Un balance

Mañana culminará el Festival Mundial Viva Venezuela, Mi Patria Querida, y a juzgar por todo lo que hemos visto a través de la pantalla chica y las redes, sobre todo por las de MinCultura, este ha sido un encuentro bastante movido de sabor y tradición, y también de mucho aprendizaje.

Cuando se estructura por primera vez un evento de esta magnitud, siempre hay detalles que salvar, opciones que corregir, propuestas que analizar, y deseos que cumplir. De todo eso se trata, pues si fuera perfecto, ya sabemos…

No todos están conformes. Hay quienes piensan que la salsa es tradicional y hasta el bolero. Hay quienes extrañan a los Antaños del Stadium, y hay quienes querían ver ritos ancestrales originarios, evocando el “Yo hablo a Caracas”, de nuestro Carlos Azpúrua. En unos casos se trata de complacencias y en otros de emplazamientos.

En nuestro caso personal vimos con cautela las presentaciones patrimoniales, no vaya a ser que luego se tomen como recurso de urgencia para otros eventos. Entendemos que si tenemos Patrimoniales de la Humanidad nuestro pueblo los vea y los comparta, pero que sean todos, desde la confección de las hamacas con la curagua, hasta la Nación Mapoyo hablando su idioma, que tanto ha costado salvar.

Saludamos y reconocemos el esfuerzo colosal de las autoridades, comenzando por el ministro Villegas, quien no se desprende de su sonrisa, a pesar del cansancio y de todo lo que a última hora hay que resolver.

Saludamos a quienes desde otras naciones compartieron sus cantos, bailes y tradición, además de su resistencia porque, en definitiva, ¿qué fue este festival mundial sino el canto de resistencia de pueblos que saben que la Revolución si no es cultural, no es tal?

Observemos a otros países de los que sus lecciones son políticas y económicas porque pasan profundamente por la cultura y la tradición ancestral.

@lildelvalle

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí