Tensión en Birmania con militares y manifestantes en las calles

Con el Ejército desplegado en las calles del país y tras una larga noche sin internet, los birmanos volvieron a desafiar este lunes la creciente represión de los militares y salieron un día más a protestar, mientras la líder electa, Aung San Suu Kyi, continúa en arresto domiciliario.

Cuando se cumplen dos semanas del golpe de Estado y en un ambiente cada vez más tenso, la policía y soldados dispararon hoy indiscriminadamente con escopetas de aire comprimido para disolver una manifestación en Mandalay, la segunda ciudad del país, según confirmaron a Efe dos testigos, sin que de momento haya cifras de heridos.

Tras una nueva jornada de protestas, se espera para esta madrugada un nuevo corte de internet de ocho horas desde la 01.00 AM (18.30 GMT del lunes) por segundo día consecutivo, según informaron algunos proveedores a sus clientes.

En Rangún, grupos de manifestantes mostraron su rechazo a la junta militar con pancartas que rezaban “Acabad con la dictadura” al paso de los tanques y camiones militares que desde la víspera recorren la mayor ciudad del país.

En la sede del Banco Central, el Ejército desplegó a primera hora de la mañana varios vehículos armados y a más de un centenar de efectivos como un claro mensaje de amenaza a los empleados que han decidido protestar contra el levantamiento militar que acabó con el Gobierno electo de Aung San Suu Kyi.

Una de las bazas más efectivas del movimiento de desobediencia civil contra el golpe están siendo la huelgas iniciadas por los trabajadores del sector de la Sanidad y que están siguiendo muchos funcionarios, lo que está paralizando la Administración.

La presencia militar también se notó hoy en los alrededores de la sede de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido liderado por Suu Kyi, donde se congregaron manifestantes para pedir la liberación de la nobel de la Paz.

Suu Kyi sigue bajo arresto

La popular líder, de 75 años, lleva en arresto domiciliario en su residencia oficial de la capital, Naypidó, desde que el pasado 1 de febrero los militares se levantaran contra el Gobierno electo y detuvieran a parte de sus miembros.

Suu Kyi permanecerá detenida hasta al menos el miércoles, cuando podría comparecer ante un juez, según confirmó a Efe el abogado Khin Maung Zaw.

La hasta ahora consejera de Estado, que ya pasó 15 años de arresto domiciliario durante anteriores gobiernos de juntas militares, ha sido acusada de importación ilegal de un dispositivo telefónico y se enfrenta a una pena de hasta tres años de cárcel.

El abogado de Suu Kyi, que aseguró que todavía no ha podido reunirse con su clienta, apuntó que se espera que la sesión del miércoles se celebre por vídeoconferencia, aunque el juez dijo que todo dependerá de la decisión de la policía.

Incertidumbre

Birmania despertó hoy de una larga noche de incertidumbre después de que a última hora de la tarde del domingo se desplegara el Ejército en las calles y se cortara internet, lo que dejó prácticamente incomunicados a los ciudadanos con el temor a más detenciones y una mayor represión por parte de los uniformados.

El silencio llegó tras una semana de protestas masivas y cuando la población compartía en las redes sociales una avalancha de vídeos de manifestaciones y redadas policiales.

Según el observatorio NetBlocks, el tráfico de internet en Birmania cayó hasta el 14 % de lo habitual desde la 01.00 horas del lunes (18.30 GMT del domingo) y no volvió a la normalidad hasta ocho horas después, en el tercer bloqueo de las comunicaciones desde el golpe de Estado perpetrado por la junta militar hace dos semanas.

Condena internacional

La comunidad internacional sigue denunciando la situación en el país.

“Los arrestos de dirigentes políticos, funcionarios, actores de la sociedad civil y representantes de los medios son muy preocupantes”, dijo el lunes la ONU, insistiendo en que las restricciones de internet y los servicios de comunicación van contra “los principios democráticos fundamentales”.

Por su parte, la diplomática suiza Christine Schraner Burgener, enviada de la ONU, “sigue reiterando al ejército que debe abstenerse de toda violencia y respetar plenamente los derechos humanos, las libertades fundamentales y el Estado de derecho”.

“Cualquier forma de reacción brutal puede tener graves consecuencias”, advirtió.

Estados Unidos detalló hace varios días una serie de sanciones contra varios generales, pidiéndoles que entreguen el poder, hasta ahora en vano.

El lunes, el líder de los militares golpistas, Min Aung Hlaing, paria internacional por los abusos cometidos contra los musulmanes rohinyás en 2017, insistió en que lo que sucedía en el país era “un asunto interno”.

Cientos de miles de personas salieron a las calles en los últimos días, las protestas más importantes desde la “revolución de azafrán” de 2007 liderada por monjes.

Muchos funcionarios –trabajadores del ferrocarril, profesores, médicos– se pusieron en huelga en apoyo del movimiento, y los medios de comunicación locales informaron incluso de deserciones policiales.

Los generales golpistas, que rechazan la legalidad de las elecciones legislativas de noviembre, ganadas de forma abrumadora por la LND, autorizaron los allanamientos sin mandato o las detenciones provisionales sin la autorización de un juez.

AFP

 

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