¿Quién te mandó?

Hace días, una usuaria de redes sociales llamada Patico Putt, decidió contarle a sus seguidores la anécdota de un amigo que quedó en la carraplana tras su divorcio.

Resulta que el hombre descubrió que su esposa le estaba montando cachos. Entonces, metió cámaras en la casa.

Pero, además, como en Italia el seguro te da un descuento si le colocas GPS al carro pues él se valió de esta excusa y se lo puso a la camioneta de ella.

De esta forma, apoyándose en tales herramientas tecnológicas, el carajo pasó un mes recopilando pruebas, de cómo ella metía al otro en la casa, paseaba con él, etc.

Después de tener todo el material bajo resguardo, colocó el apartamento a nombre de su mamá.

Tras culminar este trámite legal, el carajo le confesó a su esposa todo lo que habia hecho, le advirtió que tenía muchísimas pruebas de su infidelidad, así que lo mejor para ella sería que firmase el divorcio y no pidiera nada a cambio.

Mientras él estaba haciendo esto, todos sus amigos lo aplaudieron. De hecho, tenían un chat donde él les actualizada cada paso que daba:

“Bravo campeón”, “la agarraste con las manos en la masa”, “ahora si va a pagar todo lo que te hizo”, “se arrepentirá”, etc.

Su esposa no se amilanó y decidió pelear por su mitad y ¿adivinen? no solo ganó sino que él terminó pagándole una indemnización por daños y prejuicios.

En este punto, ustedes dirán: ¿cómo? pero ¿por qué? Si la víctima es él.

Resulta que la abogada de su esposa uso todos y cada uno de los vídeos, el historial del GPS, los chats con sus “amigos”, para demostrar que él estaba “perturbado”, irrumpió en la vida privada de su clienta, la sometió al escarnio público, etc.

El carajo, evidentemente, no pudo negar nada, pues habia sido él quien entregó dichas pruebas ante el juzgado.

Finalmente, el juez dictaminó que en Italia la infidelidad  no es un delito, tanto el hombre adúltero como la mujer adúltera no pueden ser acusados del delito de adulterio y no hay ninguna norma que establezca una pena para esta conducta.

De hecho, hoy el adulterio solamente es considerado delito en Qatar, Afganistán, Somalia, Irán, Egipto, Bangladesh, Brunei y zonas de Pakistán o Arabia Saudita, donde aún penalizan con cárcel o incluso castigos físicos como la lapidación o los latigazos el sexo fuera del matrimonio.

En cambio, en Europa recopilar información de tu pareja sin su consentimiento y compartirla sin su permiso, si es penado.

De esta forma, al hombre le tocó darle la mitad del apartamento, compensación por daño moral más pensión a los hijos.

Conclusión: Si se quieren el divorcio, pídanlo, pero no se pongan a jugar al detective, no hay nadie, ni mujer ni hombre que valga más que tu tranquilidad.

Y recuerda que, a veces, algunas personas, aunque parezcan ser tus mejores amigos, se entretienen con tu sufrimiento, les encanta el chisme y te dicen:

“Si, dale, ve, hazlo, enfréntate, pelea, dale sus coñazos”, pero cuando llega el momento de asumir las consecuencias: probablemente no te van a ayudar. Quizás hasta digan: ¿quién lo mandó?

PD: En nuestra próxima columna hablaremos justamente sobre los detectives del amor.

El divorcio…

Por: Jessica Dos Santos

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