Cuatro veces Marte

Este es el Perseverance, ya en Marte, junto al drone Ingenuity.

En paralelo a la pandemia que azota al mundo, la tecnología humana llegó este mes al planeta Marte tres veces. Tres sondas de tres países distintos lograron en febrero de 2021 la hazaña de cruzar la que por ahora es nuestra última frontera. Con ese trío de epopeyas se reaviva en el imaginario de la humanidad esa gran fascinación y curiosidad por el planeta rojo que especialmente desde el siglo XX ha acaparado no solo los escenarios científicos, sino también los de la cultura popular, marcando un cuarto viaje que más tiene que ver con deseos, aspiraciones, fantasías y afán de trascendencia.

Específicamente, las tres naves exploradoras que hoy surcan territorios del planeta rojo son la sonda Al Amal (Esperanza) de Emiratos Árabes Unidos; la Tianwen-1, de la agencia espacial de China; y el Perseverance de la NASA, EEUU.

El cuarto viaje —el que ha llegado aún más lejos— comenzó mucho antes, en la literatura, el cine y los medios masivos, con libros como “La guerra de los mundos” (1898) de H. G. Wells; series como “Mi marciano favorito” (1963-1966); y películas como “Robinson Crusoe en Marte” (1964), “Total Recall” (1990), “Marcianos al ataque” (1996) y el clásico contemporáneo “Misión Rescate” (2015), cuyo nombre original en inglés es “El Marciano”, igual que la novela best seller de dónde parte el guion. Sobre el planeta rojo hasta cantó David Bowie, con su emotivo hit “Life in Mars”.

Mi marciano favorito fue una serie de TV

Más cerca, las productoras de los servicios de streaming también se han anotado con este tema taquillero con la serie de Netflix “Mars”, realizada en asociación con National Geographic y que plantea un modo discursivo que mezcla ficción y realidad; y de la misma casa, el drama “Lejos” (2020), que por momentos se acerca más al melodrama que a la ciencia ficción, pero igual satisface a la fanaticada.

Marte es una quimera

La fascinación sobre lo que hay más allá de nuestra bóveda celeste es tan antigua como la propia humanidad y común a todos los pueblos del mundo.

Tratando de delimitar esta historia a los siglos más recientes, a Occidente y a la cultura popular, es imprescindible hablar de Julio Verne y su novela “De la Tierra a la Luna” o el filme mudo “Viaje a la Luna”, de George Méliès, cuyo fotograma de nuestro satélite siendo horadado por un cohete en su ojo derecho se ha asumido como símbolo del cine mismo. Y si hablamos de cultos que llegan casi a la religiosidad, las amplias legiones de fanáticos de Star Wars y Star Trek.

Viajar al espacio, conocerlo, explorarlo e interactuar con él no solo hace viajar a la mente a territorios inexplorados, sino también a tiempos inexplorados, al futuro. Es una asociación indivisible, así que se trata por partida doble de territorio virgen para la imaginación pura, y consecuentemente en una obsesión humana.

Dentro de ese gran relato que es la conquista del espacio exterior, ningún otro subtema es tan atrayente como el planeta Marte. Su llamativo color rojo, su nombre tan evocativo, las fantasías sobre si hay vida o no en su superficie, las historias sobre un futuro arribo de la humanidad a sus parajes, establecer una colonia, construir una segunda casa, una segunda civilización, tener una segunda oportunidad como especie… no se igualan a lo que fantaseamos sobre cualquier otro de nuestros astros vecino. Y en base a esa idea ha volado nuestra imaginación en un viaje sin pausas que ha durado siglos y se ha alimentado con los datos que la ciencia ha ido aportando a cuentagotas.

“Tenemos que llegar a Marte porque nos protege de la extinción. Hay todo tipo de cosas que pudieran pasar en la Tierra y matar a todos los humanos en el planeta. Pero una vez que los humanos estén en dos planetas distintos, la posibilidad de extinguirnos cae casi a cero”, dice un vocero de la cultura popular, el estadounidense Andy Weir, autor de la novela El Marciano.

Desde el mundo de los negocios, dice Elon Musk, CEO de SpaceX (Y el hombre más rico del mundo): “Llegar a Marte será arriesgado, peligroso, incómodo, pero será la mayor aventura en la historia de la humanidad”. Ambas declaraciones forman parte de las entrevistas plasmadas en el primer episodio de la mencionada serie Mars, de Netflix y NatGeo.

Nuestra historia en Marte

Luego de las hazañas de la perrita Laika, de Yuri Gagarin, de Valentina Tereshova, y de la llegada del ser humano a la Luna en el Apollo 11 en 1969, las fronteras científicas de la humanidad fueron empujadas hacia el planeta rojo en una reedición de la carrera espacial que ha involucrado a varias potencias mundiales.

Porque la exploración de Marte no es un campo científico que se inaugura, al contrario, aunque ningún ser humano ha posado sus pies sobre el planeta, se trata de un territorio ampliamente investigado.

Contrario a lo que pudiera pensar el lector promedio, los soviéticos fueron los primeros en intentar y lograr llegar a Marte. Las sondas Mars 1960A y Mars 1960B, lanzadas en 1960, fueron las primeras lanzadas desde la Tierra con destino al planeta vecino, pero no consiguieron escapar de la órbita terrestre y fueron destruidas. Mejor suerte tuvo la Mars 1, que en 1962 trató de sobrevolar el planeta a una distancia de 11.000 km; y aunque no llegó tan cerca, fue el en el primer objeto humano en aproximarse al astro rojo.

En 1964 Estados Unidos envió la Mariner 3, que fracasaría por problemas de ingeniería. En 1965, la Nasa envió la Mariner 4 que consiguió transmitir las primeras fotografías de Marte tomadas en su cercanía. Por su parte, la Zond 2 de los soviéticos lograría sobrevolar Marte en 1965 a una distancia de 1.500 kilómetros, pero sin enviar datos.

