Laquintasaura y Tachiraptor, cómo eran los dinosaurios venezolanos

En el período jurásico del Mesozoico, hace 201 millones de años aproximadamente, vivieron en nuestra zona andina venezolana dos pequeños dinosaurios: Laquintasaura venezuelae y el Tachiraptor admirabilis.

Estos especímenes prehistórico “gochos”, cuya presencia ignoramos hasta finales de 2014, no eran como esos enormes dinosaurios y súper temibles de las películas.

Estos no medían más de un metro y medio y se alimentaban de maneras distintas.

Mientras Laquintasauria comía plantas y posiblemente insectos, por la forma de sus dientes; el Tachiraptor lo hacía de animales; quizás tortugas, cocodrilos, lagartos o hasta dinosaurios si eran más pequeños que ellos.

Laquintasauria y Tachiraptor

Laquintasaura, que medía apenas un metro, pertenecía al grupo de dinosaurios ornitisquios, que se caracterizaban por sus caderas de aves y sus preferencias para comer: plantas.

Sus patas, justo debajo de las caderas, les permitía correr más rápido que otro animal.

El Tachiraptor, de un metro y medio, pertenecía al grupo de dinosaurios terópodos carnívoros, los cuales ocupaban la cúspide de la pirámide alimentaria en el mundo de estos animales prehistóricos.

Este tipo de dinosaurios eran unas máquinas asesinas.

Sus cuerpos estaban hechos para capturar, matar y desmembrar a sus presas. Corrían sobre sus dos fuertes patas traseras y algunos se ayudaban con sus manos para acabar con sus víctimas.

Como la mayoría de los dinosaurios, ponían huevos y andaban en dos patas debajo del cuerpo, y no a los lados como los reptiles.

Sobre su piel, es posible que la del Tachiraptor fuera escamosa como la de los lagartos y cocodrilos, mientras que la de Laquintasauria pudo haber tenido plumas.

Formación La Quinta

Hasta el 2014 muchas investigaciones daban por sentado de que en la zona paleo ecuatorial, en la que se encuentra nuestro territorio, no vivieron dinosaurios.

No obstante, en la década del ochenta, el hallazgo de fósiles en la Formación La Quinta, localizada en Los Andes Venezolanos, por parte de paleontólogos franceses, generó la curiosidad de al menos dos investigadores criollos.

Pero no fue hasta la década del noventa que científicos venezolanos deciden adentrarse en ese yacimiento fósil del periodo jurásico para confirmar sus dudas sobre la existencia o no de algún dinosaurio en Venezuela.

Fósiles de dinosaurios

Los fósiles del primer dinosaurio venezolano fueron encontrados a la altura del corte de carretera entre las localidades de La Grita y Seboruco, en el estado Táchira.

Esto ocurrió unos 20 años antes de publicarse las conclusiones del estudio de estos huesos.

Mientras que los fósiles del segundo espécimen prehistórico venezolano se encontraban a unos 4 km al noroeste de la localidad de La Grita, municipio Jáuregui, estado Táchira.

Esto pasó un año y ocho meses antes de su análisis y publicación de los resultados de la investigación.

Ambos especímenes parecen haber vivido en nuestro territorio hace unos 200 millones de años, en el Jurásico más antiguo.

Y es hasta posible que el Tachiraptor admirabilises, que era terópodo, una bestia carnívora, hubiera sido el depredador de Laquintasaura venezuelae, un ornitisquio hervívoro.

Laquintasaura venezuelae es un dinosaurio ornitisquio.

Laquintasaura, el primer dinosaurio venezolano

Laquintasaura venezuelae es el primer dinosaurio de Venezuela y del norte de América del Sur.

Su hallazgo desmonta la hipótesis de que esta región del continente era inhóspita para los primeros dinosaurios.

Un dinosaurio ornitisquio

Laquintasaura es un dinosaurio ornitisquio “cadera de aves” paleo ecuatorial. No obstante, se puede diferenciar de otros ornitisquios tempranos por características dentales.

La mayoría de los elementos craneales hallados en la Formación La Quinta, como el yugal, postorbital, cuadrado, elementos de la caja craneana, son similares a los de otros ornitisquios primitivos.

