Tiempos infames narrados con deslealtad

Es una bestia Mario Vargas Llosa. Como escritor, en el sentido figurado, y como ideólogo, en el literal. O es un cínico, como gran parte de los personajes que desarrolla en esta su más reciente novela. En cuanto a lo primero, no tiene por qué haber discusión. Allí está su obra novelística, sobre todo, configurando una comarca creativa de inalcanzable parangón. En cuanto a lo segundo, una faceta abonada por su éxito literario, se tiene la percepción de que esta bestialidad, traducida en un notable registro de contradicciones personales, son la consecuencia de su temperamento narcisista. Alcanzado el estatus de figura del ‘jet set’ cultural, Vargas Llosa terminó obligado a entibiar su discurso, convirtiéndose en una suerte de paladín de las causas innecesarias.

Pero aún habría que sondear la posibilidad, a raíz de la publicación de una novela como “Tiempos recios” (2019), de estar hablando tan solo de un farsante. De alguien que miente a los ojos de todos sin inmutarse, del mago al que se le desvela el truco delante de la audiencia sin el menor atisbo de vergüenza, del predicador que exclama “hagan lo que digo mas no lo que hago”. Es una enorme paradoja el escritor, pero ahí está, sumando una nueva creación al patrimonio literario de la humanidad. Qué cruel resulta para los lectores de talante progresista (¿la mayoría de los que leen?) que sea él y no un autor de espíritu afín el que vuelva a contar un capítulo de nuestra historia, tan necesitada de contarse a los latinoamericanos del siglo XXI.

¿Y qué es lo que cuenta? Apenas uno más de entre el amplio catálogo de horrores con el que los Estados Unidos han venido sojuzgando a los pueblos hoy ubicados al sur del río Grande: la historia y los vericuetos del golpe de estado sufrido por Jacobo Árbenz en la Guatemala de los años 50. Y lo cuenta además sin pelos en la lengua. Es decir, evidenciando las triquiñuelas urdidas por los agentes del imperialismo norteamericano en la operación de implosión de uno de los gobiernos más progresistas de su tiempo.

¿Y entonces en qué miente o manipula Vargas Llosa? Lo hace al recomponer los hechos como alegato para su tesis particular: “La intervención norteamericana en Guatemala retrasó decenas de años la democratización del continente y costó millares de muertos, pues contribuyó a popularizar el mito de la revolución armada y el socialismo en toda América Latina”. O sea, de no haber actuado Estados Unidos en el país centroamericano no habría existido la revolución cubana ni habrían tenido sentido las cientos de tratativas revolucionarias que desde entonces hubo, dado el inevitable rumbo democrático y de consecuente bienestar que tarde o temprano habría tomado la región. Un razonamiento, no digamos banal, sino ya abiertamente pánfilo.

Baste para refutarlo una sola evidencia. El cruento saldo de asesinatos, persecuciones, empobrecimiento y marginación de cientos de miles de hombres, mujeres y niños en Guatemala, pero también en Colombia, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, tuvo como objetivo esencial –un crimen alevoso y por motivos fútiles– el amparo de la United Fruit Company y su intención de operar con libertad en todo el continente, sin competencia, impuestos ni sindicatos. Es decir, la miserable demanda de riqueza fácil por parte de un selecto, y desalmado, grupo de empresarios estadounidenses. Los paralelismos que hoy se siguen produciendo en el ámbito latinoamericano –cambiando algunos nombres– prueban que son los motivos económicos sobre todo los que siguen justificando el accionar avasallante del gigante del norte.

Advertido el lector, sin embargo, de esta absurda pirueta del escritor, cabe entregarse a la lectura de una novela con todos los ingredientes con los que siempre contaron las ficciones del autor peruano, incluida la magistral creación de personajes que contribuyen a entretejer una trama plena en intrigas que acrecienta su interés más allá de los hechos históricos ya de por sí suficientemente insólitos.

Cinco novelas casi desconocidas sobre la “Frutera” (la United Fruit Company)

“Mamita Yunai”, Carlos Luis Fallas (1941)
La narración es parcialmente autobiográfica pues, durante su juventud, Fallas trabajó como liniero para United Fruit Company en la provincia de Limón. Se trata de una denuncia de las injusticias sociales y las condiciones miserables en las que vivían los trabajadores de la transnacional estadounidense.

“Bananos”, Emilio Quintana (1942)
En esta obra de carácter testimonial, Quintana, el protagonista, emigra desde Managua a las plantaciones bananeras de la zona sur de Costa Rica en busca de un mejor salario. Mediante su vivencia y las de otros trabajadores se percata de que las condiciones de trabajo y la bonanza publicitadas en los periódicos son falsas: devengan malos salarios, comen alimentos poco nutritivos y descompuestos, se enferman, realizan trabajos extenuantes, observan la muerte de muchos compatriotas y son explotados por el sistema de la compañía bananera.

“Los ojos de los enterrados”, Miguel Ángel Asturias (1960)
La novela, escrita en 1956 y publicada en 1960, describe la vida en las plantaciones bananeras de la United Fruit Company en Guatemala y es el desenlace de la trama iniciada en “Viento Fuerte” y “El Papa verde”. Históricamente abarca desde la huelga en la costa atlántica en Guatemala hasta la caída del régimen pro-frutera del general Jorge Ubico en julio de 1944. Está basada en los tres actos del “Popol Vuh”, el libro sagrado de los indígenas guatemaltecos, y en episodios reales de la historia de Guatemala.

“La casa grande”, Álvaro Cepeda Zamudio (1962)
Se trata del relato de la masacre de las bananeras, ocurrida en Colombia en 1928, un crimen perpetrado por el propio gobierno colombiano, que ordenó ajusticiar a los jornaleros que trabajaban en los campos de bananas y que se habían declarado en huelga, en contra de las condiciones de trabajo impuestas por la United Fruit Company. En paralelo, la historia de la familia que habita en La Gabriela, la casa grande, en la que cada miembro de la familia –el Padre, la Hermana, el Hermano– encontrará un destino irrevocable.

“Las cicatrices del viento”, Francisco Martín Moreno (1989)
Utilizando la investigación histórica y la narrativa, Moreno desarrolla en esta novela la historia de la United Fruit Company, el inmenso monopolio norteamericano que explotó y avasalló durante más de medio siglo a Centroamérica, varios países del Caribe y Colombia. Ante el lector se exhiben los abusos cometidos por “el pulpo” o “la frutera”, como se le conocía a la compañía bananera más poderosa del mundo en las naciones en que operaba, conocidas como repúblicas bananeras. Igualmente se hace una denuncia documentada de la complicidad y servilismo de los gobiernos bananeros, siempre manipulados con eficacia –militar y burocrática– desde las altas esferas políticas y mercantiles norteamericanas.

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>
				
			
WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com