InicioMás VidaCardiólogo criollo ha mejorado el corazón de más de 10.000 pacientes

Cardiólogo criollo ha mejorado el corazón de más de 10.000 pacientes

En medio del frío característico de una sala quirúrgica, Otilia Colmenares, una paciente de 69 años de edad, procedente de Ospino, estado Portuguesa, tras ser diagnosticada con sistólica disminuida está a segundos de recibir el marcapasos que extenderá sus años de vida. A su lado está un gran equipo médico liderado por Mauricio Rondón, cardiólogo que ha colocado más de 10.000 marcapasos hasta la fecha. 

Rodeado y apoyado de una enfermera instrumentista y otra circulante, dos técnicos radiólogos, un técnico de marcapasos, su jefa de cirugía y el felo que está en entrenamiento, Rondón con sus 41 años de experiencia encima, logra conseguir la vena que conectará el electrodo del marcapasos que enviará los nuevos impulsos eléctricos hasta el corazón de Otilia.

Mientras la alarma de un equipo de fluoroscopia suena avisando que el proceso está hecho, el cardiólogo nacido en Caracas un 17 de marzo -hace casi 69 años- programa los parámetros finales del dispositivo bicameral con electrodo en AD y VD elaborado por la casa comercial St Jude Fortify Assura, de Estados Unidos, y que ahora llevará por el resto de su vida la paciente portugueseña. 

Así es la rutina diaria del doctor Rondón, que a 44 años de su egreso como cardiólogo, jamás ha dejado de recorrer los pasillos del que sigue siendo su casa de estudios y trabajo, el Hospital Clínico Universitario de Caracas. Allí, en su consultorio y quirófano adjunto del laboratorio de electrofisiología y marcapasos, recibe a diario a sus pacientes. 

A las 7:30 de la mañana, observa una pizarra que ocupa la mitad de la pared de su consultorio y oficina, donde con una taza de café en mano y su característico uniforme listo para entrar a la unidad quirúrgica, el cardiológo visualiza las operaciones y trabajo pendiente de la semana. 

“Siempre recuerdo a mis profesores y sus enseñanzas cada vez que el quirófano me llama”, rememoró Rondón con la mirada sabia buscando los instantes de aprendizaje en su memoria. Entre sus mentores, destaca a los doctores Luis “Grillo” López; Sergio Brandi Pifano; Federico Moleiro, su padrino de promoción como cardiólogo en 1981; y Walter Bishop, padrino de promoción de médico en el 77. 

Marcando pasos para la vida

Los marcapasos que en Venezuela se usan, provienen de casas comerciales como St Jude, Sorin Group de Italia, Boston Scientific una multinacional, Biotronik de Alemania, Medtronic de EEUU y Vitatron marca europea, comentó el doctor, quien precisó que en 2021 los implantes de St Jude se colocaron en 66% de su consulta, seguido del 21% de Medtronic, el 8% de la casa alemana y el 5% de Sorin. 

Agregó que solo en 2020, año en el que se inició la pandemia del covid-19, unos 395 implantes se insertaron en su quirófano, provenientes de la Fundación Pueblo Soberano con el 40% de los casos, el 18% asignados desde el Ministerio de Salud, un 18% de otros entes y un 24% de privados. 

“Hay cuatro opciones para los pacientes; el Ministerio de Salud les regala el marcapasos, también está la Fundación Pueblo Soberano, el bolsillo propio del paciente o marcapasos que quedan con buena carga los reutilizamos y se los ponemos a pacientes de bajos recursos. Esas son las cuatro fuentes de acceso a un marcapasos”, dijo. 

Acotó que desde el año 2000 hasta el 2020 las cifras de pacientes con implantes de marcapasos en su consulta se incrementó de 79 a 532 por año. Resaltó que su equipo es muy cuidadoso con cada dispositivo y se encargan de verificar que todo esté en orden previo a la operación. 

“Un marcapasos viene en una cajita con garantía para fallas por cinco años. Solo he tenido dos o tres casos donde no dio la estimulación correcta y si no se percata el paciente puede morir”, explicó.  

Rondón refirió que un paciente requiere marcapasos cuando presenta un diagnóstico de bloqueo completo, por infarto, mal de chagas o por efectos secundarios de medicamentos, tóxicos, quimioterapias, radioterapias entre otros. “La causa es que existe un bloqueo y no pasa el sistema de conducción eléctrica normal al corazón”, agregó.  

Sobre el procedimiento quirúrgico, el cardiólogo precisó que dura aproximadamente una hora y en casi todos los casos, es ambulatorio, pues el paciente puede irse a casa el mismo y de 24 a 48 horas, puede hacer su vida normal, siguiendo las recomendaciones médicas para la total recuperación. 

