Trastornos alimenticios: una enfermedad silenciosa

Este 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), una enfermedad silenciosa que afecta tanto a adultos como a jóvenes y no distingue clases sociales.

Los TCA son un conjunto de enfermedades psicológicas graves que conllevan alteraciones de la conducta alimentaria. La persona afectada muestra una fuerte preocupación en relación al peso, la imagen corporal y la alimentación, entre otros.

En entrevista con Últimas Noticias, la doctora y presidenta de la Fundación Ayúdate, Andreina Ramírez, indicó que estos trastornos engloban a enfermedades como la pica, la rumiación, la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.

La pica es un trastorno que se caracteriza por comer cosas que no son alimentos como ti-zas, corchos, papel, entre otros. Entre tanto, el síndrome de la rumiación es cuando se meten algo en la boca y la botan, es decir, las personas devuelven (regurgitan) del estómago los alimentos no digeridos.

En el caso de la anorexia nerviosa las personas que la padecen se caracterizan por tener un miedo exagerado a engordar, esto las lleva a “una restricción del alimento, por eso estas personas tienden a bajar de peso”, dijo Ramírez. Hay dos tipos de anorexia: la restrictiva y la purgativa. En la primera el paciente se restringe de los alimentos, trata de hacer ayunos. En la purgativa la persona puede comer un poquito más que la restrictiva, “pero cuando come ese poco más va a vomitar o hacer ejercicio en exceso o a utilizar laxante”, agregó.

Asimismo, se encuentra el síndrome de la bulimia nerviosa, donde se presenta un miedo a la gordura y un sentimiento de pérdida de control con la comida. En este caso, las personas tienden a tener los conocidos atracones, ingerir alimentos en exceso, pero luego “buscan el método compensatorio, ejercicio en exceso, uso de laxantes y el vómito, para así mitigar el sentimiento de culpa”, explicó la especialista.

Finalmente, está el trastorno por atracón o mejor conocido como comedor compulsivo. El individuo que lo padece realiza periodos de gran ingesta de alimentos, pero a diferencia de la bulimia, éste no realiza ninguna conducta compensatoria. No obstante, sí presentan sentimientos de culpa, bajan y suben de peso de forma arbitraria y padecen depresión y ansiedad.

Diagnóstico. El riesgo de estos trastornos es que los padres por desconocimiento normalicen estas conductas, “tienden a darse cuenta cuando las personas que están ajenas al entorno familiar les llama la atención el nivel de delgadez de sus hijos, o cuando ven que la persona afectada se encierra y llora”, precisó la doctora.

Asegura que “es importante que los representantes se alerten si sus hijos ayunan, hacen ejercicio en exceso, cuentan las calorías, no van al baño, comen desesperadamente, empiezan a aislarse, evitan ir a reuniones”, pues estos son los primeros síntomas. Desde allí se puede atacar la enfermedad. Si los padres perciben los síntomas, la especialista aconseja realizar el método casa, donde el primer paso es comunicarse con sus hijos y expresarle el comportamiento que están observando, explicarles las consecuencias que eso puede acarrear para su salud y comentarles que pueden estar pasando por una enfermedad psicológica que se conoce como TCA; es importante mostrarse dispuesto a ayudarles.

Para poder ayudar a una persona con TCA, se debe buscar el apoyo de dos profesionales: el nutricionista y el psicólogo. Según el estado de la persona se puede tratar con profesionales de psiquiatría, y demás especialidades médicas que requiera el caso.

Efectos de la pandemia. La especialista refirió que una de las consecuencias que ha traído la pandemia del coronavirus es que ha aumentado el número de recaídas de personas que se encontraban en tratamientos por los TCA. “Las llamadas han aumentado y para nosotros tiene que ver con el hecho de que los padres se están dando cuenta de comportamientos que no son normales”, relató.

A inicios de la cuarentena la especialista realizó un estudio en conjunto con el doctor Carlos Zerpa que arrojó como resultado que hay mayor riesgo en personas con la enfermedad de generar mayor ansiedad.

En la investigación se observó que hay una relación estadísticamente significativa entre confinamiento y rutinas, estrés o tensión, dificultades en la comunicación, alteración en el comportamiento alimentario, preocupaciones exacerbadas en torno al peso, al control de la ingesta alimentaria.

Para Ramírez, la lucha contra los TCA es personal, puesto que ella se recuperó de esta enfermedad. Reitera que las personas de-ben dar a conocer las características para poder atender los casos en etapa temprana y ofrece su ayuda a través de fundacionayudate.org.ve.

Causas

  • Factores biológicos. Estos pueden hacer que una persona sea más vulnerable: son la obesidad infantil, problemas tiroideos, problemas con el azúcar, alergia alimentaria, entre otras.
  • Factores psicológicos. Rasgos psíquicos como el perfeccionismo, la búsqueda de aprobación, el temor a la crítica, la baja autoestima, la depresión o la ansiedad, facilitan la aparición de los tcA.
  • Factores culturales y sociales. los medios de comunicación y la publicidad imponen la “delgadez” como ideal y como sinónimo del éxito social; por eso algunas personas consideran que ser físicamente “perfectos” es estar delgados.
  • Factores de riesgo. como los antecedentes familiares, ya que con ellos se presenta una probabilidad significativamente mayor de que los trastornos de la alimentación ocurran en las personas cuyos padres o hermanos hayan presentado un trastorno de este tipo. Asimismo, el estrés generado por problemas laborales, personales y familiares, que generen cambios en los hábitos tradicionales, pueden hacer que una persona presente un trastorno.
 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>
				
			
WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com