InicioMás VidaCarolys Pérez: Hay formas de violencia para desmovilizar a la mujer

Carolys Pérez: Hay formas de violencia para desmovilizar a la mujer

Eligio Rojas / Edys Glod

A Carolys Pérez se le ilumina el rostro cuando habla de la primera entrega de títulos de propiedad de tierra a mujeres, evento realizado en medio de un sembradío de 68 mil matas de piña asentadas en terrenos de Tamaca, estado Lara. La ministra para la Mujer e Igualdad de Género visitó la sede de Últimas Noticias, donde le ofrecieron un desayuno. Entre frutas, arepitas, caraotas y café, Carolys degustó la conversa de planes que tiene en marcha para favorecer a la mujer venezolana a  la que cataloga como “el sujeto histórico para construir el socialismo”. Al deletrear la frase, deja un rato largo en el aire al tenedor con un trozo de patilla para aclarar que ese pronunciamiento “es una osadía de mi parte”. La ministra carga en sus bolsos algunos productos artesanales fabricados por mujeres emprendedoras financiadas por el Banco de la Mujer. Entresaca de una mochila un jabón de cariaquito morado, elaborado por Distribuidora de Químicos Cariaco C.A. Terminado el desayuno, Carolys Pérez sigue respondiendo preguntas de Edys Glod, Odry Farnetano y de Felipe Saldivia, editor del diario Últimas Noticias, periodistas que compartieron mesa con la ministra y a los que respondió una a una sus inquietudes reporteriles. Pérez narra lo que se ha conseguido en las actividades de fin de semana, ya como presidenta de la Gran Misión Hogares de la Patria. “Este fin de semana me conseguí en el estado Aragua a una mujer de 37 años con 7 hijos”, dijo, para luego concluir que “en Venezuela se pare temprano”. 

—Ministra, observamos un incremento en la violencia contra las mujeres a juzgar por las reseñas semanales que publicamos en ÚN sobre femicidios, abusos, lesiones. ¿Ustedes confirman esa percepción?

—A escala mundial se ha incrementado la violencia contra la mujer desde que iniciamos la pandemia de la covid-19. La pandemia nos ha expuesto a un mayor nivel de convivencia dentro del hogar, en espacios reducidos que nos llevan a que se agudicen todas las tensiones y normalmente eso detona en violencia. A ese escenario de la pandemia nosotros acá debemos sumarle el bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales que a mi juicio  es el principal acto de violencia contra el pueblo-mujer en nuestro país. Con la situación económica que nosotros estamos atravesando desde hace unos cuantos años hasta hoy, no solo merma las posibilidades de relacionarse bien y amorosamente en los hogares y entran en conflicto todos los modelos que tenemos.

—Además de eso que usted refiere, también hay otros tipos de violencia contra mujeres.

—Sí. Adicionalmente en nuestro país también se le suman otros crímenes que son propios de la industria de la guerra, asumiendo que estamos en guerra: el tráfico de personas, la trata de personas, la guerra psicológica impuesta sobre nosotras que nos ha llevado a pensar que aquí no hay futuro y por  tanto se dan esas movilidades que estamos observando y que te llevan a tomar decisiones desde lo económico. Entonces, la violencia efectivamente se ha incrementado y, en ese sentido, no solo reconocemos que se ha incrementado sino que hemos operado en función de ello. Hay un sistema completo de atención a la violencia contra la mujer de los más fuertes del mundo.

—¿Qué lectura le da a esos asesinatos contra mujeres cometidos por bandas criminales cuyos integrantes graban videos cometiendo el hecho delictivo?

—La derecha, el imperialismo ha identificado que la revolución, así como se sustenta en la unión cívico-militar, también se sustenta en la mujer y en su trabajo. De allí que hay otras formas de violencia que están operando en nuestro país para desmovilizar a la mujer y para llevarla a retroceder por miedo. Esos crímenes de lideresas populares descuartizadas como ocurrió en Barlovento (Miranda), esas formas, son a mi juicio importadas. Te dejan ver violencia política: tú agredes a la mujer como mujer, pero también a la mujer dirigente, a la mujer lideresa. Son prácticas desde los mismos corredores criminales que se están creando porque justamente es la mujer la que está combatiendo la práctica criminal.

—¿Cómo está actuando la mujer para combatir esa delincuencia que usted describe?

—A través de la construcción de ese poder popular que moviliza para proteger. De las dos compañeras que asesinaron en Barlovento el 16 de mayo pasado, una de ellas (Glendy Teresa Castillo) era maestra. Y si hay algo sagrado todavía en Barlovento, son las maestras y maestros. Es una figura emblemática en cualquier pueblo, estás golpeando el acervo y estás diciendo que lo irrespetas. Ese caso nos dejó ver que tú estabas buscando golpear uno de los cimientos del pueblo. La mujer ahorita es un objetivo de guerra en la revolución.

—Hay mujeres víctimas que van a organismos a denunciar pero le ponen muchas trabas, según testimonios. ¿Qué está haciendo el Ministerio de la Mujer para contrarrestar esa situación?

