InicioChévereEl ballet despidió a su última gran diva

El ballet despidió a su última gran diva

El deceso de Elisa Alonso, ocurrido este jueves en un centro de salud ubicado en la capital de su natal Cuba, elevó a las altares de las grandes leyendas la impronta de una de las bailarinas clásicas y coreógrafas más importantes del siglo pasado y de lo que va del nuevo milenio.

Nacida como Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, el 21 de diciembre de 1920 en el cuartel de Columbia de La Habana, donde su padre se desempeñaba como oficial de intendencia, la legendaria exponente del arte del cuerpo en movimiento, descubrió su talento a temprana edad.

“Hunguita” o “Hunga”, como era llamada en la intimidad por sus allegados (decían que “parecía una húngara), aprendió a tocar las castañuelas y las danzas españolas durante un viaje que hizo a la península ibérica junto a su hermana mayor, Blanca.

A los 9 años inició su formación en la Sociedad Cultural Pro-Arte Musical de La Habana con el maestro ruso Nikolai Yavorsky.

Comenzó a hacer carrera como Alicia Martínez. Tras su boda con Fernando Alonso, cuanto tenía 15 años, en Estados Unidos, adoptó el apellido de su esposo.

A su llegada a Nueva York estudió con Ludmilla Shollar y Anatole Vilzak, y después con Vera Vólkova en Londres.

Sus primeras apariciones escénicas fueron bailando en musicales en la Gran Manzana.

Alonso fue una de las fundadoras del American Ballet Theatre, y entre 1940 y 1943 se convirtió en una de sus más destacadas figuras.

Es legendaria su participación como la protagonista de Giselle, en noviembre de 1943, en sustitución de la afamada bailarina inglesa Alicia Markova.

A lo largo de su trayectoria, esta incansable artista representó los papeles más importantes de la danza clásica mundial y se convirtió en la primera bailarina del hemisferio occidental en actuar en la entonces Unión Soviética, con el Bolshói y el Kirov.

A partir de 1960 dividió su tiempo entre Cuba y Estados Unidos.

En la isla antillana cofundó el Ballet Nacional de Cuba y, además, se dedicó a formar a varias generaciones de bailarines.

Además, ha sido reconocida como Prima Ballerina Assoluta. Estuvo activa hasta poco antes de su muerte, a los 98 años.

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