InicioJabón de olorJohn Kennedy en Caracas – Torturas democráticas

John Kennedy en Caracas – Torturas democráticas

El 17 de diciembre de 1961, John Fitzgerald Kennedy arribó a Caracas para una visita que, en lo público y oficial, constituyó espaldarazo resonante al demócrata pronorteamericano por excelencia Rómulo Betancourt.  Y no sólo en lo público y oficial, efectivamente el carismático presidente norteamericano apoyaba a Betancourt contra el comunismo y contra la ultraderecha.

Pero actuaba lo otro, Kennedy se negaba a compartir con Inglaterra los hallazgos de los programas espaciales y de uno no espacial llamado Blue streak, lo cual era evidentemente acto adverso al pacto OTAN. (Atípico era esto, por cierto, porque consuetudinariamente los sectores norteamericanos antibritánicos eran los ultraderechistas, articulados con las dictaduras latinoamericanas y los liberales como Kennedy se articulaban con las democracias como la betancouriana y eran otanistas y probritánicos). 

Kennedy trastocaba estas alineaciones, asumía la política de descolonización. Su enemigo visible era Francia, pues apoyaba la independencia de Argelia e invadía Vietnam —esto en ejercicio de la etapa dos de la Descolonización, que es la recolonización norteamericana— despertando con ello la paradójica simpatía de De Gaulle por la nación vietnamita. Pero a Inglaterra también le tocaba lo suyo, afinando con su padrino, Betancourt anuncia el 23 febrero de 1962, la «aparición de documentos que demuestran las irregularidades legales del laudo de 1899» e introduce ante las Naciones Unidas un caso, exigiendo la nulidad del status de la Guayana Británica. Ello puede figurar como un lugar común, un «saludo a la bandera», como llamaban en el léxico político a la adopción pública de actitudes a favor de causas que es obligatorio apoyar pero en el fondo no se está dispuesto a apoyar más allá de una formalidad vacía, pero también podía significar intento de remover la llave inglesa de Guayana. ¿Cuál de las dos cosas era? Apenas 13 días antes de la introducción del documento en la ONU, el 10 de febrero de 1962, había llegado a Caracas el príncipe Felipe de Edimburgo en visita oficial. La cercanía cronológica, la gravedad del caso y el contexto mundial creado por la actitud de Kennedy, señalan como imposible que no haya sido un intento de frenar la movilización del problema esequibo. No la frenó. Betancourt, además, ha comisionado al escritor Enrique Bernardo Núñez, autor de un libro dedicado al período de Cipriano Castro, El hombre de la levita gris, la documentación del intríngulis de 1899, de donde saldrá otro libro de Núñez, Tres momentos en la controversia de límites con Guayana2

El Carupanazo

El próximo 5 de mayo estalla el golpe de estado conocido como el Carupanazo. El Carupanazo es golpe más bien urredista, su aplastamiento lo corona el gobernador Canache Mata con abundantes fusilamientos, golpeando una vez más el sustentáculo moral de un gobierno que hizo su prestigio denunciando los crímenes de Marcos Pérez Jiménez. 

El gobierno bien quisiera ocultar los fusilamientos, pero alguien fotografió la fila de cadáveres contra un improvisado paredón verde y la imagen sale en la portada del próximo número de la revista Élite. Decenas de miles de copias riegan al mundo la sangrienta verdad. Es que la cadena de publicaciones de Miguel Ángel Capriles está en la guerra contra Betancourt desde el bando de derecha. Así, los titulares de Últimas Noticias constituyen una antología de desinformación y ultraísmo derechista que con frecuencia deviene en antiadeco y golpista, y los editoriales de La Esfera llaman a una cruzada anticomunista, que disfrazadamente acusa al partido AD. El más famoso de tales textos se titula «Sálvese quien pueda» y prácticamente califica a Acción Democrática de comunista. Es un llamado golpista lopecista a los coroneles que hace pocos años recibieron el sable en la Escuela Militar de manos del general Pérez Jiménez. Nadie se ha preguntado s hubo mano inglesa en el Carupanazo. Es cosa factible, amenaza de golpe inglés hubo en la caída del dictador andino.

Hay guerrillas comunistas en las montañas del estado Trujillo, en las de El Charal, en las de Falcón. Apellidos con resonancias caudillescas parecen ser los preferidos para quienes escogen comandantes guerrilleros: Gabaldón, Manuitt, Urbina, Bravo. Otros son de extracción más reciente: Petkoff. Arden las fábricas norteamericanas; la Ciudad Universitaria es cuartel de guerrilleros urbanos; las residencias universitarias, depósito de fusiles y bombas. El gobierno tortura. Aquel señor a quien Pedro Estrada interrogaba con el único y eficiente auxilio de un tabaco encendido ordena ahora suplicios sin cuento en la región de Barquisimeto. Actúan asesores norteamericanos en todos los Teatros de Operaciones militares.

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