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El sano versus el tipo malo

Estudios apuntan que las mujeres prefieren a los hombres malos, pero se casan con los buenos

En Elvis habitaba la nobleza. Todos los reconocían como un “buen tipo”, un echador de vaina innato que no necesitaba del alcohol para activar su tendencia dicharachera.

Precisamente eso fue lo que enamoró a Marina. Para ella era inimaginable conseguir a un hombre “jodedor pero sano”, uno que la hiciera reír pero sin sacarle canas verdes.

Por eso, fue fácil aceptar ser su esposa y convertirse en la madre de sus tres hijos, quienes fueron felizmente bautizados como John, Paul y Ringo, en honor a los integrantes de los Beatles, su grupo favorito.

Para completar el currículo de hombre ideal, el carajo también era un súper trabajador. Desde muy joven se dedicó a la reparación de máquinas de coser y de escribir.

Este oficio lo llevaba de casa en casa y de empresa en empresa. Un día, con ganas de dar “un brinco adelante”, hacia el futuro, empezó a viajar a “la capital” para inscribirse en los cursos que dictaban los fabricantes de estos equipos.

Con el paso de los meses, fue haciéndose más y más ducho en la materia, pero ahora sus mejores clientes estaban en Caracas. Cansado de tanto trote, convenció a Marina para instalarse en La Vega, donde tenía vista una casita humilde pero lista para recibirlos.

¿Cómo iba ella a decirle que no? ¡Si no hacía más que extrañarlo y repetirle cual disco rayado “tus hijos te necesitan acá, no allá”!

Al cabo de algunas semanas, estaban instaladísimos y al poco tiempo, Elvis empezó a notar que el ambiente ahí no era tan sano como en su pueblo natal.

Sin embargo, decidió confiar en la capacidad que ambos tenían, en especial Marina, para mantener a sus hijos al margen de todo lo malo.  Hasta que una madrugada una redada policial se apoderó del barrio. El objetivo estaba claramente definido: la casa de Elvis. 

En el lugar, ante la sorpresa absoluta de su propietario pero sin que representase novedad alguna para los vecinos, hallaron marihuana, cocaína y un par de armas: Marina se había enamorado del jíbaro del barrio.

En el sector, todos sabían que ambos sostenían intensas jornadas amorosas cada vez que Elvis salía a trabajar. Tal era la devoción de Marina que había convertido la casa de sus hijos en el almacén de su amante.

¿Qué lleva a una mujer casada con “el tipo más tranquilo del mundo” a poner su vista en la acera contraria? ¡Tal vez eso!

Muchos estudios señalan que en su búsqueda “inconsciente” por hallar “adrenalina y seguridad” las mujeres se sienten atraídas por hombres “duros”, aquellos que parecen saber defenderse bien ante la vida, capaces de llevarlas a “los limites” pero “protegiéndolas”.

El conocido psicólogo Peter Jonason, de la Universidad Estatal de Nuevo México (EEUU), realizó un estudio con centenares de estudiantes para demostrar que las mujeres prefieren a los hombres malos, pero se casan con los buenos.

Para Jonason, los hombres que poseían más rasgos “oscuros” en su personalidad (narcisismo, psicopatía y naturaleza manipuladora) tendían a tener más compañeras y relaciones a corto plazo que los demás. Pero casi nadie los elegía de una forma definitiva.

Probablemente Marina, con el paso del tiempo, se habría decantado por Elvis, pero la realidad no da para tanto. Tras ese capítulo, su esposo decidió separarse formalmente, se quedó con el tutelaje de sus hijos y volvió a su terruño.

Pero aunque lo intentó, no pudo recuperar su particular forma de ser. Aquella ruptura no solo marco su interior sino que Elvis empezó a padecer de unos raros problemas en la piel.

Un especialista tras otro concluían siempre lo mismo: el 80% de estos trastornos tienen un origen psicosomático. Sin importar si la lesión cutánea tiene una causa química o física, los dermatólogos creen que muchas enfermedades de la piel pueden ser una exteriorización emocional de la depresión.

Para ellos, las personas hipersensibles a las que les cuesta expresar sus emociones tienden a manifestar prurito o urticaria. Mientras que la desilusión o el luto pueden suponer un caso de alopecia o psoriasis. Este parecía ser su caso. Tal parece que a veces salir del bucle de “tipos malos” implica joderle la vida a uno bueno.

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