Inna, la “emperatriz” que se puso la vacuna rusa

La periodista es apodada "la emperatríz" por ironizar en un video sobre Guaidó

Aunque se desempeña desde hace varios años como ancla del canal RT en español, Inna Afinogenova se hizo conocida entre el gran público en enero de 2019 cuando se viralizó un video suyo en YouTube en el que se autoproclamaba emperatriz de Rusia.

La sátira, que iniciaba con humor negro su análisis sobre la noticia de la autoproclamación de Juan Guaidó en Venezuela, ocasionó que desde entonces la reportera y youtuber fuera conocida con el mote de “La emperatriz”.

La joven reportera, desde septiembre de este año participa como voluntaria en la tercera fase de pruebas de la vacuna Sputnik V y ha hecho pública su experiencia relatando el momento a momento a través de su canal de Telegram. Busca dejar claro que la mayoría de lo que se dice contra el fármaco autorizado por Moscú entra dentro de la categoría de fake news.



“Hoy empecé los preparativos para ponerme la vacuna Sputnik contra el covid en el marco de la tercera fase de ensayos clínicos. Fuimos varios voluntarios de RT. Nos hicieron un examen completo, firmamos unos papeles y en caso de que los resultados sean óptimos, en dos días nos aplicarán la primera dosis de la vacuna”.

Así comenzó, el 18 de septiembre pasado, el diario de la joven periodista en Telegram que construye con textos, fotos y videos. Subraya que la vacuna rusa es segura y que cumple con todos los estándares científicos, también que se involucró fruto de una determinación totalmente autónoma.

Le fue aplicada la primera dosis el 18 de septiembre

“Mi participación en este ensayo no tiene nada que ver con mi trabajo, sino que es una decisión personal muy meditada. En la situación en la que estamos, habría participado en los ensayos de cualquier vacuna, sea la rusa, la china, la cubana o la de cualquier gran farmacéutica. Tuve acceso a esta y me inscribí. La decisión de compartirles información sobre cómo me va tampoco tiene que ver con mi trabajo. Creo que es de interés general y sería estúpido no informar de esta experiencia contando con la audiencia con la que cuento”, dijo el 13 de octubre cuando le fue aplicada la segunda dosis del fármaco.


¿Quién es Inna?

Vive en Moscú. Tiene más de medio millón de seguidores en su canal de YouTube, 22 mil 500 el Telegram y es uno de los rostros más emblemáticos de RT. Con sus números podría encajar perfectamente en esa nueva casta de celebridades que llaman “influencer”; no obstante, son pocos los detalles personales sobre Inna que se pueden encontrar en internet, en parte gracias a ella misma.

Por ejemplo, no actualiza su cuenta en Instagram desde 2017, pero en contraposición, la cuenta de su canal Ahí les va está dedicadamente administrada con contenidos complementarios a los que ofrece en Youtube. En Twitter, por su parte, ostenta 230 mil seguidores, que leen y participan con atención en sus trinos, todos los cuales tienen que ver con su trabajo periodístico y con la actualidad noticiosa internacional, en especial latinoamericana, donde está su nicho principal. Todos sus contenidos son en perfecto español con acento de España.

Actualmente es subdirectora del portal informativo de RT en la web. En sus apariciones y redes sociales suele ironizar sobre ser un “bot ruso” o un “títere al servicio del Kremlim”. El característico estilo de su narración, siempre impregnada de ironía inteligente y de ácida crítica a los medios hegemónicos y a los gobiernos de derecha, no le resta seriedad a su trabajo, por el contrario, todo lo que comparte es realizado con evidente intención informativa y pedagógica.

Una en 40 mil

La experiencia que Inna relata en Telegram desde hace más de dos meses es compartida con el resto de los otros 40 mil participantes de la tercera fase de pruebas clínicas de la Sputnik V. Eso lo reitera enfáticamente Inna en sus reportes porque gran parte de la mala fama que se le achaca a la vacuna rusa es que no fue suficientemente probada y que contó con muy limitados sujetos de prueba, una mentira que incluso revistas científicas de gran prestigio como la británica The Lancet han echado por tierra aunque los grandes medios no se den por enterados.

“Me harté de tenerle miedo al virus y en cuanto se anunció que se buscan voluntarios corrí a rellenar los papeles. Con eso también me gustaría aclarar que este tema no tiene nada que ver con mi trabajo, es una decisión personal. Dan entre ternura y risa sardónica los mensajes de la gente que me escribe que lo hago para que no me echen de RT (o sea: me someto a algo que, según ellos, me matará o como mínimo me dejará discapacitada para que no me despidan, jajaja). De verdad, algunos parecen haberse salido hace una hora de la película ‘Good Bye Lenin!’. Tengo una familia y me cansé de preocuparme por ellos todos los días desde marzo. Prefiero probar lo que sea que nos dé algo de esperanza cuanto antes en mí a ver si funciona, y en caso de que funcione llevarme corriendo a mi madre a hacerse lo mismo. Es así de simple”.

Eso lo compartió luego de colocarse la primera dosis. En el mensaje también contó que esa primera noche tuvo fiebre y dolor en el pecho, al igual que muchos de sus compañeros de experimento.

Además de su experiencia personal, la periodista también ha explicado en sus mensajes el funcionamiento de doble vector y doble dosis del fármaco, cómo logró ser seleccionada luego de cumplir varias pruebas físicas y cómo interactúa con el personal médico a través de una aplicación que debió descargar en su celular donde debe reportar diariamente su estado de salud.

Detalló que de los 40 mil que participan, 10 mil no recibieron la vacuna sino un placebo, tal como lo establecen los protocolos para este tipo de procedimientos. Aunque en un primer momento Afinogenova pensó que podría ser una de las personas de la minoría de control, los efectos secundarios y una prueba de laboratorio realizada luego de la segunda dosis la disuadieron de la idea.

Lo escribió el 5 de noviembre: “Me acaban de llegar los resultados del test de anticuerpos que me hice ayer. Tengo anticuerpos y muchos. Antes de vacunarme no los tenía, los generó la vacuna. Sobre los efectos indeseados: fiebre 38.4 el día de la primera inyección (que bajé con paracetamol), debilidad, jaqueca. Después de la segunda inyección no tuve ningún efecto adverso. Ahora: a vivir”.

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