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Delivery en bicicleta genera ingresos extras

Un mundo en cuarentena por covid-19, sumado a la escasez de combustible que se acentuó en 2020 en el país, trajo como auge el servicio de delivery no solo en moto, sino también en bicicleta, creando nuevos empleos y una alternativa para generar ingresos, practicando una actividad deportiva y llevando productos a las puertas de casas o empresas.

A esa nueva labor del delivery se sumó el estudiante universitario Nelson Jiménez, de 22 años de edad, quien comenzó a trabajar con su bicicleta montañera ring 26 de color rojo hace aproximadamente nueve meses, desde entonces, el tramo más largo que ha recorrido para llevar un pedido ha sido de 17 kilómetros.

Luego de estudiar por la mañana, comienza su jornada laboral a las 12:00 del mediodía, a esa hora recorre desde Terrazas del Club Hípico del municipio Baruta, estado Miranda, hasta Las Mercedes, donde, mediante una aplicación suministrada por la red de farmacias Farmatodo, toma los pedidos.

Una vez asegurado el recorrido, busca las medicinas o productos en la farmacia, factura y le dan un punto de venta que lleva en su mochila y se dirige a la casa del cliente, allí cobra el servicio y se devuelve a la central con el punto y boucher del pago. Ese proceso lo repite al menos unas cinco o seis veces al día.

Para recorrer la ciudad se arma con su casco rojo de Petzl, lentes plásticos de tono transparente que le cubren la mitad del rostro y doble mascarilla, su bolso de espalda donde lleva los pedidos y ropa cómoda que le permita manejar la bicicleta sin dificultades.
Dice que su tapabocas jamás se le olvida. “Puedo estar pedaleando y un poco cansado, pero no me lo quito por mi seguridad, la de mis clientes y familia”.

Su jornada se extiende hasta las 6:00 o 10:00 de la noche si los pedidos abundan en el día. Sus rutas incluyen Las Mercedes, Bello Monte, el bulevar de Sabana Grande y hoteles de la zona, el puente Rómulo Gallegos, Chacao, la avenida Francisco de Miranda para retornar a la Río de Janeiro.

“Este es un trabajo agradable y entretenido porque exploras lugares nuevos, pones a prueba tu cuerpo y su resistencia para llegar a lugares altos y con subidas empinadas. Es un reto interesante y la gente siempre se asombra y me felicitan por el esfuerzo, pero en realidad es bueno para mí”, comentó Nelson.

Pese a que disfruta su trabajo, asevera que no lo ejercerá por mucho tiempo ya que es agotador y los ingresos no son fijos.

Cada servicio cuesta al menos 1,5 dólares, eso incluye pedidos largos, cortos, pesados o livianos. “Intento hacer mínimo 20 pedidos a la semana para generar 30 dólares a la semana y al mes serían 120 dólares que tendría acumulados; con eso compro alimentos y otra parte para emergencia o gastos especiales”, indica el joven que también trabaja en otras áreas como diseñador gráfico y programador de base de datos para completar el sustento en su hogar.

Con más de 300 pedidos entregados en los nueve meses de trabajo para empresas variadas como Bici Encomienda o Farmatodo, Nelson recomienda ese trabajo a personas que les guste el ciclismo.

Mujeres al servicio. Johdielys Blanca, de 24 años, es habitante de Coche, en Caracas, y desde hace año y medio se desempeña como delivery en bicicleta cuando en marzo de 2020 inició la cuarentena.

La joven tesista de trabajo social en sus comienzos llevaba a los clientes los mercados de comida, aceites de carro, repuestos automotores, productos de higiene para adultos y niños, flores y regalos, dinero, comida y arena para gatos, implementos de tatuajes y más.

Ella no hace deliverys de productos específicos sino variados, y recorre la ciudad desde montañera ring 26 Benotto de color blanco con rojo, equipada con ropa deportiva, tenis, casco, guantes, mascarilla y su cesta de bici donde transporta de forma segura cada pedido.

