleza, hay algo puro, podemos ver un árbol y sacar alguna concha, no lo vamos a cortar, si una zona se está cayendo, de allí podemos sacar una escultura”.

“Nosotros plasmamos los petroglifos en las piezas porque es una identidad de la parroquia”, así lo hacen ella y sus hermanas. También se trabaja con piedra y bambú, que provee la naturaleza del lugar. “Le hemos enseñado al mundo organización y sencillez”, dice con firmeza.

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