Con inmunidad natural atacarían el VIH

La inmunidad natural se presenta al nacer, es la primera línea contra los microorganismos invasivos y está mediada por respuestas secuenciales y coordinadas. Es esencial durante las primeras horas o días de una infección, antes de que se desarrollen las reacciones inmunitarias adaptativas y, presuntamente esta capacidad natural de curación funcional para que ningún virus se pueda reproducir es responsable de controlar el VIH en una argentina de 30 años que contrajo el virus en 2013. Sin utilizar fármacos antirretrovirales consiguió esterilizar al virus a partir de las defensas de su propio cuerpo.

De acuerdo con la revista médica Annals of Internal Medicine, tras examinar millones de células hallaron que la infección existió en la paciente, de la que no se dio a conocer su identidad, pero el virus no tuvo la capacidad de replicarse. Ingresó a su organismo y en algún momento se replicó, sin embargo, ya no. Significa un caso raro que ahora permite a la ciencia estudiarlo como un sujeto seropositivo o controlador de élite y determinar las repercusiones que puede tener para erradicar la enfermedad con la posibilidad de inducir este tipo de inmunidad natural como vacunación.

Xu Yu, inmunólogo viral del Instituto Ragon en Boston, Estados Unidos, y uno de los directivos de la investigación de la mujer bautizada como Esperanza, explica que este caso es realmente un milagro del sistema inmunitario humano, “ya que ahora pueden inducir este tipo de inmunidad en personas con terapia antirretroviral por vacunación y serviría para educar a sus sistemas inmunitarios para que sean capaces de controlar el virus, así no sería necesario utilizar la terapia antirretroviral”, agregó.

Igualmente, Gabriela Turk, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, Argentina, señala que a mediano plazo una cura para el VIH es posible considerando este caso, y si se estudia el mecanismo inmune involucrado. “Esta paciente argentina, inicialmente, formaba parte de este grupo de élite. No obstante, es más excepcional aún, porque no necesitó medicamentos para tener una carga viral indetectable. Falta transitar mucho, pero, el objetivo está en el horizonte, lo estamos viendo”, recalcó.

¿De qué se trata? La inmunidad nativa es una de las dos clasificaciones del sistema inmunitario: innata y adquirida. Se denomina natural porque deriva de una acción congénita, no necesita aprendizaje en contacto con un virus o agente invasor, pero, aunque proporciona una respuesta inmediata, no tiene memoria como la adquirida, porque no lleva registro de los antígenos específicos contra los que lucha, por lo que no ofrece una protección constante o contra futuras infecciones, de ahí la importancia del cuidado.

Otras de sus características es que siempre tiene la misma intensidad y es útil contra los microorganismos piogénicos, hongos y parásitos multicelulares. Posee muchas virtudes fisicoquímicas como la piel, mucosas, secreciones y cilios; humorales para la proteína C reactiva y las enzimas proteolíticas, así como celulares, todas de por vida. También, reconoce solo un número limitado de moléculas de identificación en los i, antígenos, que por lo general están presentes en muchos de los diferentes invasores identificados hasta ahora.

Intervienen en esta inmunidad los glóbulos blancos monocitos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y las células NK (linfocitos citolíticos naturales), todos con una función distinta. Por ejemplo, los monocitos (macrófagos) ayudan a destruir, digerir las bacterias y otras células extrañas, y entre otros glóbulos, los neutrófilos, que son una clase de leucocitos abundantes en el torrente sanguíneo, además, liberan sustancias que forman fibras en el tejido circundante para atrapar las bacterias y evitar que se diseminen, haciendo más fácil su destrucción. Hay otros componentes que intervienen para ser posible la inmunidad natural como los mastocitos, las citocinas y el sistema del complemento.

En cuanto al VIH, los especialistas indican que desde su aparición ha sido difícil de erradicar porque posee un reservorio viral que infecta al sistema inmunitario, por lo que permanece en estado de reposo prolongadamente. Es decir, el virus se preserva y mantiene intacta su capacidad de replicarse, pudiendo restaurar su población de células infectadas cuando estas son eliminadas por las defensas del cuerpo o por citotóxicos virales directos. Es por eso que, quienes lo portan, requieren de tratamientos, ya que de lo contrario, la infección puede desembocar en el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

Sobrevivientes

  • Timothy Ray Brown fue conocido mundialmente en 2008 como el primer hombre en curarse del VIH. Se le llamó “el paciente de Berlín”. Fue diagnosticado con VIH en 1995 y once años después le detectaron, además, leucemia. Tras ser sometido a un trasplante de médula en el año 2007, el procedimiento acabó con el virus y lo convirtió en el primer ser humano en erradicar el virus VIH. No obstante, la leucemia se agravó en el año 2020 causándole la muerte el 29 de septiembre del mismo año.
  • Adam Castillejo nació en Venezuela y es conocido como el paciente de Londres. Vivió con el virus durante una década antes de convertirse en la segunda persona en superar la enfermedad. Este se curó del sida luego de recibir un trasplante de médula ósea para combatir su linfoma. El donador portaba una mutación que impedía que el VIH entrara a las células, de tal modo que, en esencia, el trasplante sustituyó el sistema inmunitario de Castillejo con uno resistente al virus.

 

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