Ser mujer no le ha impedido en lo absoluto competir por obtener pedidos pesados o de relevancia. No obstante, le tocó adaptar su bicicleta para poder llevar productos de peso.

Un día de delivery en bicicleta para ella comienza a las 9:00 de la mañana. Se reúne con sus compañeros de pedales después de desayunar y comienzan mediante una aplicación o por contactos de whatsapp -por su cuenta- a coordinar los pedidos.

“Poco a poco me he quedado con los clientes de confianza. Una buena semana podría tener 50 dólares de ganancia y una más o menos hasta 20 dólares. “Esto no es un trabajo de entrada fija porque no sabes cuánto se gana específicamente”, dijo.

Detalló que un servicio de delivery en bicicleta cuesta mínimo de 2 a 3 dólares. “El más caro que he cobrado ha sido de 8 dólares a un cliente que pidió varios servicios”, comentó.

Como la mayoría de los venezolanos, Blanca cuenta con otros empleos de modo freelance para poder cubrir sus gastos del hogar, sumado al mantenimiento de la bicicleta que puede variar entre 70 dólares si es una inversión completa o $15 mensuales de servicios mínimos.

Las rutas que cubre abarcan desde Altamira, Sebucán, Los Dos Caminos, Los Chorros, La Castellana, Las Mercedes, Coche, San Bernardino y una de sus rutas más fuertes desde Caricuao en UD-5 hasta El Llanito en Petare.

“Recorro más de 100 kilómetros al día, por eso este trabajo lo recomiendo a las personas activas y enérgicas porque es desgastante físicamente. Me lo he disfrutado, pero esto ha venido en declive y algunos días he dejado de hacerlo”, afirmó la joven oriunda del estado Bolívar.

Pedaleando en Ecuador. Los venezolanos en el exterior también se las han ingeniado en nuevas áreas laborales durante la pandemia del covid-19 para llevar el sustento a sus familias.

Alexander Godoy, un joven de 33 años de edad de origen trujillano, actualmente con residencia en Cotocollao, una parroquia de la ciudad de Quito, Ecuador, decidió comprar su bicicleta ring 26 cuando comenzó la cuarentena en ese país en 2020 para llevar pedidos a diversas zonas de la localidad.

“Por repartos de comida a compañeros venezolanos que preparan churros, tequeños, pizzas, hamburguesas o documentos que requieren llevarse a lugares específicos o hacer las compras del mercado se pueden cobrar entre 1,50 a 2,50 dólares”, especificó Godoy con más de cuatro años de residencia en Ecuador.

Un día laboral inicia en el centro comercial donde mediante una aplicación llegan los pedidos y él los toma. También hace recorridos en locales donde se venden pizzas o comidas y requieren de sus servicios.

“Mi bicicleta está en buen estado y uno se va adaptando al trabajo. En esta ciudad las calles son elevadas como las de Trujillo o San Cristóbal, y algunas personas se asombran de ver cómo llego rápido con sus pedidos en buen estado y me felicitan y dan ánimos, porque ven que los venezolanos somos trabajadores y son empáticos con el esfuerzo físico que las calles de aquí requieren”, reconoció.

Diariamente recorre hasta 50 kilómetros desde las 12:00 del mediodía hasta las 6:00 pm, horario en que realiza su labor como delivery en bicicleta.

Nunca deja sus implementos de seguridad como mascarilla, guantes, casco, chaleco y alcohol para desinfectar todo. Aseveró que su trabajo aunque es uno de los tres que tiene para poder generar más ingresos, le gusta ya que conoce y se ejercita. Puede ganar entre 300 y 400 dólares mensuales o en tiempos con bajos pedidos entre 200 a 250.

“Este trabajo es bueno sobre todo si viven en sectores llanos porque no es caro el mantenimiento de bici y prácticamente todo lo que ganas es para ti”, enfatizó Alexander, quien también trabaja en la Liga Profesional de Fútbol Sala de Ecuador y como árbitro de fútbol.