—El 0800MUJER es una de las puertas. Tenemos materiales impresos que hemos hecho desde el Instituto Nacional de la Mujer, en los cuales mostramos dónde denunciar: en el Ministerio Público, en los juzgados de paz, en las jefaturas civiles, en las unidades de la Guardia Nacional Bolivariana y de las policías. También hay un programa de defensoras comunales de derechos de la mujer para lograr que las mujeres se apropien de lo que llamamos el ciclo de la justicia.  En el caso de los funcionarios (policiales o militares) deben ser sensibilizados en la materia. Desde el 2019 se han formado 61.199 personas de las cuales 17.323 son servidores públicos, porque tenemos que combatir la revictimización de la mujer. A los funcionarios hay que sensibilizarnos en relación al ciclo de la violencia.

—¿En qué consiste ese ciclo?

—El ciclo de la violencia nos dice que si a Carolys la golpea su marido, pero Carolys ama a su marido y él le dice que la ama. Ella se va y denuncia en la GNB; el guardia se va caminando con la mujer hasta su casa y se lleva preso al marido. A la mañana siguiente se levanta Carolys sin el marido porque está preso. Te comienza a escribir que lo disculpes. Le lleva la comida y te dice que más nunca lo va a volver a hacer; Carolys va y retira la denuncia. Pasados 15 días Carolys vuelve porque el marido la volvió a golpear. El funcionario dice ‘déjala quieta que esa va a retirar otra vez la denuncia, uno pierde el tiempo’. Eso se llama ciclo de la violencia, hasta que el marido mata a la mujer.

—¿Cómo romper ese ciclo?

—Trabajando en las causas de la violencia más que en las consecuencias. Es formación, porque nosotros tenemos todo este sistema para atender la violencia contra mujeres; pero ese sistema lo alimentan hombres y mujeres en los cuales tenemos que trabajar para que tengan cada vez mayor consciencia. Una de las causas de la violencia es la pobreza; otra es el sistema educativo con una estructura impulsando estereotipos que te lleva a mantenerte en los roles tradicionales de hombre y mujer. Hay que despatriarcalizar el Estado y las relaciones porque todo eso te genera violencia. En el neoliberalismo es imposible la liberación de la mujer porque se basa en la explotación del ser humano. En el socialismo la liberación de la mujer es posible pero no es automática.

—¿El Ministerio ha contabilizado cuántas víctimas-mujeres dejan las denominadas medidas coercitivas impuesta desde Estados Unidos?

—En principio todas las mujeres. Pero si tenemos que hablar de cifras, nos vamos a la vulneración de derechos humanos y específicamente al acceso a la salud. La dificultad para acceder a los antiretrovirales, insulina para diabetes, antipertensivos, acceso a la alimentación en el momento de lactancia. En 2010, del total de atenciones médicas a mujeres con cáncer de cuello uterino que daba el Seguro Social era de 7.466.981 con medicinas de alto costo; actualmente hay capacidad para atender 3 millones 797 mil mujeres. Se queda por fuera el 70%. El impacto del bloqueo.

—Usted habló al principio de entrega de títulos de propiedad de la tierra a mujeres. ¿Qué balance tiene?

—Es una línea de trabajo de respuesta a todo esto que va a identificar a la mujer como ese sujeto que tiene que avanzar, organizarse, movilizarse…para reducir el impacto del bloqueo. Se les organiza para producir alimentos. Por eso iniciamos el año pasado el programa Mujer Conuquera para dotarla de semillas, insumos y herramientas. Pero nos dimos cuenta que falta la propiedad sobre el medio de producción, la tierra.  Por eso emprendimos el 20 de abril pasado la entrega de títulos de tierra a mujeres. Hasta ahora se han entregado 7 mil 385 hectáreas. Eso ha impactado en 762 familias. Queremos alcanzar que el 50% de las tierras entregadas en Venezuela se le entreguen a mujeres este año. Eso nos colocaría en una situación más favorable en la transformación del sistema económico que es urgente y necesario para poder avanzar en las luchas contra todas las formas de violencia.

—¿Qué opinión tiene el Ministerio sobre la despenalización del aborto?

—Nosotros acompañamos la postura del presidente Nicolás Maduro. Él dijo que aquí no hay tema tabú y es verdad. Ese es un debate que cuando la Asamblea Nacional decida darlo, nosotros lo vamos a acompañar tal como lo hemos hecho con las otras leyes. A nivel de Latinoamérica efectivamente se ha dado un gran movimiento, pero cada revolución tiene sus ritmos. De nada vale que levantemos solamente esa bandera si no luchamos por levantar el bloqueo. Nosotros tenemos que levantar esa bandera (despenalización del aborto) en la medida que el movimiento de mujeres y la sociedad toda la levante. Ese debate es un debate necesario y debe convertirse en masivo porque impacta en el 51% de la población que somos mujeres y parimos el otro 49% de la población.

—Hay una propuesta de reforma a la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. ¿En qué consiste?

