Cocineros aseguran la papa a los enfermos con covid-19

Después de desayunar empiezan a realizar el almuerzo. María Batista

María Cruz Peña es una caraqueña que habita en el sector Santa Elena de la parroquia Antímano, municipio Libertador. Hace unos días cumplió 50 años, fecha que celebró en la intimidad de su hogar, junto a su esposo y sus dos hijos, respetando las normas sanitarias para prevenir el covid.

Desde muy joven, María es amante de la cocina, muchos la han felicitado por el rico sazón que tiene al preparar distintos platos, hecho que la llevó a realizar estudios superiores hasta convertirse en un chef.

Actualmente es una de las coordinadoras de la cocina en el comedor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), que ha sido habilitada para cocinar los alimentos de los pacientes con el covid-19, que se encuentran recluidos en los hospitales sanitarios en Caracas.

“En este centro preparamos diariamente 4.500 platos de comida, distribuidos en desayunos, almuerzos y cenas, los siete días de la semana, en donde procuramos que los pacientes no solo reciban comida, sino que reciban una buena y apetitosa comida, con los nutrientes necesarios y con buena presentación”, dijo María.

Solo en este centro de preparación de alimentos laboran unas 100 personas, que trabajan por turnos, las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Los espacios de la cocina los han dividido en tres áreas de trabajo, una donde preparan las proteínas, otra parte el arroz y en otra se realizan las ensaladas o los demás contornos que acompañan el plato principal.

Explica, por ejemplo, que los días que preparan de desayuno arepas con perico deben utilizar 80 kilos de harina de maíz, y tres cajas y media de huevos. “Debemos comenzar a cocinar muy temprano, pues la comida debe ser según un horario. Después de despachar esta primera comida, nos reunimos en grupo y compartimos un desayuno, en familia, luego preparamos el desayuno que debe estar listo antes del mediodía”, cuenta.

Los días que preparan arroz con pollo para el almuerzo se pican 300 kilos de pollo, se utilizan 22 kilos de arroz, mientras que para preparar la ensalada se procesan 80 kilos de zanahoria y 80 de repollo.

“Los principales ingredientes que utilizamos para preparar estas comidas diariamente son higiene, orden, buena sazón, mucho amor y solidaridad con los pacientes recluidos en los hospitales sanitarios”, dice .

Terminada la preparación de la comida, viene el proceso de envasado, el cual María Marrero, una vecina de Catia, de 36 años de edad, se encarga de supervisar.

“La higiene y la buena presentación son pilares fundamentales en nuestra área de trabajo, hay una línea para el servicio de la comida, primero se coloca en las bandejas la proteína, carne, pollo o el cerdo, luego se coloca el arroz y de último la ensalada o el otro entorno que corresponda, posteriormente se van colocando las bandejas en canastas, que son trasladadas a los camiones o motos que las llevarán hasta los hoteles sanitarios”, comentó.

Claret Rodríguez es la directora de Contraloría del Instituto Nacional de Nutrición, y una de las encargadas de recibir la información que es procesada en la sala situacional habilitada en el comedor de la UBV, donde se reciben en tiempo real la cantidad de comida que se requiere en cada hotel y si hay la necesidad de preparar alguna dieta específica para pacientes especiales.

Transporte

A las afueras del comedor, en los tres turnos se encuentran los choferes, que en camiones y motos, son los encargados de repartir los alimentos en los hoteles.

José Luis Texeira tiene 36 años de edad, casado, padre de cuatro hijos y vecino de la parroquia El Junquito, quien forma parte del grupo de motorizados del comedor.“Aquí estamos todos los días un grupo de conductores, pendientes de apoyar a nuestros compatriotas que se encuentran en los hospitales sanitarios, recibiendo tratamiento para vencer la terrible enfermedad, yo me siento muy satisfecho de poder ayudar con mi trabajo a estas personas, que nos hacen recordar la necesidad que tenemos cada uno de nosotros en cumplir todas las normas sanitarias para prevenir el covid-19, especialmente en lo referido al uso del tapabocas, distanciamiento social y lavarse las manos con frecuencia”, señaló Texeira.

Este grupo de trabajadores que labora en el comedor de la UBV son solo una parte del contingente de hombres y mujeres que diariamente trabajan para que los pacientes con covid-19 reciban su alimentación.

Cada uno de estos personajes dicen sentirse satisfechos con la labor que realizan en estos tiempos de pandemia, y resaltan que todos estos servicios que reciben los pacientes son completamente gratuitos, gracias a los aportes realizados por el Gobierno nacional.

Motorizados transportan las raciones a los centros de atención. mb

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