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Rock and roll con maltratos

Hace semanas vi ‘Priscilla’, una película de Sofia Coppola sobre la compleja “historia de amor” entre Priscilla Beaulieu (Cailee Spaeny) y el rey del rock and roll, Elvis Presley (Jacob Elordi).

El filme es una adaptación directa de ‘Elvis And Me’ (1985), la autobiografía donde Priscilla relata su largo noviazgo y también su tumultuoso matrimonio en la icónica mansión de Graceland.

Elvis conoció a Priscilla cuando cumplía su servicio militar de dos años en Bad Nauheim (Alemania).

En aquel entonces (1959), él tenía 24 años y ya era bastante famoso. De hecho, Elvis comenzó su carrera a los 19 y su primer trabajo “Heartbreak Hotel” lo catapultó al número 1.

En cambio, Priscilla apenas alcanzaba los 14 años, por lo que todavía asistía al colegio. No obstante, al cumplir los 16, decidió mudarse a Memphis (a casa de los padres de Elvis) para continuar sus clases allí.

Al respecto, el cantante solo se limitaba a decir que “ella era muy madura para su edad”, argumento que se sigue empleando hasta el sol de hoy para justificar la pedofilia.

Años después, en 1967, tocó la mudanza definitiva de la pareja, ya independizada, a Graceland. Tras siete años de novios, se casaron en Las Vegas y, al poco tiempo, nació Lisa Marie, su única hija.

Por cierto, esa boda duró ocho minutos y asistieron solo 14 personas, pero cortaron un pastel de 3.200 dólares. Después, hubo una rueda de prensa y un desayuno para 100 personas más.

Además, según la biografía Down at the End of Lonely Street: The Life and Death of Elvis Presley, Elvis no quería casarse, pero su padre le amenazó con hacer que le arrestaran por llevar a “una menor a través de las fronteras estatales con fines sexuales” si no lo hacía.

Pero ¿cómo fueron esos trece años de historia? Infernales. La relación se basó en el control y el maltrato. Elvis controlaba cómo se vestía, maquillaba o peinaba Priscilla. Incluso, hizo que se pintará el cabello de negro para que “coincidiera” con el de él. 

También decidía con quién podía relacionarse, a dónde iba y todos los demás aspectos de su vida.

“Quería moldearme según sus opiniones y preferencias. Me enseñó todo. Cómo vestirme, cómo caminar, cómo maquillarme y peinarme, cómo comportarme, cómo devolver el amor a su manera. Con los años, se convirtió en mi padre, en mi marido y casi en Dios”, escribió Priscilla al respecto.

Al inicio, ella estaba anublada. Sus ambiciones y objetivos giraban únicamente en torno a él. Casi no termina la escuela pues la vida de vicios, excesos y píldoras para dormir de Elvis había arrasado también con ella.

Pero, con el tiempo, para no morir de soledad mientras su esposo estaba “de gira”, quiso estudiar o trabajar. En ese instante, Elvis la puso a escoger entre tener una carrera o estar con él: “Soy yo o una carrera, Baby. Porque cuando te llamo, necesito que estés ahí”.

Además, en el plano intimo, Elvis decidía cuando mantenían relaciones y cuando no. Él, aunque la estuvo sexualizando desde los 14, la privó del coito durante los seis primeros años de la relación, es decir, hasta que se casaron.

Pero, luego, tras dar a luz, Elvis tampoco quería mantener relaciones con ella. Tras un tiempo, él le confesó a Priscilla que “nunca había podido hacer el amor con una mujer que hubiese tenido un hijo”.

Al respecto, Priscilla escribió: “empecé a dudar de mi propia sexualidad como mujer. Mis necesidades físicas y emocionales estaban insatisfechas”

A la par, él la engañaba constantemente y ella tenía que aceptarlo. Claro, la prensa hoy no habla de eso. En cambio, aún abundan los titulares sobre la supuesta infidelidad de Priscilla.

A principios de 1972, Priscilla se empezó a sentir atraída por su entrenador de karate, Mike Stone.

Priscilla y Elvis cesaron su convivencia el 23 de febrero de ese mismo año y el 15 de agosto se terminó oficialmente su relación.

Sin embargo, Elvis quiso mandarle un sicario a Mike.

Después también grabó “Always on My Mind”, una emotiva balada escrita para Priscilla, donde detallaba su pseudo “arrepentimiento” por los errores cometidos durante el matrimonio.

Por su parte, Priscilla confesó que le tomó muchos años saber quien era. “Solo tenía claro lo que él quería: ‘No me gustas de ese color. El marrón no te favorece. El verde queda horrible. Es un color aburrido y sin chispa’. “Yo era joven así que pensé: ‘¡Oh, vale!’ No fue hasta que crecí que empecé a desarrollar las cosas que me gustaban a mi”.

De paso, su hija, Lisa, la odió por rehacer su vida y afirmó en varias oportunidades que si Priscilla le hubiera sido fiel a Elvis, él no habría muerto. También estaba convencida de que su padre abusó más de los medicamentos después que su madre “lo abandonara”.

Por: Jessica Dos Santos

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