—Desde el Ejecutivo Nacional estamos proponiendo incorporar otras formas de violencia contra la mujer y especialmente la violencia política. Adicionalmente estamos procurando incorporar en la ley a las defensoras comunales, que es la instancia y el movimiento popular asociado al derecho de las mujeres a una vida libre de violencia en lo concreto, en el territorio. Estamos buscando también incorporar la violencia vicaria, es decir, cuando el femicida decide tomar venganza a través de los hijos. Eso es muy duro. Estamos buscando además fortalecer los mecanismos de protección de las familias que quedan posterior a los femicidios mediante el acceso priorizado a misiones y sistema de protección social, acompañamiento psicológico y psiquiátrico.

—Las redes sociales han traído otros tipos de violencia contra mujeres.

—En el acceso a las redes por parte de la población y especialmente de la más joven se están dando situaciones de acoso, trata de personas; entonces queremos incorporar la violencia informática. Estamos buscando que la mujer-víctima no sea quien lleve la notificación al victimario denunciado. Estamos en el debate del establecimiento de sistemas alternativos para impartir justicia, me refiero específicamente a la conciliación. Es un tema en el que hay que hilar muy fino, trabajar con mucho detalle.

—¿Como ha sido el comportamiento del programa Parto Humanizado, tomando en cuentas las dificultades que se presentan debido a la situación de pandemia?

—El programa Parto Humanizado va rumbo a los 4 años, que se cumplen este 11 julio y efectivamente nos vimos afectados por la pandemia, sin embargo, la gestación no se detiene y nos tuvimos que adaptar a los tiempos. La actividad de las promotoras no se ha detenido, nosotras hemos formado en estos 4 años mediante la cátedra “Eliza Jiménez” y hasta ahora se han formado como promotoras un poco más de 17.000 mujeres, de las cuales hay 12.000 activas que atienden 360.000 mujeres en este momento gestantes y un poco más de 120.000 lactantes. Recientemente formamos 200 promotores y promotoras de Parto Humanizado. En la Guardia Nacional Bolivariana hemos formado la primera corte de Parto Humanizado dentro de ese componente militar. La acogida ha sido extraordinaria. Sin embargo el objetivo principal de Parto Humanizado se viene cumpliendo en el sentido que es lograr bajar el índice de nacimientos por cesárea y lograr combatir la mortalidad materna. Las promotoras no han descansado y hemos tenido que adecuar los espacios de atención de apoyo de los círculos gestacional y los espacios de atención directa de consulta para evitar que choquen con los espacios priorizados por el covid-19.

—¿Cómo denunciar los casos de violencia obstétrica?

— La violencia obstétrica es una de los principales flagelos que estamos buscando combatir con varias iniciativas, por un lado la formación al personal de salud en materia de violencia contra la mujer y por otro, las defensoras comunales las estamos buscando cruzar con las promotoras de Parto Humanizado. Porque queremos tener defensoras comunales especializadas en violencia obstétrica de manera tal que en todas las salas de parto de nuestro país tengamos una defensora comunal para que sea ella quien guie a la familia en caso de violencia. La violencia obstétrica es una de las principales formas de violencia que operan en nuestro país y eso nos ha llevado a tomar medidas.

—¿El Ministerio acompaña al Movimiento de denuncias #YoTecreo?

—Cuando cogió mucho revuelo el movimiento Me Too que fue hace un par de meses con los casos de los artistas vinculados a distintas formas de violencia contra la mujer, eso en redes vino como una ola que venía creciendo, nosotros emitimos un comunicado, desde mis redes sociales contacte a las muchas que estaba exteriorizando haber sido víctimas de violencia, le comencé a escribir directamente, para decirles en primer lugar que les creíamos y que las podíamos acompañar. Se captaron varios de esos casos; algunas de ellas (mujeres-víctimas) que están en el exterior, las cuales les otorgaron poderes a las defensoras nuestras para que las pudiéramos representar. Adicionalmente algunas de ellas se reunieron con nosotras para poder avanzar en la búsqueda de la justicia. Ahora bien, no acompañamos la politización de esos casos.

Al detal

  • ”Desde el Ministerio debemos hacer mayor énfasis en las campañas de prevención de la violencia. Hasta ahora hemos hecho cuatro campañas desde el año pasado en conjunto con el Fondo de Población de Naciones Unidas y los movimientos feministas”.
  • “El 0800MUJER es un servicio de atención a la mujer que estuvo fuera de servicio durante dos años porque se quemó cuando el saboteo eléctrico nacional. Nosotros lo reactivamos el 25 de noviembre del año pasado. Es un servicio telefónico que trabaja las 24 horas de día, que te brinda en principio contención emocional, orientación y llama al cuadrante de paz cuando hay alguna violencia en flagrancia contra una mujer. Hemos logrado con ese servicio aprehender a siete personas que eran potenciales femicidas”.
  • “El 0800MUJER trajo consigo la reactivación del Observatorio de Violencia contra la Mujer que en este momento genera su informe mensual. Tenemos también el Observatorio de Medios “Carmen Clemente Travieso”, que nos permite medir la violencia mediática y cómo operan esos modelos, cómo se van multiplicando desde los medios de comunicación”.