Con ingenio le sacan provecho al confinamiento

Una contadora en la cocina

La pandemia por el covid-19 no ha logrado que los emprendedores de Monagas tiren la toalla. La palabra generalizada en este grupo de trabajadores de la entidad oriental que hoy dan su testimonio es la de “reinventarse”.

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Consideran que tienen que esmerarse en sus productos, innovar, utilizar al máximo las redes sociales, por cuanto la consideran fundamental e insustituibles. También han bajado sus costos sin perder calidad, y cada día crece su entusiasmo y sus ganas de apostar por Venezuela.

Monagas tiene emprendimientos de todo tipo desde los que están vinculados al mundo de la gastronomía, sobre todo abundan las damas dedicadas a la pastelería, pero también hay artesanas de la bisutería, así como pequeños negocios de corte tradicional y otros que han nacido precisamente por la circunstancia y la oportunidad de la pandemia.

Aracels Guerra forma parte del grupo de emprendedores y está dedicada a elaborar con mucho éxito tapabocas. Agarró su vieja máquina de coser, sus conocimientos como costurera y publicó su marca.

Fabricar tapabocas es una de las iniciativas. Fotos Ernestina Herrera

También hay emprendimientos tan originales como el de Rafael Monroy, un diseñador gráfico que ha creado @lapapamaturín, mediante el cual recibe dinero en remesas de diferentes partes del mundo, con las cuales compra los mercados a familias, sobre todo integradas por personas de la tercera edad y se las lleva hasta la puerta de su casa.

Dice que lo importante es la confianza que genera en sus clientes, la eficiencia en el despacho y la calidad de los productos que compra. Entiende que su emprendimiento tiene una carga social y humana.

El emprendimiento más popular de Maturín es el de Sebastián Cortes, quien con @bumeran_ve tiene a un grupo de motorizados uniformados para encargarse de los delivery. En su caso se trata de entender que todo emprendimiento nace del sentido de la oportunidad.

Unos han conservado los mismos emprendimientos, otros los han ampliado. Tal es el caso de Carmen Susana Hernández, quien comenzó antes de la pandemia con unas salsas de ají dulce que bautizó como Winy. Hoy día sacó los panes de ajonjolí para hamburguesas, pizzas y por supuesto hamburguesas, todas aderezadas con sus salsas de ají dulce.

La comida siempre tiene ventas

Algunos cambiaron de ramo como Mariella Muissatty, una contadora que tenía un emprendimiento de decoraciones y bisutería y ahora tiene La comida de la turkys.

Mariella aprovecha su origen árabe para ofrecer combos de comida típica oriental. Argumenta que la comida siempre tiene venta.
Aram Abousaid es un empresario que se ha ocupado de organizar a los emprendedores monaguenses. Se inició en 2004 con una franquicia de ropa colombiana. Luego, en 2006, sumó otras dos tiendas y ha creado el #maturintrending que es lo mismo que Maturín en tendencia, y agrupó allí un nutrido número de jóvenes emprendedores, talentosos y con vocación de liderazgo.

Habla la gente

Mariela Muissaty.: “La pandemia nos obliga a reconstruirnos. Tenemos que adaptar nuestro producto a las exigencias del mercado”.

Norma y Roxana Fersaca. “Tenemos que mantener la calidad de los productos. Nuestra marca se ha mantenido durante años”.

Carmen Susana Hernández. “La perseverancia, disciplina y organización son básicos para lograr el éxito; en mi caso es familiar”.

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Sebastián Cortes. “Tener el sentido de la oportunidad es clave para un emprendedor; yo empecé antes de la pandemia”.

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