En 1969 llegaron las Mariner 6 y 7 de Estados Unidos, sobrevolando la superficie del planeta a unos 3.500 kilómetros de altura. Ambas consiguieron enviar unas 200 fotografías.

En 1971 el Mariner 9 se convirtió en el primer objeto humano en orbitar el planeta, de hecho, fue su primer satélite artificial, y ese mismo año la Unión Soviética se convierte en la primera potencia que logra posar en la superficie un vehículo de exploración controlado a distancia con su Mars 2.

Los soviéticos siguieron investigando con las sondas Mars 3, 4, 5, 6 y 7 con distintos niveles de éxito y fracaso.

En 1976 EEUU hace descender en el planeta las sondas Viking 1 y Viking 2 que consiguen transmitir fotografías de la superficie desde las planicies de Chryse y Utopía. Permanecieron activas hasta 1982.

En los 90 varias misiones de EEUU y los rusos siguieron su curso sin gran balance positivo. Hasta que en 1997 llega a Marte la Mars Pathfinder de la Nasa, un vehículo para pruebas de tecnologías nuevas.

La primera sonda orbital japonesa al planeta, llamada Nozomi, fue lanzada en 1998, sobrevoló Marte el 14 de diciembre de 2003, pero varios fallos condujeron al fracaso de la misión.

En 2001 EEUU envió a Marte a la Mars Odyssey que se acomoda en una órbita marciana de 2 horas. Descubre la existencia de hielo, lo que apoya la teoría de las grandes cantidades de agua en Marte y provoca entusiasmo por lo que eso significa para una futura misión tripulada, es decir, con personas.

En 2003 Gran Bretaña en colaboración con la Agencia Espacial Europea envía a la Mars Express que permanece en órbita y al Beagle 2 que desciende a la superficie pero no vuelve a emitir señales de vida desde entonces. Al mismo tiempo, EEUU envía con éxito al Spirit y al Opportunity.

La nave Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA llegó a Marte en 2006. En 2007 se efectuó el lanzamiento de la sonda Phoenix que aterrizó en el polo norte del planeta.

En 2011 se lanzó la sonda rusa Phobos-Grunt con destino al satélite de Marte Fobos, pero luego de orbitar la Tierra algunos días sus sistemas electrónicos fallaron al intentar ponerlo en camino a su destino.

El 26 de noviembre de 2011 fue lanzada la Mars Science Laboratory, conocida como Curiosity. Y en 2014 un nuevo país inscribió su nombre en la exploración marciana: India, con el satélite Mangalyann.

Desde entonces la ruta no volvió a ser transitada, hasta este año por partida triple.

Febrero 2021

Ahora echemos un vistazo a las tres misiones a Marte que este año volvieron a poder al planeta en boca de todos. Se trata de proyectos muy distintos entre sí, con distintas motivaciones y objetivos.

En el caso de Al Amal, de Emiratos Árabes Unidos, fue pensada en el marco de las celebraciones del 50º aniversario de la independencia del país de los británicos. La sonda se fabricó en parte en el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado, en EEUU, y otra en suelo de EAU.

Se lanzó el 19 de julio de 2020 desde el Centro Espacial de Tanegashima (Japón). Su objetivo es mantenerse como satélite del planeta rojo para realizar exploraciones atmosféricas durante los dos años que se calcula tenga de operatividad.

En cuanto a la Tianwen-1, la misión lleva a Marte un orbitador, un módulo de aterrizaje y un rover. El lanzamiento se efectuó el 23 de julio del año pasado y entró en órbita marciana el pasado 10 de febrero, con planes de hacer exploraciones a distancia para aterrizar en la superficie dentro de siete meses.

Las principales prioridades de la misión incluyen encontrar vida tanto actual como antigua, evaluar la superficie y el medioambiente del planeta.

Finalmente, la más sonada en los últimos días, la sonda Perseverance es una muy sofisticada misión de la Nasa, y se trata del vehículo más pesado y más complejo puesto por el ser humano en la esfera vecina.

Fue lanzado el 30 de julio de 2020 desde Cabo Cañaveral en Florida y aterrizó en Marte el 18 de febrero de 2021. Su diseño es casi idéntico al rover Curiosity; cuenta con siete instrumentos científicos para estudiar la superficie marciana empezando desde el cráter Jezero. También lleva a bordo 23 cámaras y dos micrófonos.

En la misión también participa el helicóptero explorador Ingenuity, primera aeronave humana que sobrevolará dentro de Marte.
Su trabajo también será buscar indicios de vida en Marte y recolectar muestras que la Nasa aspira poder rescatar con una misión tripulada en al menos una década.

Primera foto de Marte enviada por “Percy”.

“Percy”, como ya se le apoda, ya se ha metido en el bolsillo a los entusiastas de la exploración astronómica con la transmisión en vivo de su aterrizaje, sus primeras fotografías de la superficie del planeta y el primer audio jamás escuchado proveniente de Marte.

Con Marte, la carrera espacial parece reeditarse, y además de las potencias mundiales hoy entran en juego nuevos actores que prometen jugarse a Rosalinda: las empresas privada. Y más específicamente SpaceX, del ya citado Elon Musk. Esta corporación no solo ya es contratista de la Nasa y pionera del turismo espacial, sino que tiene sus propios planes tanto de viajar al planeta vecino, y de establecer una colonia humana.

Se trata de tres viajes extraordinarios que esta generación tiene la suerte de atestiguar, que van en paralelo con el cuarto viaje permanente: el de la mente humana soñando con cruzar nuevas fronteras.

 

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