Los dientes encontrados son únicos entre los ornitisquios (y los dinosaurios en general), con coronas excepcionalmente alargadas, apicalmente ahusadas que a veces son ligeramente recurvadas.

Asimismo, Laquintasaura exhibe un patrón de crecimiento similar a los ornitisquios de cuerpo pequeño geológicamente más jóvenes como los Scutellosaurus “lagarto de escudo pequeño” y los Fruitadens “diente de Fruita”.

Los ornitisquios eran los herbívoros de gran tamaño dominantes de muchos ecosistemas terrestres del Mesozoico Tardío.

Características de Laquintasaura

De un solo metro de alto y 25 metros de cadera, este es el primer ornitisquio basal recuperado de depósitos terrestres directamente asociados con una fecha radioisotópica precisa.

El fémur más grande tiene 90 mm de longitud, lo que corresponde a una longitud corporal total de aproximadamente 1m según las comparaciones con otros ornitisquios bípedos.

Caminaba sobre sus dos patas traseras y se alimentaba de helechos y posiblemente de insectos por las curvas largas en algunos de sus dientes.

Laquintasaura está representada por abundantes dientes, costillas y fajas, y restos craneales, de extremidades y vertebrales más escasos

Su nombre genérico es la unión de “Laquinta”, que es la formación rocosa del municipio Jáuregui donde fueron descubiertossus restos fósiles, y del latín ‘saurus’, que traduce lagarto; mientras que su especie, venezuelae, se le puso por el y país y pueblo de Venezuela.

Tachiraptor admirabilises era un dinosaurio terópodo.

Tachiraptor, la segunda especie prehistórica venezolana

Tachiraptor admirabilis es el segundo dinosaurio de Venezuela y del norte de América del Sur.

Su hallazgo desmonta la hipótesis de que esta región del continente era inhóspita para los primeros dinosaurios.

Un dinosaurio terópodo

Tachiraptor era un pequeño terópodo, “”bestia, con una longitud corporal estimada ligeramente superior a 1,5 m.

La tibia, hallada en la Formación La Quinta, de aproximadamente 25 cm de largo, tiene en promedio 20 mm de ancho a lo largo de la diáfisis media.

Estas proporciones esqueléticas son compartidas por otros terópodos basales de tamaño correspondiente como el Syntarsus y el kayentakatae.

No obstante, los huesos aislados (isquion y tibia) del Tachiraptor se diferencian de todos los miembros previamente conocidos del grupo por un conjunto único de características de sus articulaciones tibiales.

Su tibia e isquion referido se encontraron en la misma localidad.

Tienen señales filogenéticas concordantes, tamaños relativos equivalentes y son los únicos restos inequívocos de terópodos recuperados de la Formación La Quinta, después de más de 20 años de investigación.

Características del Tachiraptor

Tachiraptor, como los terópodos, era carnívoro.

Su nombre genérico deriva de Táchira, el estado venezolano donde se encontró el fósil, y del latín ‘raptor’, que traduce ladrón, en referencia a los probables hábitos depredadores del animal.

Su especie hace honor a la Campaña Admirable de Simón Bolívar, en la que La Grita, situada a unos 4 km del yacimiento donde se encontraron los fósiles de Tachiraptor, en el municipio Jáuregui, Estado Táchira, jugó un papel estratégico.

Fósiles del Tachiraptor hallados en la Formación La Quinta, en el estado Táchira.

Las investigaciones: Laquintasaura y el Tachiraptor

Aunque los fósiles de Laquintasaura y el Tachiraptor fueron descubiertos en periodos distintos, las conclusiones de sendos estudios no se conocieron hasta 2014, con apenas un mes de diferencia en la revista científica británica The Royal Society.

El 22 de septiembre de 2014 se conoció a través del artículo científico “Un ornitisquio paleoecuatorial y nuevas limitaciones para la diversificación temprana de los dinosaurios” que se había encontrado en Venezuela una especie única de dinosaurio que llamaron Laquintasaura.

El equipo investigador estuvo conformado por Paul M. Barrett, del Museo de Historia Natural del Reino Unido;Richard J. Butler, de la Universidad de Birmingham; Roland Mundil, del Centro Berkeley, en Estados Unidos;

Torsten M. Scheyer, de la Universidad de Zúrich; Randall B. Irmis, del Museo de Historia Natural de Utah, en Estados Unidos, y Marcelo R. Sánchez-Villagra, venezolano de la Universidad de Zúrich.

