InicioMirandaDescubren un petroglifo en las montañas de Guatire

Descubren un petroglifo en las montañas de Guatire

El petroglifo se encuentra en el camino para llegar a la sierra de Los tres Papelones en el Parque Waraira Repano

Un equipo de exploradores que abren caminos en las montañas de Guatire, estado Miranda, descubrió un petroglifo en la sierra de Los Tres Papelones del Parque Nacional Waraira Repano.

El senderista David Acosta explicó que se trata de un dibujo que representa varios semicírculos concéntricos, unos dentro de otros, de 42 centímetros de radio.

Considera que debido a las características de la roca, el tiempo y el clima erosionaron el  dibujo porque las líneas no están perfectamente continuas.   

Fue realizado sobre una roca del tipo esquistos que se rompe fácilmente; el musgo que creció sobre la roca ayudó a la preservación de la figura, que podría haber sido realizada por los aborígenes que poblaron Guatire en tiempos prehispánicos.

Una aventura de altura al descubierto

Acosta refirió que un grupo de amigos y familiares conformó un equipo de amantes del ambiente y la ecología dedicado a la exploración y recuperación de caminos de montaña.

«Hemos abierto caminos hasta sitios que por lo general la gente no alcanza a llegar. Cada vez que asumimos abrir una nueva ruta conocer un lugar, es una constante ir detallando el lugar porque es parte de lo que hacemos”, señaló.

Ellos toman imágenes, observan el área y anotan datos para compartir el descubrimiento en las redes sociales como anécdotas.

El sábado 7 de mayo participaron en una actividad de campo dirigida por  Efrén Toro, integrante del Centro Excursionista Manuel Ángel González (Cemag) de Guatire, para dirigirse a Los Tres Papelones, que son unas montañas emblemáticas de la zona, pero poco visitadas y sin camino conocido.

Son tres picos que dividen los ríos Aguasales y El Norte, mucho más delante del pozo de La Churca del río Pacairigua, por Valle Arriba.

David Acosta refirió que allí encontraron una caminería antigua de mula, de dos a tres metros de ancho en algunos tramos, con adobones en el suelo, sin continuidad porque muchos tramos desaparecieron bajo los derrumbes.  

Ese día Toro y un grupo se quedarse en ese punto, situado a media montaña, para abrir la vía; mientras que David Acosta subió a la parte más alta de la cresta.

La tarea de abrir sendas entre el monte las realizaron con machete, todo un trabajo manual.

“Son caminerías por donde no pasa nadie, abandonadas y que estamos trabajando en ellas para que la gente pueda disfrutarlas más adelante”, dijo.

De retorno, Acosta vio unas rocas ubicadas a media montaña y descubrió el petroglifo.

“En la mañana no me percaté que eso estaba allí quizás por las sombras, pero en la tarde el sol estaba en una inclinación, entonces vi perfectamente la figura”, señaló.

Para su preservación

Nadie del grupo se atrevió a tocar la figura debido a la fragilidad de la roca donde fue tallada, sólo tomaron fotografías. Ahora quedará al criterio de los especialistas el procedimiento para preservar este petroglifo.

El especialista Efrén Toro precisó que el dibujo fue realizado en una roca tipo esquistos, formada de arcilla y arena lo que la hace muy frágil al tacto. Quizás la capa de musgo que lo cubre de alguna manera la ha protegido de la erosión causada por la lluvia y otros elementos.  

“De acuerdo a investigaciones anteriores, este tipo de grabado que hacían a la vera de los caminos, tenían entre otros objetivos indicarle a los que por allí transitaban qué tribu gobernaba esa zona. Otra posible intención de estos grabados circulares o espirales era la de servir de marca orientadora”, expresó Toro.

Presumen que a lo largo del camino en diferentes niveles deben hallarse otros, por lo cual continuarán descubriendo la zona con otras jornadas de desmalezamiento.

La antropóloga Nelly Pittol, jefa de la Fundación Comisión de Ecología, Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Fundación Lamas, recomendó dar información del hallazgo al Instituto de Patrimonio Cultural, ubicado en Caño Amarillo en caracas, luego a la autoridad municipal encargada del área patrimonial.  

Los pobladores originarios

El investigador René García Jaspe señaló que los indígenas Chagaragotos, llamados Guarenas por los españoles, ocuparon el territorio comprendido por la zona de Mariche (Sucre), los valles de Guarenas y Guatire hasta Araira en la parroquia Bolívar del municipio Zamora y más allá de la montaña el sector Osma de La Guaira.

“Todos esos caminos que están en la montaña y todos esos petroglifos los hicieron ellos porque ese era su trayecto entre los que estaban entre la costa y los de tierra adentro”, planteó.

Indicó que estas personas estaban en constante movimiento porque comercializaban productos de ambas zonas.

En documentos, García Jaspe encontró nombres comunes usados en Guarenas y la costa; por ejemplo, la coincidencia de unas quebradas llamadas Potuco y Güeime en ambos lugares.

También encontró que en tiempos de la conquista, el cacique principal era Guaimacuare que habitaba en Osma, que peleó con fiereza contra los españoles. Hacia 1630 en un pleito contra el cura doctrinero de Guarenas declararon varios indígenas que usaban sus nombres originales como apellidos y algunos de ellos usaban el Guaimacuare.

Para el investigador estos datos comprueban que se trataba de la misma gente y tenían nombres y topónimos similares tanto en la costa como en esta zona.

En los mapas Guatire queda a la misma altura de Osma.

4 COMENTARIOS

  1. Magnífico ojalá lo reseñen bien lo preserven y lo mantengan bien para el futuro y que la gente que llegue a pasar por allí no se ponga “a querer llevarse un recuerdo “ y lo dañe. Que respeten esto pues es un bien patrimonial y eso es sagrado para VENEZUELA

  2. Excelente, hallazgo ,gracias, mil gracias por contribuir al desarrollo ARQUEOLÓGICO de VENEZUELA

Deja un comentario