Los detectives del amor

Hace días leí al investigador privado, Tom Martin, un exagente federal, describiendo los patrones que supuestamente siempre siguen las parejas infieles.

El experto tiene un popular libro llamado “Ver la vida a través de ojos privados”, donde enumera las 20 pistas infalibles que revelan una infidelidad, luego de haber visto las mismas señales durante los últimos 40 años de investigaciones.

Martin, quien se desempeña como presidente de su propia agencia de investigación, asegura que detectar una o dos señales no es motivo de preocupación. Sin embargo, observar tres o cuatro es prácticamente una admisión de la culpabilidad de la pareja.

Para él, los signos más comunes y obvios de la infidelidad de tu pareja son:

Notar cambios en sus hábitos, que salga temprano y regrese tarde, que haga muchas horas extras en el trabajo, tenga viajes de negocios, ausencias por vacaciones o eventos familiares.

Luego siguen los gastos inexplicables (facturas de tarjetas de crédito ocultas), cuentas secretas en las redes sociales o correos electrónicos alternativos, llamadas perdidas en el celular desde un número desconocido o mensajes de texto codificados o secretos.

La lista se completa con percibir el olor de otra persona en su cuerpo o ropa, notar que se hace un aseo personal adicional, se anota en un gimnasio, tiene menos relaciones sexuales contigo, es evasivo o está a la defensiva y además odia tus visitas inesperadas porque tu presencia puede llegar en un momento inoportuno para su infidelidad.

Tras la lista, me puse a “analizar” los ítems para terminar susurrando:

“Algunos puntos son muy evidentes, pero es que acá si no haces horas extras, pelas bolas”

“Acá no hay ni tarjetas de crédito con montos suficientes como pa’ eso”

“Las llamadas pérdidas pueden ser la estafa de María o un tipo asegurando que te llama desde la cárcel… y probablemente sea cierto”.

A la par, pensé que si una pareja me recrimina meterme en un gimnasio pues ahí mismito lo mando pal coño.

¿Y cómo recriminarle que le moleste mi visita inesperada? Si ni a mí me gustan las personas que llegan cual paracaídas así no interrumpan nada.

Luego, con más seriedad, leí algunas páginas del libro y pensé:

Aunque muchos de esos puntos sean bastante boletas, ¿no hay que estar muy jodido o jodida para terminar comprando un libro así?

Es decir, si te sientes tan inseguro o insegura en tu relación ¿qué haces ahí? Y si el problema no es tu pareja sino tú ¿por qué no buscar ayuda profesional en vez de obsesionarte con posibles infidelidades?

Del tiro, hasta terminé viendo los videos de una tal Rita Karanauskas, experta en lenguaje verbal y no-verbal, y casi terminó creyendo que la sudoración excesiva de manos que padezco (desde que tengo uso de razón) es sinónimo de que soy una mentirosa empedernida.

Y ojo, entiendo que estas profesiones son muy útiles para un montón de cosas, pero, a ver:

Que uno, un simple mortal, viva con esta paranoia encima tal vez es cualquier cosa menos amor.

Por: Jessica Dos Santos

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