Ocho décadas de un sueño idealista

Primer director diario Últimas Noticias, Pedro Beroes. Foto: Archivo Fotográfico/ Grupo Últimas Noticias

“No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento” es una famosa frase de Víctor Hugo que se aplica a la perfección a la fundación hace 80 años de Últimas Noticias por un grupo de reporteros visionarios, cuyo olfato les sirvió para ir más allá de la pauta del día y los orientó para la creación de un fenómeno comunicacional que daría de qué hablar por largos años en el periodismo venezolano.

La idea era sencilla: un periódico popular enfocado en las necesidades y gustos de los lectores. El momento era propicio: 1941, el año del ascenso al poder de Isaías Medina Angarita, para muchos el verdadero padre de la democracia venezolana.

Con Medina —a diferencia de su antecesor Eleazar López Contreras quien se caracterizó por el anticomunismo militante al punto de que incluyó en la Constitución la proscripción de las “ideas bolcheviques” en Venezuela— se instala en el país una nueva forma de gobernar, el régimen medinista se muestra dispuesto a aceptar una mayor libertad de pensamiento y de acción política.

Ese mismo año 1941 son legalizados los partidos Acción Democrática y Unión Municipal, fachada del Partido Comunista, las ideas de izquierda dejan de ser perseguidas y los comunistas aprovechan para organizarse y hacer valer el derecho recién estrenado a promover, aunque sea veladamente, los postulados de Marx y Engels en Venezuela.

Fue en ese escenario de deshielo político nacional en el que cinco periodistas ñángaras de la época se inspiraron para sacar adelante un proyecto revolucionario en todo sentido, que a la larga se convertiría en el diario de mayor circulación en la historia de Venezuela.

Francisco “Kotepa” Delgado, Pedro Beroes, Víctor Simone De Lima, Vaughan Salas y Maja Poljak, quienes conformaron la primera junta directiva de Últimas Noticias, tenían muy claro cuál era el periódico que Venezuela necesitaba en aquellos momentos de transición, cuando el país todavía luchaba por deshacerse definitivamente de las ataduras impuestas por la prolongada dictadura gomecista. Los cinco, además de la experiencia en las redacciones de periódicos, tenían en común la afiliación comunista, eran, como todo buen rojo, soñadores de un mundo mejor y militantes en la construcción de ese sueño.

La búsqueda de esa quimera los impulsó a levantar de la nada, con escasos recursos monetarios, una publicación diaria de ocho páginas, con todas sus secciones, por el valor de un centavo.

Apuntaron desde el comienzo a una alta circulación, así lo hacen saber en un editorial publicado en el número gratuito promocional que circuló el 12 de septiembre de 1941, cuatro días antes del estreno oficial del diario:

“El precio de un centavo solo puede ser sostenido sobre la base de un enorme tiraje. Para lograr que la empresa que edita Últimas Noticias nos hiciera un precio asequible. hemos tenido que garantizar un tiraje diario de 15.000 ejemplares”.
El carácter popular de la publicación quedó claro desde el primer número con el lema colocado debajo del logo: “El diario del pueblo”.

Pedro Beroes fue el primer director. Fotos Archivo ÚN

Paso al diarismo moderno

“El 16 de septiembre cuando aparece la primera edición de Últimas Noticias, con el valor de cinco céntimos el ejemplar, se abrió una nueva etapa en el periodismo venezolano… Últimas Noticias inicia en nuestro país el periodismo informativo”, considera Servando García Ponce en La imprenta en la historia de Venezuela.

En otro clásico sobre medios impresos venezolanos, Imagen literaria del periodismo, Humberto Cuenca afirma que Últimas Noticias y El Nacional crearon el periodismo profesional en el país. “Antes, el redactor y el reportero compartían con otras labores las actividades de la prensa”.

Eleazar Díaz Rangel, por su parte, sostiene en La prensa venezolana en el siglo XX, que Últimas Noticias aprovechó el impulso que le había dado El Morrocoy Azul a la prensa popular, pero fue más allá. Para Díaz Rangel, en esa redacción, localizada en el número 10 de Ibarras a Pelota, en el centro de Caracas, se inició el diarismo moderno en Venezuela.

“Desde sus primeros números impactó por su formato, titulación y gráficas, y reporteros en la calle. Al poco tiempo de salir alcanzó alta circulación. Apoyó al Gobierno de Medina Angarita, valoró particularmente los problemas populares y de barrios, y dio una especial dimensión y tratamiento a los hechos policiales”, afirma quien fuera el director de este diario por 18 años.

García Ponce detalla la forma en que trabajaban los reporteros de los demás periódicos para compararla con el método que se implantó en Últimas Noticias: “los profesionales llegaban a las redacciones, leían la prensa del día, comentaban algún chisme político o social, y después del tradicional cafecito se lanzaban por su propia iniciativa en busca del alguna información. Era la rutina diaria y apolillada”.

Por el contrario, en la redacción de ÚN prevalecía “la vocación y el deseo de cumplir con los lectores y con el períódico”, señala García Ponce quien explica que con Últimas Noticias se inician las reuniones matutinas para el balance del número publicado y para establecer la estrategia del día. Se distribuyen las fuentes de información y se discute en equipo, reglas que hoy en día son de aplicación universal para la elaboración de contenidos informativos no solo en las redacciones de periódicos sino en todos los medios de comunicación.

Para Díaz Rangel, a la estrategia desarrollada por Últimas Noticias en esos años de su fundación de discutir cada día con todo el personal periodístico el contenido de la edición del día siguiente “se le puede considerar el primer ensayo de participacion reporteril en la elaboración de la pauta de trabajo”.