El 1 de octubre de 2014, un segundo artículo científico titulado “Nuevo dinosaurio (Theropoda, tallo-Averostra) del Jurásico más antiguo de la formación La Quinta, Andes venezolanos” reveló el hallazgo de otro dinosaurio único en el mundo, el Tachiraptor.

El equipo investigador estuvo compuesto por Max C. Langer, de la Universidad de Sao Paulo, Brasil; Ascanio D. Rincón, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC);

Jahandar Ramezani, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos; Andrés Solórzano, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC); y Oliver W. M. Rauhut, de la Universidad de Múnich, en Alemania.

Hasta ambos hallazgos, paleontólogos sólo habían registrado fósiles de dinosaurios únicamente en zonas bajas de América del Sur y el Norte de América.

¿Dónde reposan los fósiles de estos dinosaurios?

Aunque en Venezuela se encuentren los fósiles de Laquintasaura y Tachiraptor, estos no están exhibidos en ninguna parte.

Los fósiles de Tachiraptor, su tibia derecha y el isquion izquierdo proximal, se encuentran en la colección científica del IVIC, en Caracas.

En cuanto a Laquintasaura, algunos de sus restos fósiles se encuentran en el Museo de Biología de la Universidad del Zulia, en Maracaibo.

Un diente maxilar o dentario aislado, la parte distal de un fémur izquierdo, la parte proximal de un isquion izquierdo y un astrágalocalcaneo izquierdo, reposan en ese estado venezolano.

Mapa que indica la ubicación de los restos fósiles de Tachiraptor.

La Formación La Quinta

La Formación La Quinta está situada en el área de las Montañas Mérida, la extensión más septentrional de los Andes, en la frontera occidental de Venezuela.

Este yacimiento consiste principalmente en lechos rojos continentales y rocas volcánicas depositadas en un entorno tectónico extensional asociado con la ruptura mesozoica de Pangea y la apertura del Océano Atlántico.

En su localidad tipo, cerca del pueblo de La Grita, la Formación La Quinta tiene más de 1600 m de espesor y es excepcionalmente tobácea.

Se encuentra disconforme sobre las rocas metamórficas de bajo grado de la Formación Mucuchachi de edad Carbonífero medio a Pérmico, y está cubierto, a través de una disconformidad o intervalo de transición, por la Formación Río Negro del Cretácico Inferior.

La sección tipográfica se puede dividir en tres intervalos distintos, cuya mitad comprende 840 m de tobas, intercaladas con limolitas, areniscas y capas locales de calizas.

Su entorno deposicional se ha interpretado como una llanura aluvial, bajo un clima tropical estacionalmente árido y húmedo.

La sedimentación fue predominantemente fluvial, localmente lacustre, interrumpida por la entrada piroclástica generalizada.

Las lavas máficas y las intrusiones superficiales que caracterizan a la Formación La Quinta en otras áreas (por ejemplo, Sierra de Perijá) están ausentes en la localidad tipo.

Edad de La Formación

La edad de la Formación La Quinta ha sido debatida en la literatura.

En el área tipo (Mérida Andes), limolitas, lutitas y calizas del intervalo medio contienen restos vegetales, ostrácodos, concostracanos, palinomorfos y dientes de pescado, la mayoría de los cuales se encuentran mal conservados.

Las plantas fósiles sugieren una edad que va desde el Jurásico Temprano hasta el Cretácico Temprano; mientras que los palinomomorfos indican una edad más antigua del Triásico Tardío al Jurásico Medio-Tardío.

Además, el registro de un ilion de dinosaurio con un acetábulo no completamente perforado sugiere una edad del Triásico Tardío al Jurásico Temprano.

En los Andes Perijá, la asociación paleobotánica de la Formación La Quinta sugiere una edad del Jurásico Medio, y abundantes conchostracans estheridos varían en edad desde el Triásico Tardío / Jurásico Temprano, en la parte inferior de la unidad, hasta el Jurásico Tardío / Cretácico Temprano, en su parte superior.

Durante los últimos años, se han realizado varias investigaciones de campo alrededor de la sección tipo de la Formación La Quinta, lo que permitió la recolección de nuevo material de dinosaurios.

 

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