De cómo Numa Molina se topó con el milagro de José Gregorio

Por Marlyn Dalila Cavaniel Ramírez / Radio Nacional de Venezuela

El presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, impulsó la beatificación del Dr. José Gregorio Hernández. Según una investigación realizada por la Subcomisión de Libertad Religiosa de la AN, la causa fue presentada ante el Vaticano hace 72 años, y el expediente no registró diligencias entre 1986 y 2013.

Numa Molina, sacerdote venezolano, declaró en exclusiva para un programa especial, conducido por la periodista Isbemar Jiménez, los detalles del largo proceso que llevó definitivamente a la Iglesia Católica, a beatificar al eminente médico venezolano, José Gregorio Hernández.

En marzo de 2013, el cardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio, fue electo Papa. Se trató del primer sacerdote latinoamericano, en asumir tal responsabilidad, y en junio del mismo año, el presidente Maduro visitó al Papa. El sacerdote Numa Molina, presenció el encuentro, «yo vi cuando el Presidente le entregó la estatuilla de José Gregorio al Papa, y después en su audiencia privada, ese fue uno de los temas de conversación. El presidente Maduro, le pidió al Papa que beatificara a José Gregorio», afirmó Numa Molina.

En esa oportunidad, el Papa Francisco le solicitó al Presidente venezolano, que le enviara una correspondencia con una persona de confianza y se la entregara en sus manos. Un tiempo después, el jefe de Estado, Nicolás Maduro, le pidió al sacerdote Numa Molina, que le llevara una carta al Papa.

La Cancillería venezolana solicitó la audiencia, pero no fue posible. Sin embargo, Numa Molina, quien además de sacerdote es periodista, apeló a una de sus amistades, específicamente, a un hermano de congregación que trabajaba con el Santo Padre, el sacerdote Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, y con él consiguió la cita.

«Yo me fui, y un 14 de agosto a las 11 de la mañana, me recibió el Papa Francisco, en su residencia privada en Santa Marta. Hablamos una hora, y entre las cosas que el presidente Maduro le propuso al Papa, fue que por favor no se olvidara de la beatificación de José Gregorio Hernández».

Relató el sacerdote Molina, que cuando llegaron a ese punto, «el Papa se quedó por un instante en silencio y luego dijo: hombres como José Gregorio unen a los pueblos». El Papa le encargó a su hermano Molina, regresar a Venezuela y evaluar el estatus del proceso.

Como la máxima autoridad de la Iglesia Católica, no dio la instrucción por escrito, Numa Molina no pudo reunirse con el vice postulador de la causa, y se vio en la necesidad de comunicarle al Papa, que no logró cumplir la misión. Narró el sacerdote jesuita, que quedó con un vacío, no obstante, luego de 4 años, justo cuando un hermano tuvo que ser intervenido de emergencia, conoció al neurocirujano Alexander Krinitzky, quien le contó su experiencia médica con la niña, Yaxury Solórzano Ortiz.

«Me echó el cuento, después de varias horas de la niña resultar herida, él la recibió con un tiro en la cabeza, la abrió, la limpió y la cerró. Varios neurocirujanos coincidieron en que la niña si no moría, quedaría en estado de coma. La gran sorpresa es que a los 10 días, la niña llegó al consultorio totalmente recuperada», explicó Molina que el doctor Krinitzky, quedó tan sorprendido, que le comentó que el caso lo iba a presentar en un congreso internacional de neurocirugía.

Numa Molina, después de escuchar tal testimonio, se quedó sin palabras. Al día siguiente, en un momento de oración, se preguntó si ese sería un milagro de José Gregorio Hernández, y desde entonces, lo invadió una alegría. Llamó al doctor Krinitzky, y le preguntó si él le había consultado a la madre de Yaxury, si le había pedido a Dios, a Jesús, a la Virgen o a algún santo, y el médico le respondió que no. Es importante destacar, que el galeno aunque fue bautizado católico, no era creyente ni devoto.

Numa le pidió contactar a la paciente, pero no era posible porque tenían tiempo sin acudir a la consulta, y no tenían comunicación. Milagrosamente, tres días después, la niña fue llevada por su madre a ver al doctor, y tal como Numa le había sugerido, el médico interrogó a la progenitora, y la señora efectivamente le contó que le pidió a José Gregorio que no le dejara morir a su niña. Además, testificó que ella, al momento de la operación, vio entrar al quirófano a un médico con un sombrerito blanco, quien antes le puso la mano en el hombro, y le dijo que se quedara tranquila porque su hija iba a salir bien; no lo vio salir.

Desde ese momento, comenzó el proceso. Numa Molina, le solicitó al médico que preparara un informe, el sacerdote Molina habló con el párroco de la Iglesia La Candelaria, Gerandino Barracchini, defensor de la causa de los santos de la Arquidiócesis de Caracas, y este habló con Silvia Correale, la nueva postuladora en el Vaticano, se instaló el tribunal, y comenzó la investigación científica, que contempló entrevistas a la familia, a los médicos y a los testigos del milagro. El proceso duró más de un año, y finalmente, el 30 de abril de 2021, se concretó la beatificación.

«Yo me di cuenta que Dios me ama, que siempre está conmigo y jamás me va a fallar. Yo fui un humilde instrumento para servirle al pueblo venezolano, que declaró santo a José Gregorio Hernández, desde el día de su entierro. Hoy el pueblo está feliz, y yo también estoy feliz», concluyó Numa Molina.

 

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