El 2020 trae otra sorpresa: 21 de diciembre se podrá ver la Estrella de Belén

Otro acontecimiento que hará inolvidable al 2020: después de 800 años la estrella de Belén se posará sobre el firmamento para deleite de creyentes, entusiastas de la astronomía y admiradores de la cúpula nocturna. El lucero que según la Biblia guio a los Reyes Magos para ir al encuentro con el niño Dios volverá a verse gracias a un fenómeno natural que no sucedía desde la Edad Media. Por varios días circundantes a la navidad, el espectáculo estelar estará disponible para todos los habitantes del planeta.

El primer dato importante a precisar es que, aunque la llamemos “estrella de Belén”, realmente no es una estrella. Lo que veremos es la conjunción de Júpiter y Saturno, los dos planetas más grandes del Sistema Solar, que al estar en órbitas muy cercanas el espectador terrícola los apreciará a simple vista como un solo cuerpo celeste de extraordinario brillo.

En Venezuela el acontecimiento podrá avistarse perfectamente. La recomendación es pescarlo luego del atardecer de los días cercanos al 21 de diciembre. Siga leyendo para conocer la historia sagrada y obscena de este curioso fenómeno bíblico, así como las mejores recomendaciones para apreciar en todo su esplendor una experiencia única, privilegio de esta generación.

La verdad de la estrella

“Los magos prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró en el lugar en que estaba el niño. Al ver la estrella se alegraron mucho, y habiendo entrado a la casa, hallaron al niño que estaba con María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus cofres le ofrecieron sus regalos: oro, incienso y mirra”.

Lo cuenta el apóstol Mateo en el segundo capítulo de su evangelio, la única referencia bíblica de la estrella de Belén, suficiente para convertir al excepcional astro en un símbolo indiscutible de navidad, además de cubrir el tema de un gran manto de curiosidad religiosa y científica.

Aunque las propias Sagradas Escrituras advierten que no son testimonio cien por ciento fiel de la historia, por siglos se le ha buscado dar veracidad al origen certero de muchos de los acontecimientos allí narrados. Algunos se han confirmado, otros no. Y que sigue en tela de juicio es la existencia de la estrella de Belén.

Para algunos es pura ficción, para otros fue un acontecimiento milagroso y para un tercer grupo un verídico evento astronómico gracias a cuya referencia es posible rastrear la fecha exacta del nacimiento de Cristo.

Dentro de ese tercer grupo se debaten varias teorías. Una habla de la estrella Alfa Centauri, la más próxima a nuestro Sistema Solar, que para el tiempo cercano año 1 se encontraba en un momento de óptima visibilidad en la Tierra. Otra conjetura refiere que los magos de Oriente pudieron haber visto una súper nova. Y luego aparece la hipótesis que habla de la conjunción entre dos maxi planetas, ofreciendo el fenómeno natural que se repite este mes.

El primero en asociar la estrella de Belén con la conjunción interplanetaria fue el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler (1571-1630), quien en 1614 se atrevió a afirmar que la estrella de Belén del relato bíblico no se trataba como tal de una estrella, sino de una de las múltiples conjunciones entre Júpiter y Saturno, una de las cuales ocurrió en el año 7 a. C.

Primera llamada

El investigador Mark Kidger, autor del libro La estrella de Belén (1999) entre otras obras dedicadas a la observación astronómica, dice en un artículo publicado por el Instituto de Astrofísica de Canarias que descifrar el origen del relato de la estrella y de los Reyes Magos ha ocupado a estudiosos de varias ramas del saber desde los primeros siglos de nuestra era.

Señala este científico que aunque el evangelio de Mateo es el único de la Biblia que habla de la estrella, hay otras dos referencias históricas que la mencionan: el protoevangelio de Santiago -uno de los textos escritos como un evangelio pero que nunca fue incorporado en la Biblia por objeción de la jerarquía eclesiástica y que, junto con otros, forma los Evangelios Apócrifos- y la otra es una carta escrita por San Ignacio de Antioquia, quizá unos 50 años después de escribirse el evangelio de Mateo.

