Estos fueron los aspectos que detonaron la crisis carcelaria en Ecuador

La violencia viene creciendo en las cárceles con el gobierno de Lenín Moreno. Foto Archivo

En lo que ha sido el peor motín carcelario de la historia de Ecuador, este martes los penales Cuenca, Guayaquil y Latacunga, fueron el trágico escenario en el cual murieron 79 reclusos debido a la creciente violencia que se vive en los centros penitenciarios de la nación suramericana.

Si la cifra ya es alarmante, también lo son las espeluznantes maneras en que las víctimas fueron asesinadas. Decapitaciones y desmembramientos fueron algunas de las imágenes que recorrieron las redes sociales, luego de producirse este baño de sangre entre bandas rivales, en un hecho que superó con creces el total de asesinatos carcelarios del año pasado, que cerró en 48.

La peor masacre carcelaria en la historia de Ecuador, tiene al menos tres aspectos a evaluar por los cuales se incrementa la violencia en sus penales.

1. Aumento del narcotráfico

Los medios ecuatorianos aseguran que han al menos cinco bandas criminales detrás de este motín carcelario: Los Pipos, Los Lobos, Los Chone Killers, Los Tiguerones y Los Choneros, quienes se disputan el liderazgo vacante desde la muerte del líder de este último grupo, Jorge Luis Zambrano, “Rasquiña”.

La actividad del narcotráfico ha tenido un repunte durante los últimos años en Ecuador, justo cuando la proliferación de cultivos se ha incrementado y la actividad exportadora hacia Estados Unidos y Europa, vive su mejor momento en la historia del país, no en vano el portal Inside Crime ha bautizado a Ecuador como la “autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa.”

Fuentes antinarcóticos de Inside Crime revelan que “más de un tercio de la creciente producción de cocaína en Colombia llega actualmente a Ecuador”.

2. Más reos, menos recursos

El aumento del narcotráfico también se ha traducido en un aumento de la población carcelaria de Ecuador, el que no se ha correspondido con una mejoría de las capacidades de supervisión y vigilancia.

La puesta en marcha de políticas neoliberales, y los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional emprendidos por el presidente Lenín Moreno, han implementado planes de austeridad que obligaron al recorte de presupuesto para las prisiones, lo que en su momento generó una ola de protestas en esos recintos de reclusión.

La falta de personal es también una de las razones de las declaratorias de estado de excepción de 2019 y 2020, pues la medida permitió la movilización de efectivos del ejército para enfrentar la violencia en las prisiones ecuatorianas.

3. Hacinamiento

Las dos variables anteriores traen como consecuencia el hacinamiento de los penales ecuatorianos, en los que conviven sin remedio y con escasa vigilancia, miembros de bandas rivales que vienen protagonizando diferentes acciones criminales que desembocaron en la tragedia de este martes.

Según el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), la capacidad carcelaria ecuatoriana es de 28.500 personas. Pero en mayo de 2019, cuando el gobierno decretó el primer estado de excepción, el número de reos sumaba 41.836, un hacinamiento del 42%.

Las cárceles de Cuenca, Guayaquil y Latacunga, donde ocurrieron estos hechos lamentables, concentran el 70% de todos esos reos.

 

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