Costos de los marcapasos

“Durante la cirugía hacemos como un bolsillo donde va el marcapasos por detrás de la piel y por delante del músculo. Queda como un colchón entre la grasa del cuerpo y del músculo, eso crea un bolsillo y los cables por punción entran uno en el aurículo y otro en el ventrículo derecho. Esa batería del marcapasos lleva una conducción eléctrica a través de los cables y eso tiene una programación en computadora con la cual ajustamos el marcapasos”, narró. 

Rondón precisa que aunque se describa un poco sencillo, detrás de cada operación se da todo un proceso que implica costos para el paciente y el hospital. Algunas personas se trasladan desde el interior del país, hacia la ciudad capital y llegan a la consulta del universitario. Sin embargo, cada dispositivo tiene costos muy elevados. Destaca que un marcapasos sencillo cuesta entre 3.000 y 3.200 dólares y el más complejo puede costar entre 16.000 y 19.000 dólares. 

“Eso depende de la patología del paciente, si es una patología arrítmica que lleve desfibrilador debe usar uno como de 12 mil dólares, si es un resincronizador con desfibrilador eso son como de 16 o 18 mil dólares, si es un bloqueo AV completo sencillo ese cuesta como 4.500 dólares y si es una fibrilación auricular con alto grado de bloqueo que es una sola cámara, ese cuesta como 3.000 dólares”, informó. 

En el caso del universitario aseveró que lo que más se coloca es una cámara y dos cámaras. Casi el 58% son unicameral y los mayores proveedores son el Ministerio de Salud y Pueblo Soberano. 

Detalló que los marcapasos se caracterizan por ser unicamerales llamados VVI, bicamerales llamados DDD, desfibriladores llamados DAI, marcapasos tricamerales resincronizadores llamados RCT y sin cables llamados Micra. 

Récord personal

Aunque las casas comerciales llevan el registro de cada doctor que coloca los implantes de marcapasos, Rondón tomó la iniciativa de hacer su propio conteo desde la primera vez que implantó uno. Hasta entonces ha contado más de 10 mil marcapasos y en una oportunidad recibió felicitaciones del presidente de la República, Nicolás Maduro, cuando llegó a los 9 mil implantes. 

En sus años de servicio Rondón ha viajado para certificar e impartido sus conocimientos por el continente como en México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Panamá, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil y Caracas. 

“En los 80 entre 20 y 22 días, estaba en cada país poniendo marcapasos en todos lados, dando entrenamientos y enseñando a otros en lo referente a todas las etapas de un marcapasos, así fue durante 19 años, hice buenos amigos en Latinoamérica”, rememoró. Además, de viajes a China, Estocolmo, Italia y EE.UU, para capacitación. 

Actualmente en su consulta enseña a quienes llama felo, los cuales pasan de 100. Aseguró que le gusta entrenar a quienes son del interior para que en más ciudades se coloquen los marcapasos, pues el procedimiento clínico se hace solo en Valencia, Maracay, Barquisimeto, Trujillo, Mérida, Maracaibo, Puerto Ordaz, Ciudad Bolívar, Maturín, Margarita y Caracas.

Vida familiar y laboral de la mano

El doctor que ha conformado su familia de sangre con cuatro hijos y su esposa por más de 30 años, contó que mantiene contacto con muchos de sus pacientes, los cuales van desde los dos días de nacidos hasta 104 años de edad. Recordó con cariño a una niña de 3 años a la que le colocó su primer marcapaso, luego lo cambió a los 7 años y hace poco, antes de que la hoy joven se fuera a España donde se desempeña como bailarina. 

“Vengo todos los días al hospital, es raro que no venga, sino vengo es porque estoy enfermo. Tengo consulta privada dos días nada más porque mis hijos quieren que no trabaje tanto pero yo lo hago porque no me gusta quedarme en casa y porque me gusta, lo que hago. Eso sí, me voy temprano a casa porque me gusta comer con mi esposa”, agregó entre risas. 

Aunque los años no pasan en vano para el doctor Mauricio, asegura que se siente muy bien de salud, pese a unos problemas de cervical que han sido superados con terapia, asegura que su retiro “será un día antes de morir”. 

Describe con amor y orgullo su labor como una especialidad “bonita” y que siempre le apasiona y preocupa, pues las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en el mundo. Su mayor deseo es lograr tener nuevos equipos médicos como material quirúrgico y equipo de Rayos X así como renovar la sala de operaciones para beneficio de todos los pacientes.