La referencia de Ignacio es muy escueta: “su luz fue indecible y su novedad causó asombro”. Santiago, en cambio, amplia el contenido de Mateo. Dice: “Vimos como una estrella indescriptiblemente grande apareció de entre estas estrellas y las deslumbró tal como ya no lucían y así supimos que un Rey había nacido para Israel”.

Kidger se pregunta por qué si fue un acontecimiento natural tan vistoso ninguno de los otros evagelistas lo meciona, e incluso en el propio texto de Mateo pareciera que solo los Reyes Magos pudieran avistarlo. Aún así, hace varias conjeturas que lo llevan a esbozar una teoría sobre la existencia del fenómeno.

En primer lugar descarta algunas de las suposiciones populares que dicen que la estrella de Belén pudo ser Venus, el cometa Halley o el Hale-Bopp, un meteoro o una supernova (una estrella que sufre una explosión que la destruye). El estudioso es más cercano a la teoría de la conjunción, pero haciendo varias salvedades.

La primera, que de ser cierta esta teoría la fecha del nacimiento de Cristo está mal calculada y además que no se trataría de una conjunción cualquiera sino de una “triple conjunción”, ubicándola exactamente en la constelación de piscis.

La segunda es que la cercanía de Júpiter y Saturno estuvo acompañada de otro evento detectado por los astrónomos chinos y coreanos en la misma época: una nova (estrella que sufre una explosión que aumenta repentina y exponencialmente su brillo por un tiempo determinado) observada cerca de la estrella Theta Aquilae en marzo de 5 a.C.

Para Kidger, los Reyes Magos pudieron tomar la triple conjunción como un primer anuncio y el nova, que debió ser visible por varias semanas, como la llamada definitiva del nacimiento del Mesías.

¿Cómo la veo?

La conjunción de Saturno y Júpiter podrá verse en todos los puntos del planeta, pero su mejor lugar de apreciación será en las regiones cercanas a la línea del Ecuador, lo cual favorece a Venezuela.

Como se mencionó antes, el mejor momento es el atardecer del 21 de diciembre, día del solsticio de invierno, sin embargo, lo previsto es que pueda avistarse en el hemisferio norte desde el 16 hasta 25 de diciembre. Una sola condición aplica: que las condiciones meteorológicas lo permitan. Muchas nubosidad o polución juegan en contra.

Se disfrutará a simple vista. No hace falta ninguna herramienta especial para divisar el fenómeno ni mucho menos para proteger la vista. Se ve igual que puede verse cualquier estrella en el cielo nocturno. Claro, tendrán ventaja quienes posean un telescopio para acercarse y ver al lucero con mayor detalle.

Aunque va a ser identificable a simple vista, las personas con teléfono celular inteligente pueden ubicarse en la cartografía de la bóveda celeste con una de las muchas aplicaciones de uso gratuito que hay en Google Play Store o en Apple App Store, tales como Sky View, que además ofrece la ubicación y observación de los astros a través de realidad aumentada.

Es importante mantenerse pendiente de cuentas en redes sociales como las de Planetario Humboldt, que suelen publicar instrucciones para facilitar el disfrute de espectáculos astronómicos en suelo local.

“Las alineaciones entre estos dos planetas son bastante raras, ocurren una vez cada 20 años, aproximadamente, pero esta conjunción es excepcionalmente rara debido a lo cerca que parecerán estar los planetas entre sí. Tendría que retroceder hasta justo antes del amanecer del 4 de marzo de 1226 para ver una alineación más cercana entre estos objetos visibles en el cielo nocturno“, explicó a Forbes el especialista astrónomo de la Universidad Rice Patrick Hartigan.

Quienes hoy son niñas y niños quizá tengan una segunda oportunidad para disfrutar de la conjunción entre Saturno y Júpiter ya que volverá a suceder en el año 2080. Luego deberán esperar varias generaciones porque la siguiente ocasión será cerca del año 2400. Una razón de peso para incluir esta cita con los astros en nuestro calendario de navidad.

 

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