En este enfoque hacia los intereses de los lectores y en la vocación de servicio que caracterizó al diario en sus inicios debe haber tenido que ver la ideología de sus reporteros: “Casi todo el personal eran comunistas y el partido consideraba al diario como un órgano a su servicio e influenciado por él”, apunta Miguel Ángel Capriles Ayala en Memorias de la Inconformidad. Capriles, quien tiempo después se haría el dueño absoluto del negocio, estuvo relacionado al periódico desde sus inicios pues trabajaba en Las Novedades, empresa de publicaciones entonces propiedad de Emilio Ramos encargada de la distribución del naciente medio de comunicación.

El nuevo enfoque para la elaboración de los contenidos no tardó en rendir frutos. Las ventas se dispararon y rápidamente creció el prestigio y la influencia del diario en la opinión pública nacional. Sus planteamientos y críticas comenzaron a ser escuchados, el peso de sus informaciones era tal que un error cometido por Ángel Biaggini, abanderado presidencial oficialista, al escribir “entusiasmo” con c en la portada de Últimas Noticias, causó un descalabro en su candidatura y quedó marcado en la historia política de Venezuela.

Sangre caliente

Otra de las razones del éxito de Últimas Noticias en los primeros tiempos fue su dedicación especial a los temas de sucesos, los cuales, según los estudiosos de la prensa, son los más llamativos para los lectores entre toda la gama de contenidos informativos.

“Profundamente influido por el tabloide norteamericano, Últimas Noticias daba la impresión de que salía a la calle con la sangre todavía caliente del último suceso y recogía la gráfica impresionante del homicidio, la catástrofe o el accidente de tránsito que deja sobre la calzada una imagen trágica y retorcida del peatón atropellado”, describe Humberto Cuenca.

El autor utiliza la metáfora de la “ictericia” para referirse a un elemento que impregna las informaciones policiales de Últimas Noticias, el amarillismo, una forma de presentación de las informaciones donde se destacan los elementos más llamativos aunque no sean los más relevantes.

Narraciones escuetas, escritas en prosa fáctica, descarnada y en expresión directa conforman, según Humberto Cuenca, el estilo de redacción de la página de sucesos de Últimas Noticias que se convierte rápidamente y hasta el sol de hoy en la sección que atrae más la atención de los lectores.

Víctor Simone D’Lima, Jefe de Información del diario Últimas Noticias en 1942. En la gráfica con los periodistas, en la antigua sede del diario, antes de la construcción de La Torre de la Prensa. Foto Archivo ÚN

Pleito entre socios

El sueño de los reporteros militantes que fundaron Últimas Noticias de sostener un diario en el que la elaboración de los contenidos se hiciera en función de los lectores terminó en 1948, cuando Miguel Ángel Capriles Ayala tomó el control accionario de la empresa.

En Memorias de la inconformidad, Capriles Ayala cuenta que como consecuencia de una disputa entre los propietarios se le presentó la oportunidad de comprar una cuarta parte del periódico.

“A principios de 1946 me llamó un día Kotepa Delgado para invitarme a verlo esa tarde en la fuente de soda del Rialto, en la planta baja del edificio donde funcionaba Últimas Noticias… Me informó que había estallado un pleito interno entre los socios fundadores y que Víctor Simone De Lima había iniciado un juicio pidiendo la disolución de la sociedad… y que en el curso del juicio podría presentarse la oportunidad de que yo le comprase su parte, el 25%, a De Lima”.

Así ocurrió meses después. Con el juicio perdido, De Lima optó por vender su parte a Miguel Ángel Capriles por 72.500 bolívares, tal como lo refiere este último en sus memorias.

Capriles se mudó entonces al edificio Rialto como nuevo propietario de Últimas Noticias, pero las relaciones con sus socios izquierdistas comenzaron a tensarse, sobre todo porque Capriles desde siempre abjuró del comunismo: “No hay más que hojear las colecciones de esos años para comprobar la evidente influencia comunista en sus páginas, aunque habilmente teñidas de aparente imparcialidad o sensacionalismo”.

El punto de quiebre en la sociedad llegó con la venta de Noticias Gráficas, un diario que montó la empresa en Maracaibo para tratar de repetir en el Zulia el éxito de ÚN. El experimento fue un fracaso desde el comienzo y en abril de 1948, Capriles decidió vender el diario marabino por su cuenta, sin consultarlo con los socios. A partir de entonces vendría una serie de demandas y contrademandas que terminaría con la declaración de quiebra de la empresa y el remate de las acciones solicitado por Capriles, quien hábilmente planeó todo para quedarse con el 100% de la propiedad, como en efecto ocurrió.

Capriles confiesa en Memorias de la inconformidad que para obtener ese triunfo judicial contó con la ayuda de personeros del gobierno, entre ellos Alejandro Oropeza Castillo, quien era entonces presidente de la Corporación Venezolana de Fomento: “Las cosas en el tribunal comenzaron a tomar un cariz más favorable para mí, como ocurre siempre en Venezuela cuando los gobiernos, o alguien ligado a ellos, se inclinan por una de las partes”.

Con Miguel Ángel Capriles como dueño absoluto, Últimas Noticias dejó atrás su pasado comunista y sus páginas comenzaron a proyectar la ideologia de su nuevo propietario, es decir, el anticomunismo visceral y la defensa del capitalismo. Y así se mantuvo la línea editorial de este periódico hasta que pasó a manos de Miguel Ángel Capriles López, quien se dedicó a modernizar todo el conglomerado de empresas heredadas de su padre.

A comienzos del siglo XXI, de la mano de Capriles López, llegó a la dirección de Últimas Noticias un viejo comunista, Eleazar Díaz Rangel, y con el ingreso del profesor el diario pudo volver a sus orígenes.

En 2013 la empresa fue adquirida por Latam Media Group y Díaz Rangel siguió al mando hasta su muerte ocurrida en 2019.

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>